Batman: Rostros. Matt Wagner recupera al detective

Batman-Rostros
El tomo presentado por ECC

Matt Wagner es un caso extraño dentro del mundo del cómic. Como autor es respetado en todos los círculos del medio, y sus obras son reconocidas por crítica y público. Al mismo tiempo, siempre se ha mantenido en la frontera del cómic independiente, jalonada de encontronazos inevitables con las grandes editoriales del negocio. Sin embargo, su personalidad a la hora de plantearse su trabajo está presente en cada viñeta, con independencia del sello beneficiado por su arte en uno u otro momento. Si bien no ha vendido toneladas de cómics o se ha paseado triunfante por las colecciones más punteras, siempre está en las listas de mejores dibujantes o guionistas de los últimos años, y no es raro encontrar sus nombre entre los nominados a los premios punteros de la industria. Toda una rara avis del noveno arte, con una producción bastante escasa en términos generales, y que ha volcado la mayoría de sus esfuerzos a las creaciones de editoriales menores.

El nombre de este autor va ligado de manera inequívoca a dos de sus creaciones lejanas, a principios de los 80: Mage y el oscuro anti héroe Grendel, personajes que le han valido la entrada en el top de grandes autores completos del medio, pero al mismo tiempo han sido causa de más de un quebradero de cabeza. Por ejemplo, pasó años tras los derechos de Grendel en los tribunales, tras el cierre por bancarrota de la pequeña editorial que publicaba los cómics de Wagner en origen.

Aún así, siempre se ha mantenido fiel a un espíritu de pequeños pasos, pero muy firmes, dentro de la industria. Ha preferido la calidad a la cantidad, y es precisamente por eso que podemos hablar hoy en día de una de las carreras más coherentes y atractivas de su generación.

Dos Caras y su particular circo
Dos Caras y su particular circo

En esos puntuales encuentros con los mandamases del mercado americano, la que se ha llevado el gato al agua por sus servicios ha sido DC, donde ha dejado una buena cantidad de historias para el recuerdo. De esas que no hacen mucho ruido, pero que envejecen de manera magistral la mayoría de las ocasiones. Por supuesto, si hay un personaje con el que Matt Wagner se siente cómodo, ese es Batman. Salvando las enormes distancias entre un enmascarado y otro, es evidente que existen conexiones entre el Caballero Oscuro y el frío alter ego enmascarado de Hunter Rose. Un mundo callejero y violento, dominado por el crimen organizado y con aires pulp vale como marco para cualquiera de los dos, así que, no podía ser de otra forma, los caminos de Matt Wagner y Batman se cruzaron para dar como resultado, entre otras historias, este puñado de números que ECC recupera bajo el nombre de Rostros.

Esta historia en tres partes se publicó en los números #28, #29 y #30 de Legends of the Dark Knight, título creado a consecuencia de la batmanía que provocó la primera entrega de las aventuras cinematográficas del héroe de Gotham, dirigida por Tim Burton en el año 1989. La locura que se vivió en aquel momento necesitaba ser capitalizada por DC, que encontró en Batman una auténtica gallina de los huevos de oro. Legends nacía como colección dirigida a nuevos lectores, más independiente de la continuidad de sus hermanas mayores Batman y Detective Comics. A pesar de esa intención comercial, lo cierto es que DC apostó fuerte por la serie. Algunos de los talentos creativos que participaron en la elaboración de estas historias se han ganado el título de leyenda pasados los años, y la serie contó con un increíble equilibrio entre jóvenes talentos y creativos experimentados de la editorial. Dennis O´Neil, Archie Goodwin o Alan Grant, nombres indispensables en la historia de Batman, compartían escenario con gente que ya daba que hablar, como James Robinson, Grant Morrison o Mike Mignola. El resultado, historias que concluían en unas cinco entregas, sin continuidad entre ellas y presentadas por equipos creativos en continuo movimiento. Entre estos artistas implicados en el experimento, Matt Wagner, que además firmaba como autor completo de este ciclo argumental.

El arte de Matt Wagner
El arte de Matt Wagner

No era una época sencilla para acercarse a las aventuras del murciélago. Se vivía entonces la segunda oleada de la batmanía, a cuenta del estreno de Batman Vuelve, la segunda incursión de Tim Burton en el universo del murciélago y compañía. Todo el mundo volvía la mirada hacia las novedades editoriales acerca del personaje, así que para un autor casi desconocido por el gran público como Matt Wagner era la oportunidad perfecta de darse a conocer… o de caer en el olvido más triste tras el fracaso abrumador.

Por suerte para el bueno de Matt, Rostros es un cómic a tener en cuenta, que se hizo entonces con alguna candidatura para los premios Eisner de ese año, 1992. La cuestión es: ¿Qué tal le ha sentado el tiempo?

Para la ocasión, Wagner tiró de clásicos, demostrando que conocía perfectamente que teclas hay que tocar si se quiere como resultado una buena historia de Batman. Como primer paso, el villano. El autor de Rostros se identificó con esa corriente que tiene al colorido plantel de lunáticos de Gotham como pieza fundamental, incluso por encima de la evolución del propio vengador enmascarado. Estas encarnaciones malévolas de los miedos profundos del ciudadano de a pie son el espejo en el que se mira el propio Batman en su continuo paseo por el filo, y le sirven como contrapartida para no caer el mismo en la locura. Por eso hay escritores que se sienten fascinados por esta colección de psicópatas que, a la larga, resultan tan interesantes (o incluso más, dependiendo del ideólogo detrás de la historia) como el propio cruzado de la capa. En este caso, Wagner se decanta por todo un clásico; el antiguo fiscal del distrito Harvey Dent, conocido como Dos Caras en su carrera criminal.

Lo cierto es que el resultado podía pasar como el enfrentamiento número ni se sabe entre estos dos viejos amigos, pero Wagner soluciona la papeleta con lo que mejor sabe hacer: pulp detectivesco del bueno y con extra de sordidez. Enfoca en un Batman clásico, centrado en su labor investigadora más que en la de implacable máquina de romper mandíbulas a diestro y siniestro en la que se ha convertido con los años. De hecho, la acción está muy comedida y rebajada para que luzcan, precisamente, las virtudes del protagonista tras la pista del asesino. La mente dual del desequilibrado Dent pone en jaque al mejor detective del mundo por una curiosa rebelión contra los cánones de belleza imperantes en la sociedad. Asumida su condición de monstruo, Dent se rodea de los que piensa que son como él, dispuesto a crear de cero una sociedad de freaks… sobre las cenizas humeantes de Gotham, claro.

Momentos de triunfo
Momentos de triunfo

El dibujo de Wagner, como siempre, es el perfecto equilibrio entre el atrevimiento y el clasicismo. La marca personal del artista puebla cada viñeta, dejando claro que posee uno de los estilos más reconocibles del medio. Batman es una figura estilizada y oscura, que recuerda mucho al que presentaba David Mazucchelli en sus acercamientos al murciélago, pero de línea más dura y marcada, gracias al uso inteligente de las tintas y los claro oscuros marca de la casa. Dos caras es el monstruo de siempre, pero Wagner sabe jugar con la comicidad del atuendo sesentero de este homicida para dotar a su monstruo de un toque siniestro y malsano desconocido hasta la fecha. El impacto gráfico y la seriedad del trabajo de Wagner consiguen que una historia que olía a repetición y lugares comunes sea un estupendo relato para los fans del Batman de aires más pulp.

Los 90 no fueron años buenos para casi nadie en el mundo de la viñeta, pero no todo puede caer en el pozo del olvido, y hay obras que merecen el rescate para su disfrute hoy en día. Es necesario el reencuentro con obras que se idean desde el respecto absoluto por parte de su creador hacia los personajes protagonistas de su relato. Wagner es una estrella por méritos propios, y el lector sabrá reconocer la fuerza de su relato, la seriedad y madurez con la que el autor mira hacia atrás para este macabro reencuentro con el Batman detective que, en lo particular, me encanta. Prepárate para una historia llena de giros de guión extravagantes, fenómenos de feria, secretos y miserias ocultas, mujeres fatales y villanos al más puro estilo Batman.

Yo no me lo perdería.

Rostros se edita dentro de la colección Grandes Autores de Batman. Recopila los números 28 a 30 de la colección original Legends of the Dark Knight, publicados en 1992. Encuadernados en cartoné, encontrarás estas 96 páginas a todo color en tu librería favorita al precio recomendado de 12, 95 Euros.

Dos Caras, uno de los enemigos más implacables de Batman, ha regresado para poner en marcha un plan demencial y perverso. Batman: Rostros es una obra macabra del guionista y dibujante Matt Wagner que fue candidata al premio Eisner en 1992.

Con la línea Grandes autores de Batman recuperamos las etapas más destacadas en los 75 años de historia del personaje; aproximaciones que, por diferentes razones, dejaron una huella indeleble en su mitología. Como la aportación de Matt Wagner, todo un referente del cómic independiente que a través de este arco argumental de la cabecera Legends of the Dark Knight ofreció su interpretación del Caballero Oscuro.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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