La Imposible Patrulla X Vol. 4

El tomo publicado por Panini
El tomo publicado por Panini

!Miramos hacia el pasado, que nos gusta mogollón! Volvemos la vista atrás gracias a la publicación de este estupendo tomo, el cuarto, que nos lleva a la época dorada de los X-Men con Chris Claremont al frente. Ya hemos tenido tres geniales tomos precedentes, en el que hemos revisado momentos tan definitivos para la historia del cómic como la segunda génesis, la aparición de Fénix y su contrapartida destructiva, Fénix oscura o la célebre Días del futuro pasado. Artistas del nivel de Dave Cockrum o John Byrne dieron identidad gráfica a la resurrección de este grupo de jóvenes talentos dirigidos por el Profesor Xavier, después de años de desidia e incluso situarse al borde del cierre definitivo como colección (¿Quién lo diría con la perspectiva de hoy?). En volúmenes anteriores vivimos esos momentos tan míticos que convirtieron a los mutantes en el referente de Marvel y del cómic de superhéroes en general, gracias al modelo narrativo de Claremont, tan interesado en la creación de tramas imposibles como en las relaciones entre los protagonistas, con especial atención a los personajes femeninos. La heroína Claremont es de esos conceptos que han dado entidad a la evolución del cómic como medio capaz de adaptarse a su tiempo, discursos de género incluido. Las mujeres de Claremont son personajes tridimensionales, sometidas a situaciones en las que sus principios, límites físicos y mentales se ponen a prueba de manera dramática. El ejemplo clásico de esta tendencia, Jean Grey, que pasó de la tímida damisela de los comienzos del grupo original, a una entidad capaz de destruir planetas. En este tomo, por supuesto, también tenemos apariciones estelares de estas potentes féminas marca de la casa, en historias que forman parte indispensable de la mitología mutante.

En el tomo anterior comprobamos la capacidad de Claremont de dar el siguiente paso, y empezaron las aventuras mutantes en el espacio, rodeados de piratas espaciales, imperios galácticos y amenazas desconocidas. De esta etapa inmediatamente anterior se escapó el Nido, la raza insectoide que también tiene buena parte de protagonismo en este volumen. El Nido nace de la evidente inspiración en Alien, tanto en el aspecto como en su comportamiento de mente colmena, por no hablar de su salvaje modo de reproducción. Para que el Nido prevalezca, su reina invade el cuerpo de los inocentes huéspedes con huevos de su especie, que al poco parasitan el código genético de su víctima. Por supuesto, la naturaleza mutante de nuestros protagonistas en todo un caramelo para estos monstruos de curiosos gustos genéticos.

Paul Smith. Puro arte
Paul Smith. Puro arte

El Nido es el primer gran horror al que deben hacer frente el grupo de jóvenes talentos del profesor Xavier, en una aventura a vida o muerte en la que sus cuerpos parasitados por esta raza alielígena deben sobrevivir en un ambiente hostil, muy lejos de su hogar. Pero esto es sólo el comienzo, y, como decía hace unos párrafos, son las mujeres X las que marcan el ritmo en este tomo, con permiso de nuestro canijo canadiense favorito.

De las grandes protagonistas de esta historia, Tormenta es de los personajes a destacar. La evolución de esta joven es de las más potentes que se han vivido en la historia de la Patrulla X. El espíritu quebrado de esta joven de fuertes convicciones, la lleva hacia un viaje interior a la búsqueda de su yo interno, que desemboca en una transformación tanto física como mental que situaba a Tormenta como uno de los caracteres más interesantes de este nutrido grupo. El debate entre su amor reverencial por toda forma de vida contra la naturaleza violenta de su día a día como mujer X es uno de los puntos fuertes de los relatos de Claremont en esta etapa. El episodio álgido de este tortuoso camino es el enfrentamiento contra Callisto, líder de los ocultos Molocks, una resolución que dejó con la boca abierta a los lectores de la época, que nunca imaginaron a Ororo en semejante demostración de furia. Si es que se las vé hasta con Drácula la pobre.

También encontramos en estas páginas los primeros pasos de Illyana Rasputin, hermana de Coloso, que hasta ese momento no pasaba de ser un personaje anecdótico y algo empalagoso. El secuestro la niña por parte del demonio Belasco daba el primer paso de una confrontación definitoria para la joven, cuyas consecunecias duran hasta el día de hoy. Hubiese sido un acierto incluir en este tomo la miniserie dedicada a Magik, guionizada por el mismo Claremont y engalanada con el arte de Sal Buscema en modo pasándolo en grande gracias a una historia que roza la espada y brujería. Lo cierto es que estos números dedicados a la Niña Oscura fueron publicados hace relativamente poco por Panini en sus Marvel Gold dedicado a la primera época de los Jóvenes Mutantes (imprescindibles, dicho sea de paso), así que es normal que evitasen este material.

Storm-VS-Callisto
Tormenta desencadenada

Otras mujeres X que tienen sus instantes de gloria son Carol Danvers y Pícara. La primera, entraba de lleno en el prisma mutante, ya que Claremont se había propuesto recuperar al personaje tras lo que él consideraba un claro desperdicio de la Ms. Marvel original tras su paso por los Vengadores. El guionista se marcó una historia de redención, con un puntito de venganza personal contra aquellas decisiones que relegaron a Danvers al ostracismo, en la que la antigua mestiza Kree abrazaba su condición latente de mutante y se transformaba en un ser de potencial casi ilimitado que respondía al nombre de Binaria. Una suerte que Claremont tuviese fe en el personaje y la diese esta segunda oportunidad, ya que hoy en día Carol Danvers es un referente dentro de Marvel, y cuenta con una genial seria propia dirigida por Kelly Sue DeConnick, persona estupenda del mundo de la viñeta (sí, me declaro fan irredento).

En cuanto a Pícara, ya la conocíamos como parte de la Hermandad de Mutantes. Sí, chavales que se encuentran por primera vez con estos cómics, la chica cañón de los X-Men empezó sus días en el bando de los malos, en manos de Mística desde su tierna infancia. En este tomo vemos como empieza su camino hacia la otra orilla de la ideología mutante, y pide ayuda a la Patrulla X del profesor Xavier para poner en orden sus ideas y su vida, superada por un poder que la arrastra hacia el abismo. Con los años, se convertiría en pieza fundamental del grupo, sobre todo en los infaustos años 90 cuando protagonizó una de esas situaciones de tensión romántica un tanto absurda con un personaje tan irritante como Gámbito (que nos molaba todo el rato a los adolescentes de la época hasta que descubrimos lo realmente segundón que era, horripilante miniserie y colección propia mediante). Ahora también es de las que parte el bacalao, como hemos visto en Axis, por ejemplo, pero en aquellos mediados de los 80 era una joven apocada perseguida por su pasado, que ya daba bastante juego por esa dualidad, y por los poderes que había robado a, mira tú por donde, Carol Danvers.

Pero si hay una mujer a la que no hay que perder de vista es Madelyne Pryor. ¿Cómo? ¿Qué no sabéis quién es esta señora? Pues entonces la lectura de este tomo es obligatoria, puesto que la aparición de esta misteriosa mujer marcará el destino de la Patrulla X en muchos sentidos, como veremos, supongo, en futuros tomos dedicados a esta etapa. De hecho, en este volumen ya tenemos una buena muestra de los talentos escondidos de esta dama, que harán que los más profundos temores de los mutantes tomen forma (música dramática de fondo, por favor)

Frank Miller se lo pasa en grande
Frank Miller se lo pasa en grande

El caramelo de esta edición viene a cargo de Lobezno. Su primera miniserie, que con el tiempo sería conocida como Honor, aparece de manera estelar como parte del contenido del tomo. Claremont se acompañó de Frank Miller en un momento de especial gloria, para narrar una historia de tintes épicos y mucha tragedia a la japonesa, con Miller haciendo una de las cosas que más le gustan en el mundo: dibujar mogollón de ninjas. El célebre dibujante saca lo mejor de aquella etapa de su carrera, con el estilo perfectamente definido y sin llegar a extravagancias posteriores, que deja al lector con la boca abierta, incluso a pesar de todos los años que han pasado desde la primera vez que nos vimos con el bueno de Logan atrapado en el juego de amor y muerte al estilo samurai. Un lujo que redondea el genial contenido de este volumen.

En el apartado artístico, tenemos el regreso de David Cockrum, creador de la segunda génesis junto a Chris Claremont. Lo cierto es que nunca he sido un gran fan de su trabajo más allá de su aportación en esos primeros compases del retorno de los X-Men a primera división, y de hecho, con la evolución artística de aquellos años, su estilo me parece estático y algo arcaico. Pero claro, es que tenemos dibujantes de la talla de Walter Simonson, Michael Golden y Bill Sienkiewicz, todavía muy lejos de su rompedor estilo posterior, pero, desde luego, a un nivel espectacular.

Aunque, si hay un ganador en todo este tomo, es Paul Smith. El el tomo anterior ya vimos sus primeros compases como artista principal de la serie. Aquí, su arte crece número a número, y es puro dinamismo, definición y dominio de la viñeta. Su aportación a la serie es legendaria; Para muchos, y con razón, se trata del mejor dibujante que ha pasado por las páginas de los hombres X. Una auténtico disfrute para los amantes de los cómics de superhéroes, que durante este periodo eran algo más que demostraciones de fuerza y posturitas.

Problemas con la autoridad
Problemas con la autoridad

Cuando hablo de esta clase de cómics, no puedo evitar que se desate el abuelo cebolleta que llevo dentro. Una de las imágenes más vívidas de mi infancia es aquella mítica página en la que una airada Kitty Pride suelta “El profesor Xavier es idiota” a la sorprendida Illyana Rasputin. Me encantaba la fuerza de aquella viñeta, y era reconfortante saber que las heroínas adolescentes también tenían problemas con sus profes. Esa es la grandeza de Claremont y su visión acerca de los cómics, que construía personajes creíbles y humanos a pesar de sus poderes sobrehumanos. Por eso, tantos años después, estos personajes siguen en plena vigencia, y gozan de excelente salud en cuanto a ventas. Y mucho de este éxito pertenece, sin duda, a Claremont y sus compinches. Así que este tomo es la oportunidad ideal para recuperar aquellas sensaciones, o, si tienes la suerte de leer por primera vez este puñado de tebeos, entenderás la razón por las que muchos reverenciamos esta etapa con devoción casi religiosa.

El volumen IV de los recopilatorios dedicados a los X-Men de Claremont incluye gran cantidad de material, partiendo de los números de la colección regular del #159 al #175, los anuales 6 y 7, X-Men especial edition 1, Marvel Fanfare 24 y cerrando con la imprescindible Wolverine del #1 al #5. Por supuesto, editado en tomo de libro de tapa dura completado con interesantes extras, que hablan de la génesis de esta etapa y la historia de su edición en España, entre otros jugosos añadidos que hacen de este tomo un auténtico lujo para el fan.

El cuarto y más esperado volumen de las aventuras clásicas de La Imposible Patrulla-X, una joya imprescindible para la biblioteca de todo auténtico fan de Marvel Comics, que incluye la etapa completa de Paul Smith como artista de The Uncanny X-Men, una época dorada que abarca “La saga de El Nido”, el encuentro definitivo de los mutantes con Drácula, el viaje de Lobezno a Japón de la mano de Claremont y Frank Miller y “Desde las cenizas”, la majestuosa aventura que trajo la vuelta de Fénix Oscura. Edición remasterizada con todos los extras con los que puedas soñar… ¡Y mucho más! Sabes que este libro ha de ser tuyo.

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Reseña
Dibujo
Guión
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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