LCDE entrevista a Raúl Cimas

Salon del Cómic y el Videojuego Alicante 2015

Hoy os traemos una entrevista que hemos realizado durante el II Salón del Cómic y el Videojuego de Alicante, que se celebró los días 26 y 27 de Septiembre de 2015, y que se ha centrado en tres pilares de la cultura moderna: videojuegos, cómics y juegos de estrategia, aunque sin dejar de lado otros temas como series, cine, coleccionismo, etc. Muy pronto publicaremos una crónica sobre todas las actividades de este evento.

Uno de los invitados al evento fue el humorista Raúl Cimas, conocido principalmente por su participación en programas como ‘La Hora Chanante‘ y ‘Muchachada Nui‘, pero que también ha publicado dos cómics: en 2014 presentaba ‘Demasiada pasión por lo suyo‘, y este año, ‘Orgullo Brutal‘, ambos editados por Blackie Books.

En ‘Demasiada pasión por lo suyo’ nos adentramos en el mundo de los flipados, los que se apasionan demasiado por algo, de esos que hacen taekwondo y al mismo tiempo gritan “¡TAEKWONDO!”, como sucedía en el gimnasio sobre el que vivía. En palabras del autor, “es tan absurdo como que estés dibujando y al mismo tiempo grites, ¡DIBUJAAAR!”. En el cómic, que incluye un prólogo del gran humorista Javier Cansado, conoceremos a toda una galería de personajes flipados difíciles de olvidar.

Orgullo Brutal Raúl Cimas

Por su parte, en ‘Orgullo Brutal’ Raúl Cimas vuelve a retratar la realidad cotidiana desde el prisma del humor absurdo. En este caso, pasamos de los flipados a los orgullosos, los que son capaces de cualquier tontería por la satisfacción que sienten consigo mismos. De nuevo una obra muy recomendable y absolutamente divertida, en la que volveremos a ver a un personaje muy particular que ya estaba presente en la obra anterior: Yogur de Piña. Las risas están aseguradas.

Desde La Casa de EL queremos agradecer a Raúl Cimas que entre las charlas del Salón y las firmas en el Artist Alley, pudiera sacar un rato para charlar con nosotros. Aquí os dejamos la entrevista en la que repasamos su trayectoria y le preguntamos por sus dos cómics.

Raúl Cimas 2

LCDE: ¿De dónde viene tu afición al cómic? Nos sorprendió que empezaras a hacer cómics, aunque luego hemos sabido que estudiaste Bellas Artes y que desde siempre te ha gustado el cómic.

Raúl Cimas: Siempre he querido hacer cómics y sí, he sido aficionado desde pequeño. De hecho hice Bellas Artes por ese motivo, por los cómics. Pero no tenía claro qué me gustaba, me gustaba dibujar y el teatro, pero no me planteaba en serio que pudiera sacar un cómic de verdad. Empecé a hacer cosas de teatro, luego surgió la posibilidad de los monólogos, éramos estudiantes, necesitábamos dinero… y simplemente seguí por ese camino. Aun así seguía dibujando en reuniones y convenciones, pero  sin plantearme publicar, solo para los amigos. Un día se pusieron en contacto con Joaquín Reyes para publicar en Blackie Books y él les dijo “tenéis que ver los dibujos que hace Raúl”. Y así fue cómo surgió, y me dije, por qué no, aunque hasta ese momento mis dibujos habían sido algo más privado. Podría decir que me decidí a hacerlo para cumplir con el niño que fui… ¡qué bien queda esa frase! (Risas). Bueno, sin ese rodeo no sé si hubiera publicado mi cómic, y más de esta forma. No es que sean superventas, pero están funcionando muy bien, estoy contento.

LCDE: Tus dos cómics publicados son de humor, así que vamos a preguntarte por algo muy debatido últimamente: ¿hay límites para el humor? ¿o no debería haberlos y es que estamos demasiado sensibles?

RC: Hay dos tipos de humor. El privado, el que haces con gente de confianza, donde hay bromas que puedes hacer porque ya te conocen y saben que no piensas así. Pero profesionalmente es otra cosa, hay una distancia entre tú y el público, y cualquier comentario se puede malinterpretar. Nunca me ha gustado mucho sobrepasar esos límites, aunque de joven se hace (y yo mismo lo he hecho) por pura rebeldía, pero me parece que tiene menos mérito. Me gusta el humor que va a la risa, no a provocar. Dicho esto, tampoco me gusta que a partir de unas bromas que todo el mundo sabe que lo son, se haga un mala interpretación a propósito, un mal uso. Es para plantearte si la gente no sabe distinguir.

Raúl Cimas

LCDE: Poniéndonos algo menos serios, te has dibujado desnudo tanto en ‘Demasiada pasión por lo suyo’ como en ‘Orgullo brutal’, así que confiesa… ¿te han salido muchas admiradoras a cuenta de eso?

RC: No, qué va, me dibujé peor de lo que soy para que no me dieran la lata con eso. Las chicas en realidad se enamoran de Yogur de Piña.

LCDE: ¿Y por qué ese personaje, por qué un yogur de piña?

RC: Porque es bonico (Risas). Hice el dibujo y me gustó, me pareció bonito… Y puede ser la imagen del yogur denostado, el que nadie quiere, el último que queda en la nevera. El cómic va del encierro, de la depresión, de estar desencantado… el Yogur de Piña es un personaje que representa a la conciencia, pero una conciencia muy jodida. No es una conciencia como Pepito Grillo, que llega con la intención de ayudarte y que te da buenos consejos. El Yogur de Piña es el que hace que de repente te acuerdes de una situación ridícula que te ocurrió hace años, sin venir a cuento. No tiene intención de ayudarte porque en realidad no tiene ninguna intención.

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Raúl Cimas posa junto a Yogur de Piña

LCDE: ¿Cuáles son tus influencias a la hora de crear cómics y en el tipo de humor que desarrollas?

RC: Pues todo tipo de cómics, he leído a Frank Miller, he leído mucho cómic de superhéroes: Batman, Spider-Man…, pero el que más me ha influido es el underground americano, el de autores como Peter Bagge, Chester Brown, Joe Matt o Seth. Es un tipo de cómic muy sincero y muy humano. Además es el tipo de humor que más me gusta.

LCDE: Ese humor underground americano es muy surrealista y suelen ridiculizarse a sí mismos. Lo cierto es que es un tipo de humor absurdo que recuerda a ‘La Hora Chanante’ o ‘Muchachada Nui’, o a tus propios monólogos, ¿hay algún tema que no pudieras tratar en esos contextos y que hayas sacado en tus cómics?

RC: No, realmente desarrollo el mismo tipo de humor, el que se ríe de uno mismo. Me gustan los humoristas que se hacen daño, que se desnudan, pero profundizando un poco. Ese tipo de cómic está muy cerca de los monólogos, no me gustan los monólogos que van de bodas, o de viajes… me gustan los monologuistas que suben a decir “soy un mierda, nunca me levanto a mi hora, tengo malos pensamientos” (Risas). Creo que para eso te sirve el humor, para reírte de ti y de tus complejos, para superar las cosas más jodidas. Contar las peores cosas tuyas es mucho más valiente que hacer un chiste de Irene Villa, por ejemplo.

LCDE: En cómics, y en muchos otros ámbitos, ¿crees que se considera al humor un género menor?

RC: Pasa en todo, no solo en el cómic. A Jack Lemmon, hasta que no hizo de borracho (en ‘Días de vino y rosas’), no le reconoció la crítica. El cómico es un tipo de personalidad, un modo de vida. Yo hago monólogos, programas, teatro, cómics… en realidad, hago siempre lo mismo. Soy humorista. Eso significa que me pongo una lupa con la que miro las cosas. Además creo que a los cómicos nos importa poco ese tipo de reconocimientos, que ya partes de esa base, de saber que así es cómo son las cosas.

Dejando a un lado cuestiones como que las películas más vistas y exitosas de nuestro país son de humor, diría que se denuncia mucho más con la comedia que con cualquier drama. También la comedia puede funcionar como un omeoprazol para digerir ciertas cosas envueltas en ella. Claro que si lo que quieres es que te den un premio, tienes que ponerte serio y hablar de la guerra.

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LCDE: Para acabar, una pregunta que en La Casa de EL siempre nos gusta hacer al final de las entrevistas. ¿Batman o Superman?

RC: Hace unos años hubiera dicho Batman, pero últimamente he pensado mucho en Superman. Superman es perfecto… pero en realidad tiene un gran drama, y probablemente es el que más sufre porque está solo. A Peter Parker le aprisiona su vida privada, pero es que Superman ni la tiene, o la que tiene es mínima. Y además, con todos los poderes que tiene no puede llegar a salvarlo todo. Me gustaría que le dieran a Superman otra vuelta, como se la dieron a Batman buceando en su psicología… A Superman le jode ese rollo de ‘boy scout’. Me encanta la imagen que da Frank Miller en ‘El regreso del caballero oscuro‘, como estandarte del capitalismo o marioneta en manos del sistema.

LCDE: Pues nada más, muchas gracias por el tiempo que nos has dedicado y suerte en los próximos proyectos.

RC: ¡Gracias a vosotros!

Lectora y adicta confesa a los cómics, me siento incapaz de elegir entre Marvel y DC. La Patrulla X es mi familia y Batman, mi mejor amigo. Adoro a Neil Gaiman y sueño con ser rica para dedicarme a leer y ver películas. Mientras tanto, lucho contra el mal a través de la escritura.

2 Comentarios

  1. Desde la asociación de los defensores del yogur de piña como expresión cultural (adypec, estamos en fase de ponernos un nombre más cool, pero todo se andará), queremos criticar el enfoque que le ha dado el señor Raúl Cimas en esta entrevista. El yogur de piña no es sólo el patito feo de los productos lácteos, sino mucho más. Refleja un amplio espectro de nuestra condición humana, como nuestra capacidad para cometer actos miserables. ¿Quién no ha aprovechado la llegada de invitados para encasquetarle los yogures de piña de la nevera, a punto de caducar para más señas?

    Podría hablar largo y tendido sobre el yogur de piña, pero no lo voy a hacer porque, en fin, sé que también soy un yogur de piña y nadie le va a echar cuentas a este comentario.

    Sólo una cosa más: el algún momento, en la junta directiva de una gran empresa de lácteos, en su reunión sobre qué sabores añadir en su nuevo pack variado, y después de concretar los de fresa, plátano y macedonia, y debatiendo sobre el de tarta de queso o frutas del bosque, alguien dijo: “¿y si incluimos el sabor de piña?”. ¿Y sabéis qué? QUE EL RESTO DE LA JUNTA DIRECTIVA ESTUVO DE ACUERDO.

    ¿No os da qué pensar?

    En fin, no me enrollo más. ¡Enhorabuena Violeta por la entrevista!

  2. Querida asociación ADYPEC. Ya sabíamos que esto sería ofensivo para los pobres yogures de piña. Pero la mayoría no se quejará porque ya están acostumbrados a ser marginados y aislados. Si tiene alguna queja puede hablar con nuestro abogado, que es un Yogur de Chocolate (a ese es dificilísimo discutirle). Y tenga cuidado que podemos plantearnos demandarle por conspiración láctea.

    En fin, no me enrollo más… gracias por el comentario y por la enhorabuena 🙂

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