Reseña de ‘Hicksville’, de Dylan Horrocks

hicksville_02Cuando te recomiendan encarecidamente ver una película o leer un cómic porque su calidad es abrumadora, existen dos opciones: que al poner el listón tan alto te parezca que la gente se ha dejado llevar y que en realidad no era tan buena, o que confirmes que es una auténtica obra maestra. Por regla general suele ocurrir lo primero, salvo en contadas ocasiones, como ‘Hicksville’, que es una excepción a esa regla.

He de reconocer que aunque había oído hablar de este cómic desde hacía tiempo, no fue hasta que varios críticos me lo recomendaron recientemente cuando me interesé por él. Básicamente comentaban que ‘Hicksville’ eran tan grande porque utilizaba el propio medio para narrar su historia, amén de la crítica hacia la propia condición humana que hay en sus páginas. En resumen, podemos decir que ‘Hicksville’ son cómics dentro de un cómic que ayudan a crear una narración muy interesante.

hicksville 03‘Hicksville’ viene a ser el pueblo en el que todo amante de los cómics querría vivir. Situado en la zona norte de Nueva Zelanda, este pueblo imaginario creado por Dylan Horrocks para su obra homónima se caracteriza porque todos sus habitantes son ávidos lectores de cómics. Lo curioso, es que además de esto, en su biblioteca guardan numerosos ejemplares de obras que a día de hoy valen fortunas, como por ejemplo el ‘Action Comics’ #1.

Hasta allí viaja el periodista Leonard Batts, crítico de cómics de la revista Comics World, quien pretende documentar el origen de Dick Burger, un conocido autor de cómics originario de este pueblo costero. Pero tras llegar a él, se dará cuenta de que la mayoría de personas le rechazan hasta el punto de incitarle u obligarle a que se vaya.

Esto no hará más que avivar el misterio sobre los primeros años de Burger, que unido a la dedicación que Batts profesa por los cómics y por su trabajo, harán que poco a poco tanto el lector como el periodista vayan descubriendo qué ocurrió realmente, aunque este hecho no se desvelará hasta prácticamente el final de la obra.

Esta trama ya de por sí tienes grandes ingredientes que la convierten en una buena narración, como el hecho de utilizar numerosas alusiones a cómics y a autores reales, aunada a un halo de misterio que se irá desvelando muy lentamente, hasta el punto de crear una imperiosa necesidad por conocer qué pasó.

hicksville4Pero además de esto, ‘Hicksville’ esconde entre sus páginas una emotiva historia de amor, una profunda relación de amistad y su virtud principal: el uso de los cómics para contar el cómic.

Comenzando con un estilo un tanto tosco, Dylan Horrocks va evolucionando junto a la historia, cambiando de registro en función del cómic que se esté contando. Por ejemplo, encontramos que para narrar la historia de Sam, un antiguo dibujante de una tira cómica, este le deja a Batts un cómic autobiográfico que él mismo había dibujado, momento en el que continuamos la lectura de la obra mediante dicha historieta, donde se cuenta qué le ocurrió. Esto, que al comienzo solo es utilizado en el prólogo y en ciertos momentos puntuales, se va convirtiendo en una constante según vamos avanzando las páginas, lo que denota que el autor va cogiendo mayor soltura narrativa.

Pero como ya he mencionado, ‘Hicksville’ esconde muchas cosas en su interior. La utilización de editores y autores que solo piensan en sí mismos no es más que una alegoría para mostrar cómo es el ser humano en su día a día. Pero no toda la obra es oscura en este sentido, también tenemos su opuesto, gracias a la inclusión de valores como la amistad o el amor.

hicksville5‘Hicksville’ transporta al lector a un mundo mágico que bebe de nuestra realidad, logrando así que este se sumerja en las páginas y lo tome como real. La inclusión de numerosos elementos y personas conocidas para el lector de cómic habitual hacen que este disfrute plenamente con la historia.

Dylan Horrocks (Nueva Zelanda, 1966) logró sorprender al mundo del cómic con esta gran obra en la que mezclaba sus pasiones y conocimientos, a saber, Nueva Zelanda y el mundo del cómic. El autor, que comenzó desde joven a dibujar tiras en varias revistas, influenciado sobre todo por el estilo de Robert Crumb, llegó incluso a padecer una fobia hacia los cómics que le impedía entrar en una tienda especializada, algo que solventó dedicándose a ellos. Tras ‘Hicksville’, novela gráfica por la que ganó un Eisner en 2002, realizó en 1998 ‘Sam Zabel y la pluma mágica’, cómic en el que recupera a este personaje que apareció por primera vez en ‘Hicksville’.

La edición de ‘Hicksville’ que publica la editorial Astiberri es una versión revisada por su autor, incluyendo una introducción de 13 páginas a modo de biografía de la juventud de este. El volumen, que tiene formato cartoné, agrupa en su interior 248 páginas en blanco y negro por un precio recomendado de 22 euros.

hicksvilleOculto en el punto más bajo del mundo, existe un tranquilo pueblo costero donde la playa es soleada, el té caliente, los lugareños afables, y a todo el mundo le gustan los tebeos.

Cuando el reportero Leonard Batts llega a Hicksville en busca de la historia oculta del habitante más célebre jamás salido de la localidad, la megaestrella de la industria del cómic Dick Burger, no espera hallar más que un relato sencillo de éxito y superación. En vez de eso, encuentra un pueblo lleno de maravillas y sorpresas, y un misterioso y oscuro secreto que nadie quiere compartir.

Recibida con gran entusiasmo tras su publicación original en 1998, Hicksville es una historia divertida y sardónica acerca del peligroso negocio del arte, a la vez que una evocadora meditación sobre el anhelo y los remordimientos, sobre perderse y volver a encontrar el camino de vuelta a casa.

Esta nueva edición es una versión ampliada, ya que el autor Dylan Horrocks ha revisado su obra y ha añadido una introducción de 13 páginas.

Hicksville fue nominado a dos premios Ignatz, un premio Harvey y dos premios Alph’Art, ganó dos premios Goodies y fue elegido libro del año por The Comics Journal.

“Una emocionante declaración de amor al cómic.” Juanp Holguera. Rockdelux

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