Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Llegamos a los compases finales de esta aclamada colección, gracias a esta estupenda recopilación en formato de lujo publicada por ECC. Ya hemos paseado por los oscuros callejones de Gotham en los dos anteriores volúmenes (de los que puedes leer la reseña aquí y aquí), pero como no hay un día tranquilo en las oficinas de la Unidad de Crímenes Mayores, nuestros aguerridos protagonistas afrontan nuevos retos en la ciudad del crimen por excelencia.

Gotham Central de ECC
El tomo editado por ECC

Es curioso como una segunda lectura con bastante tiempo de margen respecto a la primera puede cambiar la perspectiva que tenías sobre una etapa concreta de una serie. Recuerdo mi primer encontronazo con esta parte central de la colección como un bajón considerable respecto a los fabulosos primeros números, que se volvía lenta y tomaba cierto rumbo a ninguna parte. A estas alturas, me gustaría mirar a los ojos a mi yo de hace diez años para decirle bien alto: “No tienes ni idea, chaval”. Está claro que entonces pedía otra cosa a un cómic, y que, perdida la emoción inicial, Gotham Central quedaba encajada en el canon de la serie negra, que no me interesaba en absoluto. Pero el paso del tiempo pone las cosas en su lugar y nos vuelve más reflexivos, y me reencuentro con estos números que me demuestran lo inteligentes que son sus autores, con un estilo narrativo perfectamente establecido que gana enteros, precisamente, por esa rabiosa defensa por parte de Ed Brubaker, Greg Rucka y Michael Lark de su propuesta. Efectivamente, los personajes están definidos a la perfección, y quizá falta el histerismo de arcos argumentales como el protagonizado por el Joker, que es puro ritmo. Pero, a cambio, tenemos evolución de las tramas principales, la humanidad de unos caracteres extirpados de la realidad palpable de cualquier gran ciudad americana y esa curiosidad por conocer algo más de esta perspectiva del universo del Caballero Oscuro que permanece inmutable. Los ingredientes principales que hacen de esta obra algo especial son tan válidos como siempre, con el añadido de que los autores conocen perfectamente sus propias reglas, y las mantienen con escrupulosa elegancia.

En este puñado de números, los agentes de Gotham Central hacen frente a una guerra de bandas, a un cambio de rumbo en las relaciones con Batman, a la aparición estelar de Catwoman y a la llegada de un nuevo monstruo en las calles de Gotham. Por supuesto, nada es fácil en las calles de la ciudad del crimen, y los policías de UCM tendrán que lidiar no sólo con los criminales; la corrupción en el cuerpo o los enfrentamientos políticos entre bambalinas también afectan las investigaciones de estos hombres y mujeres.

Batman en Gotham Central
Problemas con la autoridad

En esta ocasión, para más problemas, el nuevo jefe de policía ha declarado la guerra al propio Batman, que pasa a ser persona non grata para los agentes del cuerpo. El nuevo comisario decide dar carpetazo a años relación entre el Cruzado de la capa y el cuerpo de policía, aprovechando un desastre con rehenes en el que Batman estaba implicado, que resultó en varios muertos. Comienza un tenso estatus quo en el que, a pesar de los objetivos comunes, Batman recibe el tratamiento de justiciero ilegal. Esto divide a los protagonistas, entre los que recuerdan a Batman como un estorbo, que usaba a la policía de Gotham como una herramienta más en su cruzada personal, y los que defienden la presencia del justiciero en una ciudad con demasiados peligros que el común de los mortales no puede hacer frente, por muy buen policía que sea.

Con Batman en segundo plano, la que sí tiene su porción de protagonismo es la siempre pizpireta Catwoman, implicada en un crimen que no ha cometido. La conocida ladrona está empeñada en proteger su extraño código de honor, y para ello formará equipo con Josie, muy a pesar de esta última, al mejor estilo de las películas de colegas. Además, descubriremos el extraño secreto de esta joven detective, que tiene mucho que ver con su casi legendaria pericia a la hora de resolver un crimen. Un caso en donde veremos puro y duro trabajo policial, con intensas escenas de interrogatorios y soluciones argumentales del procidemental clásico, Los guionistas de la serie nos recuerdan de qué pasta están hechos y cuales son sus intenciones. Además, el dibujante sustituto, Jason Alexander, se ve muy cómodo en esta clase de historias, donde saca su habilidad para los primeros planos y el uso de los personajes en las perspectivas más personales.

Cierra este volumen una trágica historia en la que el universo de Batman se cruza con el de Flash, pero siempre desde la perspectiva humana de esta serie, dejando el espectáculo superheroico de lado. Allen y Montoya viajan a Keystone, en busca de respuestas del criminal conocido como Doctor Alquimia, enemigo común del velocista escarlata. Surge uno de los momentos de la serie, el interrogatorio a este egocéntrico villano, con clara inspiración en las mejores escenas de El Silencio de los Corderos. Mientras sucede este toma y daca entre la policía de Gotham y el doctor Alquimia, la vida de un buen policía está en juego.

Catwoman en Gotham Central
Las portadas de Michael Lark son geniales

Entre medias de la alta tensión, Brubaker y Rucka no se olvidan que la fuerza real de su serie está en los personajes, en estas personas a pie de calle que conviven con lo imposibles día a día. Personas que tienen normalizado el horror, que forma parte de sus vidas, y no por ello dejan de ser reconocibles y cercanos, carcomidos por los miedos y las dudas, pero obligados a estar por encima de estos fantasmas por la fuerza de su realidad. Los guionistas se fijan en lo cercano, lo pequeño, que es el ingrediente principal de la fórmula. Porque estos policías plantan cara a la locura de mil maneras, pero al mismo tiempo tienen un trasfondo que nos importa, nos afecta, nos pone en situaciones como lectores en los que juzgamos o nos sentimos identificados con sus miserias o alegrías. Nos obligan a tomar partido, a aprobar sus acciones o sentirnos completamente en contra de sus opiniones, como haríamos con cualquiera de las personas que conocemos. Es lo grande de Gotham Central, que el contexto sacado de quicio de esta ciudad imposibles no empaña el poderoso valor de la realidad.

Como siempre, a los lápices, Michael Lark, un tipo que sabe jugar perfectamente con los equilibrios. Su trazo duro se adapta perfectamente a estas historias crudas y llenas de violencia, tanto física como en el aspecto de las emociones, donde nadie es puro y todo el mundo tiene secretos. Este aspecto emocional es uno de los grandes fuertes de la propuesta de Lark, siempre a disposición del personaje, dispuesto a los sacrificios como artista en beneficio de la narrativa. El resultado es demoledor, adictivo y lleno de pequeños matices que hacen del trabajo de Lark uno de los mejores de la época, y que le generó el aplauso de crítica y público. En las viñetas de Lark se respira la tensión, el pulso de la ciudad golpea las sienes del lector.

Una de las cosas menos buenas de Gotham Central es el cambio de dibujante, que deja mermado el conjunto. No es que los dibujantes sustitutos sean un espanto; de hecho, cumplen con profesionalidad su cometido. El problema es que están demasiado condicionados por el aspecto gráfico excepcional del que Lark ha dotado a la serie, y se notan los esfuerzos de estos artistas por no salirse de lo establecido. Eso resulta en un dibujo forzado, sometido a los condicionamientos de un trabajo tan personal como el del dibujante estrella. Aún así, como digo, no es un espanto visual. Al contrario, el nivel es más que decente, pero me falta la naturalidad que ,quizá, en otro contexto, estos dibujantes habrían demostrado en otro contexto.

Gotham Central volumen 3
Métodos expeditivos

Me ha gustado mucho encontrarme con este momento de Gotham Central, que recordaba menos intenso, e incluso aburrido. Por suerte, me equivoco, y mucho. Esta nueva lectura me ha dado la impresión de una serie con todos sus puntos establecidos, consciente de qué clase de colección es, guiada por autores que controlan cada paso que dan, sin perder la idea básica sobre la que sustentan el trabajo. Una gozada, que sigue en el top de series editadas por DC en los últimos años, y que hará las delicias, incluso, de aquellos que no se sienten muy cómodos con el universo de Batman. Porque detrás del Caballero Oscuro, está la gente de a pie. Esta serie nos recuerda que son algo más que atrezo. Eso es muy grande.

El tercer volumen de Gotham Central está editado por ECC. Se trata de un tomo de 224 páginas a todo color, encuadernado en cartoné, que recoge los números de la edición original USA del #23 al #31. El precio de venta recomendado es de 22 euros.

El Caballero Oscuro es ahora un hombre en busca y captura, y la famosa batseñal queda retirada de la azotea de la jefatura central. Una situación que no podría haber llegado en peor momento, ya que la Unidad de Crímenes Mayores tiene que enfrentarse a un poderoso supervillano…

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