Orson Scott Card y su calle de magia

Pasen amigos y siéntese junto al fuego, pues un cuenta cuentos ha llegado a su pantalla. Este que se presenta, o sea, yo, les contará una historia, que cerca está del surrealismo, pero que a Dios pongo por testigo de que viví en mis propias carnes.

Corría el año 2008 y unos familiares se preparaban para darse el ‘Sí quiero’, en un pueblo de la Extremadura profunda. Un servidor es residente de la provincia de Barcelona, con lo cual, bien despuntado el alba, nos dirigimos mi familia y yo, con suegros incluidos, al aeropuerto para embarcar en una de esas grandes máquinas voladoras. Lo recuerdo como si fuese ayer: eran las seis de la mañana y hacíamos cola para facturar nuestro equipaje, cuando la azafata que custodiaba la cinta transportadora nos pidió nuestras identificaciones. Cuatro adultos íbamos a viajar, pero únicamente salieron tres DNI, y aunque no es menester decir quién había perdido el suyo, nos acordamos de prácticamente todo el santoral, pues el avión alzó el vuelo dejándonos en tierra.

Pero como dice el dicho: ‘No hay mal que por bien no venga’, y tras comprar otros pasajes y recalcular la ruta que debíamos hacer, decidí entrar en la tienda del aeropuerto para comprar algo con lo que saciar mi sed de lectura y aplacar mi ira. Alcé el dedo índice y recorrí la estantería, hasta que un libro azul llamó mi atención: ‘Calle de Magia’.

Portada Calle de magia de Ediciones B
Portada Calle de magia de Ediciones B

Gracias a esa novela de Orson Scott Card(24 de agosto de 1951), al que seguramente conoceréis por ser el autor de ‘El juego de Ender‘, fue la que, a día de hoy, continúa haciéndome pensar que aquel día, que pasé exiliado en el aeropuerto de Barcelona, mereció la pena.

¿De qué trata? Pues la verdad es que es difícil contestar a esa pregunta sin llegar al spoiler, pero lo que creo que sí que puedo contar es que el principio es gracioso a la par que intrigante, porque claro, que un mendigo cargado de bolsas, al que no conoces de nada, se suba a tu coche, a ti no te importe, incluso parece que te guste su presencia, y te revele que tu mujer está embarazada, no es algo que suceda cada día. Es más, llegar a tu casa tras un largo día de trabajo y descubrir que tu mujer está de parto, no está dentro de las cosas más cotidianas con las que Byron Wylliams solía enfrentarse, y más cuando horas antes no había embarazo.

Tras dar a luz a un bebé muerto y unos pocos de hechizos desmemoriantes, un recién nacido fue encontrado en las inmediaciones de un desagüe, niño que sería llamado Mack Street y sobre el que gira la historia, llena de extraños acontecimientos, una motorista sexy que esconde un gran secreto y la amenaza de una presencia que se aproxima con la intención de cambiar la vida de Mack. ¿Por qué ese niño es tan especial?

Mejor os dejo que lo averigüéis por vosotros mismos.

Magic Street, Portada original
Magic Street, Portada original

Realmente es una historia amena y ágil, para esos días en los que uno no tiene ganas de sumergirse en textos cargados de significado, con una variedad cotidiana de personajes, incluso dentro de las extravagancias de la historia. Aunque lo mejor de todo es la gran sorpresa que esconde Orson, que seguramente os dejará tan boquiabiertos como me quedé yo. Además he de destacar la accesibilidad de Orson Scott Card ya que cuando me leí la novela, me puse en contacto con él y nos estuvimos intercambiando mails en los que yo practicaba mi inglés y él su castellano.

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