Superman: Fuerza. La mirada de Scott McCloud sobre el mito

He de admitir que, durante mi infancia, nunca fui un gran fan de Superman. Había algo en el personaje que le hacía demasiado extraterrestre, alejado de la humanidad de otros personajes que llamaron mucho más mi atención. Spiderman, por ejemplo, era el tipo de la calle, reconocible, con problemas que resultaban más familiares. Incluso los X-Men, que a pesar de sus increíbles poderes vivían condicionados por el eterno enfrentamiento con una sociedad injusta. Superman aparecía, brillante y poderoso, arreglando el día sin demasiada dificultad, armado con poderes cada vez más extravagantes y exagerados. Ni siquiera la identidad secreta del último hijo de Krypton le acercaba a la raza humana que protegía.

El tomo publicado por ECC
El tomo publicado por ECC

Por lo menos, esa era mi sensación con los escasos encuentros que tuve con Superman en aquella etapa de mi vida. Me aburría soberanamente, y pocos fueron mis intentos de retomar mi contacto con el personaje en años posteriores. Con el tiempo, descubro algo importante sobre los tebeos protagonizados por el Hombre de Acero (y con muchas otras cosas): lo malo que es generalizar. Te pierdes un montón por no hacer un ejercicio de perspectiva. Por suerte, ya en primera juventud, decidí dar una segunda oportunidad al bueno de Kal-El. Entonces, tuvimos la mejor reconciliación gracias a la magnífica vuelta de tuerca que perpetró un genio como John Byne tras la Crisis en Tierras Infinitas. En su larga etapa al frente de Superman, puso las bases del personaje para las nuevas generaciones, construyendo un personaje mucho más complejo y, al mismo tiempo, completamente acorde con su concepción clásica (nuestro jefazo se ha encargado de comentar tomo a tomo esta magnífica época. Aquí un ejemplo). Por fin, muchos entendíamos la grandeza de este ser llegado de las estrellas, sin el cual no existiría el cómic tal y como lo entendemos hoy en día.

Una vez hechas las paces con Superman, me dediqué a dar vueltas a las razones por las que no había encontrado mi punto de conexión con el personaje hasta ese momento. El trabajo de Byrne es fundamental, claro, pero su grandeza estaba en, precisamente, localizar los errores que habían transformado al primer superhéroe en carácter insípido. Principalmente, con los años, se había perdido la perspectiva, y el personaje cayó en manos de guionistas que extirparon cualquier atisbo de humanidad a Superman. Le hicieron crecer a base de nuevos poderes cada vez más imposibles, que le acercaban más a la imagen de una especie de dios casi todopoderoso y benevolente, muy lejos del campeón justiciero de los comienzos. Eso, unido a la banalización infantil que el género sufrió a consecuencia del Comics Code, terminó con las posibilidades de evolución durante años. El kryptoniano quedaba reducido a un santurrón bastante irritante, que le hacía más extraterrestre a ojos del lector que sus exagerados poderes. La perfección moral de la que hacía gala nos era tan extraña como el hecho de que lanzase rayos láser por los ojos.

En eso que Superman, allá por el año 2005, cae en manos de Scott McCloud. Supongo que a muchos os suena el nombre de este autor de suma importancia para el medio. No sólo por sus aportaciones gráficas; su trabajo teórico y de divulgación respecto al noveno arte es, quizá, de los más completos e importantes (y polémicos, claro). Sus obras relacionadas con la crítica y análisis del cómic como medio y arte han contribuido a que éste sea entendido con la categoría que se merece tras años de ninguneo por parte de cierto sector de los estudios culturales. Además, en cuanto a sus obras de ficción, se atrevió a llevar la contraria a todo el mundo con la publicación de Zot!, obra que reivindicaba la alegría y la positividad del cómic clásico en contra del viaje iniciado por Frank Miller, entre otros, y su viraje hacia el realismo violento y callejero. En los último tiempos hemos visto publicado su deliciosa novela gráfica El Escultor. Maravillosa. Conseguid esa obra, lectores.

El autor de Superman: Fuerza
El autor de Superman: Fuerza

Está claro que el acercamiento de McCloud a un personaje tan básico en el cómic como Superman, debía tener algo de introspectivo, de buceo por la esencia del Hombre de Acero. Por supuesto, el reconocido autor no decepciona, y, efectivamente, da un buen repaso a todo eso que hace de Superman un personaje especial, algo más que un pintoresco tipo en pijama de los miles que pueblan las páginas de los cómics. De ahí el título de la obra, Fuerza, puesto que McCloud se hace un pregunta que servirá de pilar a toda la narración: ¿De donde viene realmente el poder de Superman?

McCloud revisa la historia del personaje, en concreto un episodio de su infancia, que puede ser clave para entender la actitud del personaje respecto a su propia existencia y la responsabilidad autoimpuesta hacia el planeta Tierra. De este viaje en la memoria, el escritor y dibujante da forma a una aventura en la que queda claro que, tras esa eterna imagen de boy scout perfecto hay algo más que prepotencia o perfección extraterrestre. Todo lo contrario; según la tesis defendida por McCloud, es precisamente ese código moral irrompible lo que constituye la auténtica fuerza del héroe, lo que le hace humano y cercano a los habitantes del planeta que ha jurado defender. Su educación en una pequeña granja en Smallville ha hecho más por la construcción del héroe que todo ese poder en bruto, con el que es capaz de mover montañas.

Como contrapartida, McCloud construye un villano muy potente, cuya vida es el otro lado del espejo. Un hombre con el talento para cambiar el mundo cae en el lado oscuro por su pasado, lo que incide en esa idea que defiende el autor sobre la importancia de la infancia y su contexto para la formación de la idea sobre el bien y el mal que define al adulto que un día llegamos a ser.

Las portadas de Alex Ross, un lujo
Las portadas de Alex Ross, un lujo

A cargo del aspecto gráfico, Scott McCloud se hace cargo del grueso del trabajo, aunque se apoya en el dibujante Aluir Amancio, un tipo curtido en las series de animación de DC. El estilo del famoso guionista en el tablero de dibujo no es el más espectacular que vais a ver en vuestra vida, pero a cambio de falta de perfección de líneas, disfrutamos de un tipo con una sensibilidad especial. Conjuga en su propuesta el respeto máximo por el Superman clásico con un ritmo muy respetuoso con el lector moderno. El planteamiento de la viñeta parece a primera vista un regreso a la composición del cómic de los 70 y principios de los 80, pero está llena de detalles que sitúan el trabajo de McCloud y Amancio en el siglo XXI. El movimiento de los personajes, la sensación de ritmo y los riesgos tomados en la planificación de planos y puntos de vista son los puntos fuertes de unos dibujantes que conocen al dedillo como contar una historia, por encima del vacío de exageraciones técnicas. A nivel narrativo, Fuerza es uno de esos cómics que enganchan, sobre todo si eres un lector veterano de las aventuras del kryptoniano. Los guiños a las extravagantes situaciones del Superman pre Crisis harán las delicias de los que crecieron con un tebeo del personaje en la mano.

McCloud escribe una obra pequeña, alejada del ruido que genera el personaje, enfocando su idea de cómic en la búsqueda de la identidad de un héroe que muchas veces se pierde en su propia grandeza. En estos días, en los que Superman parece caer de nuevo en manos de guionistas inoperantes y mucho efectismo, es un respiro encontrar un cómic que respete de la misma manera al protagonista y al lector.

Scott McCloud (Boston, 1960) es un autor, ensayista y teórico de cómics estadounidense que ha logrado hacerse un gran nombre sobre todo por promover el webcomic y por su propuesta de crear un cómic en 24 horas. Desde la publicación de su primer cómic en 1984, ‘Zot!’, se ha decantado más por el estudio de estos, con obras como ‘Entender el cómic’ o ‘Hacer cómics’, llegando en el año 2015 su último trabajo en el que una todo su conocimiento: ‘El Escultor’.

ECC nos trae Superman: Fuerza, dentro de la línea Grandes Autores de Superman, con el formato habitual. Editada en cartoné, en su interior os esperan 160 páginas a todo color, que incluyen la biografía de sus autores y las impresionantes portadas del siempre espectacular Alex Ross. El precio recomendado de venta es de 16,95 euros.

Scott McCloud es posiblemente uno de los autores y teóricos más influyentes en el mundo del cómic moderno. Su talento como creador y su profundo conocimiento del género hacen que sus incursiones a la hora de tratar a un icono del medio como Superman adquieran una relevancia muy especial y perduren entre las obras más reconocidas dedicadas al personaje.

En Superman: Fuerza,Scott McCloud nos habla de la verdadera fuente de la fuerza del Hombre de Acero. Y es que quizá la auténtica fortaleza de un hombre como él no venga del sol amarillo o de su origen en Krypton, sino de un profundo sentido para distinguir el bien y el mal y de la profunda seguridad de quien sabe que está haciendo lo correcto.

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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