Reseña de ‘El hombre sin talento’, de Yoshimaru Tsuge

“Una piedra perfecta encierra dentro de sí una montaña, nos enseña el valle, sugiere el viento y las nubes. Nos revela el universo”.

El hombre sin talento

Cuando no haces bien nada, ¿qué te queda? El artista japonés Yoshimaru Tsuge, asistente del difunto dibujante Shigueru Mizuki, plasma esta incógnita en la obra ‘El hombre sin talento’, que cuenta la historia de Sukezo Sukegawa, un dibujante nipón que decide abandonar el manga y dedicarse a otros menesteres, sin lograr éxito en ninguno de ellos.

Primero se interesó por arreglar cámaras de fotos, pero tras dedicarse a buscarlas y comprarlas, soñando con montar un gran negocio, los gastos derivados de las nuevas roturas suponían un lastre para su “próspero” futuro, por lo que abandonó la idea. Después de esto se obsesionó con el arte del Suiseki, que consiste en buscar piedras que recuerden a paisajes o a objetos de la naturaleza. Nuevamente volvió a fracasar ante las decenas de turistas que pasaban delante de su puesto de venta sin prestarle ninguna atención.

El hombre sin talento

De eso trata ‘El hombre sin talento’, de la historia de una persona que ve cómo toda decisión que toma le lleva al fracaso. Su mujer le detesta porque no entiende por qué viven casi en la miseria y él solo piensa en nuevas y descabelladas formas de hacer fortuna, mientras que a los ojos de su pequeño hijo, sigue siendo un ejemplo a seguir.

La historia, que aparentemente podría resultar pesada y carente de interés, es una obra maestra, una joya del manga que muestra cómo era el Japón de los años ochenta, donde la cultura tradicional intentaba integrar el paradigma capitalista, dando como fruto situaciones totalmente abruptas. Pero más allá de esto, ‘El hombre sin talento’ es una crítica hacia el arte y hacia los artistas, explicando cómo la propia naturaleza es capaz de aportarnos obras de arte, aunque nosotros sintamos el deseo imperante de decir cuáles merecen la pena y cuáles no. Lo que para unos es un ejemplo innegable de pieza artística, para otros no es más que una simple piedra. ¿Quién lleva razón? Sea quien sea, el manga no da respuesta, aunque sí plantea la pregunta, junto a muchas otras.

El hombre sin talento

Por otro lado, la línea clara del dibujo de Tsuge, unida a la excelente narrativa, hacen que el lector se interese y empatice con Sukegawa, aunque vea claramente que el destino de este esté abocado al fracaso. La narración en primera persona facilita conocer los pensamientos más profundos del protagonista, que demuestran una y otra vez que carece de motivación por vivir.

La historia de Sukezo Sukegawa es prácticamente una autobiografía de la vida de Yoshimaru Tsuge, autor que en 1987 publicó ‘Despedida’, su último trabajo. Desde aquel entonces no volvió a dibujar. Unos dicen que el motivo fue ver la traducción al francés de este manga, mientras que otros estiman que en realidad no hubo ninguno. Sea como sea, Tsuge se cansó de dibujar, decisión atenuada por la neurosis que sufría desde joven, que le llevó incluso a intentar suicidarse con 25 años.

El hombre sin talento

Desde 1985 han sido muchos los intentos de traer ‘El hombre sin talento’ a nuestro país, aunque el autor, que tiene en la actualidad 78 años, no estaba muy dispuesto. Finalmente, la editorial Gallo Nero ha publicado en España ‘El hombre sin talento en formato rústica (15x21cm) y 323 páginas en blanco y negro por un precio recomendado de 20 euros.

La cuidada traducción del manga ha estacado a cargo de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés. Asimismo, en su parte final encontramos varias páginas en forma de extras que incluyen una biografía del autor, una lista con sus primeras y principales obras y un epílogo del crítico de cómics Álvaro Pons. ‘El hombre sin talento’ es una obra de culto que todo lector, ya sea asiduo al manga, a los cómics o a la literatura, debería conocer.

El hombre sin talentoPublicado en Japón en 1985, El hombre sin talento es la historia de Sukezo Sukegawa, un dibujante de manga sin éxito que se improvisará vendedor de piedras y de cámaras fotográficas antiguas pero fracasará en todo sin excepción.

Las ansias por solucionar su desastrosa situación económica le llevarán a fantasear con hacerse monje o con descubrir una cura para el cáncer o las hemorroides.

Obra de culto, El hombre sin talento es también un fascinante viaje a través de la cambiante sociedad japonesa donde siguen abiertas las heridas de la desastrosa derrota de la Segunda Guerra Mundial y donde se respira el profundo trauma generado por su rápida conversión a una sociedad de consumo.

El hombre sin talento

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