Reseña de ‘Vision’ #1

Reseña de 'Vision' #1

Entre la abrumadora cantidad de nuevas colecciones que Marvel nos ha presentado en su relanzamiento All New All Different, cuesta diferenciar la morralla de la calidad. Hay muchas series recomendables, pero entre ellas me gusta buscar las pepitas de oro. Esas series de personajes secundarios o terciarios que de lejos parecen olvidables pero que en cuanto te acercas, te atrapan. Colecciones que parecen sacadas de Image Comics por su personalidad indie como ‘Karnak’ de Warren Ellis, ‘Scarlet Witch’ de James Robinson o ‘Vision’, de la que hoy reseñaré el primer número.

Reseña de 'Vision' #1Los guiones recaen en Tom King. Mucho se habla de la nueva remesa de escritores y de los autores del momento del comic americano, y King es uno de mis favoritos. Sin hacer mucho ruido se ha encargado de algunas de las mejores colecciones del panorama americano actual, hablo de series como ‘Metal Men’ o ‘Grayson’ (junto a Tim Seeley). En el apartado gráfico tenemos al español Gabriel Hernández Walta, su particular estilo combina perfectamente con el ambiente que King le da a la historia.

Hablemos un poco del argumento. Visión se ha convertido en uno de los Vengadores de Waid y por ello se ha visto obligado a mudarse cerca de Washington, concretamente a Arlington, pero no nos equivoquemos, allí no tiene su pisito de soltero de oro (de metal en este caso) sino que vive en una urbanización de casas unifamiliares, ya sabéis, las típicas en las que la vecina trae unas galletitas de bienvenida para husmear en casa ajena. Además no está solo, vive con su mujer (Virginia) y con sus hijos (Viv y Vin). Emulando la fórmula de Ultrón ha conseguido crearse su propia familia, a su imagen y semejanza.

Reseña de 'Vision' #1Visión siempre ha tenido la necesidad de encajar, se siente humano y con el tiempo ha logrado encontrar cierta estabilidad (pese a que crear artificialmente su propia familia no es muy normal) y como no podía ser de otra forma, su familia también va a tener sus problemas humanos. Virginia tiene dudas existenciales y no consigue comprender por qué tienen que ser “normales”, mientras que sus hijos lo van a tener complicado, ya que sus compañeros saben que son diferentes y si hieren sus sentimientos, pueden ser muy peligrosos.

En resumen, este primer número es una magnífica carta de presentación de una serie sorprendente que si logra mantener un buen ritmo de ventas mensuales puede llegar a postularse como una de las mejores colecciones de la editorial.

Reseña escrita por Aleix Aranda

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