‘Transmetropolitan’ #5

transmetropolitan 5Esto es periodismo. Más claro, agua. Y a quien no le guste, que se ponga a la cola. Ay, si más periodistas españoles se pusieran a leer ‘Transmetropolitan‘. Seguramente harían la misma mierda pero, como mínimo, sabrían que lo están haciendo mal. Sé que en las reseñas de los anteriores números de la colección he destacado por activa y por pasiva la labor de Spider Jerusalem como periodista. Pero este número merece algo especial. Algo completa y meritoriamente especial. Warren Ellis ha superado con creces el guion de lo que me parece lo mejor de la serie hasta el momento. Y aunque el segundo número haya sido difícil de superar, este le hace quedar muy por debajo de lo que merece. Consigue mucho más y de manera increíblemente distinta. Podría decirse que la única verdadera lástima es que sea pura ficción.

Después de que los autores del cómic nos empaparan de política futurista con el tercer y cuarto número de ‘Transmetropolitan’, en el cuarto tenemos las consecuencias de todo ello. La entrevista que el cronista tuvo con “La Bestia” fue relativamente bien para el protagonista, pero cuando se vio las caras con Callahan, este sacó su verdadero yo y le advirtió de que iba a acabar con su oligopolio periodístico. Y aunque sea un político, está dispuesto a cumplir la única promesa real que ha hecho en su campaña.

Pese a que este sea el argumento central del cómic, Ellis dedica buena parte del primer tramo a lo que ha llamado ‘21 días en la ciudad‘ (Samanta Villar, se te ve el plumero), donde se dedican 21 páginas a relatar resúmenes de columnas que Spider Jerusalem redacta en el diario ‘La Palabra‘ sobre temas tan distintos como interesantes. Se trata de un magnífico derroche de originalidad en el que Ellis y Robertson se compenetran al máximo para emplear el número de palabras justas complementadas por viñetas que ocupan una página completa que bien podrían servir para enmarcar en la habitación de cualquier friki.

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Pasado esto, aún queda el jugo real del cómic, pues el argumento lineal solo se para en un par de capítulos antes de entrar en la trama más interesante en la que se ha visto implicado Spider Jerusalem. El senador Tarleton Sweeney, del partido de Callahan, se ha visto implicado en una trama que le implica directamente como actor y productor de grabaciones pornográficas pagadas con el dinero de todos los contribuyentes. Con el afán de venganza tras lo de Vita Severn poblando la mente de Spider, dedica todo su empeño y el de sus dos sucias ayudantes a “monstrear“, lo que él mismo llama a coser a preguntas al acusado e instigarlo por activa y por pasiva para que declare.

La situación con Sweeney se lleva a un extremo abismal, y el periodista consigue dar otro golpe sobre la mesa, dejando así a Callahan con una herida que solo podrá cicatrizar si toma represalias duras contra su archienemigo. Así, con la excusa del asesinato por parte de un grupo de bándalos a una persona con el genoma del multisexo dentro de sí, comienza una travesía que llevará al cronista a enfrentarse al mayor reto por el que ha pasado, dejando atrás toda esperanza para caer en la más vasta desesperación. Todo ello por algo que le arrebatan (tanto a él como a la sociedad en general) con total crueldad: la libertad de prensa.

Sin medios de comunicación no hay democracia. Esta afirmación tan americana ha llevado al periodismo a lo que llaman “El Cuarto Poder” (e incluso algunos lo sitúan más arriba), y persiste con más fuerza que nunca en el futuro distópico imaginado por el autor de ‘Transmetropolitan’. De esta forma, cuando arrebatan una propiedad tan propia de sus habitantes como esta, las consecuencias no pueden ser más nefastas. El caos ha llegado con la entrada del nuevo presidente a la Casa Blanca, y el único capaz de parar tales atrocidades, Spider Jerusalem, está mermado de armas y poder para hacerle frente. ¿Cómo se las apañará para seguir llegando a toda la población? Deberemos seguir leyendo los próximos tomos de la colección para saberlo.

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Sobre el quinto volumen, destacaría por encima del resto la facilidad con la que Warren Ellis es capaz de reflejar una situación muy compleja y esperpéntica a través de un par de párrafos. Con columnas más breves que un billete, se dan a conocer problemáticas realmente graves que afectan a la sociedad que pulula dentro del cerebro del guionista. Además, una vez puesto en materia, consigue que los diálogos fluyan con total naturalidad y gracejo, siempre dentro de su estilo y con una complicidad enorme con su dibujante. Como única pega, podría señalarse que las mini-historias que presenta suelen quedar incompletas, dejando a la imaginación del lector el resto. Y, pese a que en ocasiones este recurso sea muy útil, en su mayoría lo único que provoca es dejarte con mal sabor de boca.

En cuanto al dibujo, creo que con este tomo Darick Robertson ya llega al súmmum de lo que consigue en ‘Transmetropolitan’. Agilizando mucho su trazo y con un color más nítido y contemporáneo, se adapta al siglo XXI donde después llegarán otras grandes obras gráficas a las que consigue asemejarse. También es cierto que, gracias a la estructura de los capítulos de este quinto compendio lo tenía realmente fácil, pues las viñetas de página entera son muchas y están muy bien pensadas para llegar al lector y transmitir no solo una historia sino una amalgama apasionante de emociones.

La edición de ECC Cómics vuelve a ajustar su precio a los 13,95€ (pues el anterior costaba un euro más ya que incluía un capítulo extra) y cuenta con un total de 144 páginas compiladas por los capítulos del 25 al 30 de la colección. El volumen está editado en una rústica bastante laxa, de forma que es recomendable utilizar fundas para su correcta conservación. Lo único destacable de este tomo, que no se encuentra en anteriores, es el artículo inicial que Patrick Stewart (Charles Xavier en ‘X-Men‘) hace sobre la serie, muy recomendable para los seguidores tanto del actor como de ‘Transmetropolitan’.

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Warren Ellis

Nacido el 16 de febrero de 1968 en Essex, Inglaterra, Warren Ellis es un guionista de cómics y escritor de novelas que se ha convertido en todo un referente de la cultura popular americana del siglo XXI. Su especialidad es la mezcla de crítica sociocultural, tecnología y ciencia ficción, y muchos comparan su estilo con el gore de Garth Ennis.

Pese a haber pasado por la mayoría de las más famosas editoriales americanas (DC Comics, Avatar, Image o Wildstorm), su trabajo más reconocido en la temática superheroica está en Marvel, donde ha guionizado colecciones como ‘El motorista fantasma’ (‘Ghost Rider’), ‘Thor’ o ‘Iron Man’. Además de sus cómics de superhéroes, se hizo muy famoso gracias a ‘Transmetropolitan’ y otras series propias como ‘Global Frequency’, ‘Planetary’ o ‘Nextwave’.

TRANSMETROPOLITAN NÚM. 05 (DE 10): CIUDAD SOLITARIA

El senador Callahan ha alcanzado la presidencia de los Estados Unidos y su siguiente objetivo es destruir a Spider Jerusalem empleando para ello todo el poder de su nuevo cargo. Pero se topará con un periodista afilado, psicótico y completamente desprovisto de escrúpulos.

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