‘Transmetropolitan’ #7

transmetropolitan7Mientras leía el séptimo tomo de ‘Transmetropolitan‘ me imaginaba viviendo en su ciudad. En una sociedad donde la empatía brilla por su ausencia y si alguien se suicida a nuestro lado solo nos preocupamos por el morbo que da. Un lugar donde hay más locos fuera del manicomio que dentro, y donde si se te ocurre pensar diferente tienes cientos de miradas detrás diciéndote “únete a nosotros”. Una urbe en la que te drogan con medicamentos y la religión impide el progreso. Una metrópolis sucia, descuidada y llena de zombies que no saben ni por dónde caminan por estar inmersos en su propio mundo.

Luego me di cuenta de que ya estaba en ‘Transmetropolitan‘.

El prodigio de Warren Ellis no es haber escrito una —y dos, y tres— de las mejores historias del cómic estadounidense de las últimas décadas. Lo realmente destacable es su manera de meterse en la realidad a través de elementos que nos parecen tan lejanos como un periodista drogadicto en una ciudad distópica.

Y eso, por si no ha quedado claro con los anteriores números, es lo que consigue una y otra vez a través de los increíbles capítulos que conforma en su obra. Transmetropolitan‘ es la obra magna de un descerebrado, de un hombre que se aleja del estigma impuesto y denuncia absolutamente todo lo que ve a través de los ojos de un álter ego calvo y con gafas de cristales rojo y verde.

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Lo cierto es que en cualquier página de esta amplia colección puede verse tal portento. La declaración de intenciones queda clara desde el primer número y se amplía con los siguientes. Pero, en concreto, este es uno de los más destacables a nivel social. Porque, por fin, Spider Jerusalem no tiene grilletes.

El protagonista del cómic acaba de ser vetado por el gobierno de El Sonrisas y expulsado de La Palabra, diario donde producía su columna “Odio todo esto”, la que vendía más periódicos y daba tema sobre el que hablar durante las siguientes semanas. Ahora, con su anterior periódico en lo más bajo de la cadena alimenticia y los medios de comunicación aprovechando su desaparición para producir contenido amarillista sobre su persona, Jerusalem tiene un objetivo que debe cumplir a toda costa: derrotar al Presidente.

El de la mueca perenne, el hombre que tacha artículos de la Constitución sin ton ni son y vende que “La libertad debe estar limitada” bajo una campaña de marketing inmejorable, ha declarado la guerra al periodista más gamberro del país. Y, para Jerusalem, esto es todo un honor. Así que agarra su mayor arma, la escritura, y combate para acabar con la tiranía del hombre que se lo ha arrebatado todo.

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Porque, recordemos, fue por culpa del actual máximo mandatario del país que murió Vita Severn, la única mujer por la que Jerusalem ha sentido un afecto que podría considerarse amoroso. Todo por su campaña electoral. Por una campaña llena de mentiras que consiguió llevarle al éxito gracias a su manera de llegar a la población.

Pero la gente comienza a darse cuenta. Las primeras medidas del Sonrisas están evidenciándolo como un hombre muy lejos de lo que vendía ser antes de llegar al poder. Y no es que el poder le haya corrompido, es que ha sacado a la luz su verdadera cara. Su sonrisa maníaca.

Así que Jerusalem combate, junto a sus lectores más fieles, contra el tipo que le quitó lo que más quería. Aunque no tiene un papel donde escribir su nombre, busca su aliado en internet, a través de una web pirata donde puede expresar libremente lo que le viene en gana.

transmetropolitan72Este, quizás, es el punto más débil del tomo. Internet ha evolucionado mucho, muchísimo, desde finales de los años 90. Ahora mismo se daría por supuesto su respaldo en las redes sociales, pero en aquel momento ni existían. En este sentido, puede decirse que Transmetropolitan‘ ha envejecido mal. Sin embargo, es solo un detalle que puede o no tenerse en cuenta bajo una amalgama de genialidades que lo tapan a la perfección.

La primera parte de este volumen versa sobre esto mismo. Sobre la puesta en marcha del nuevo Spider Jerusalem que ya no solo quiere dinero sino acabar con su objetivo primordial. Pero la segunda es todavía mejor. Ellis, como acostumbra a hacer, aprovecha hasta tres capítulos continuados para presentar historias de la ciudad donde vive nuestro esquizofrénico periodista.

Uno de ellas es, probablemente, el capítulo más trágico de todo ‘Transmetropolitan‘. Su título, ‘Tema’, no dice nada. Pero dentro encontramos un reportaje a pie de calle sobre la prostitución infantil. En la sociedad de Spider Jerusalem se ha propagado a niveles inverosímiles. Niños con 10 años ya practican sexo a cambio de dinero. Y, lo que muchos no se atreverían a contar, Warren Ellis lo explica con pelos, señales y una ambientación que se adapta perfectamente al resto del ejemplar.

Podría catalogarse de morboso, si a algún estúpido le diera por criticar las historias explicadas en un cómic de ficción de finales del Siglo XX. Pero lo que oculta este capítulo es una dura, pura y puta realidad que se oculta en las mejores ciudades, en los mejores países y en las mejores familias. No solo es Spider Jerusalem el que trae el tema del que hablar a su ciudad. También lo hace Ellis gracias a su manera de narrarlo todo. Tan natural como corrosivo. Tan jodido como realista.

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Sin duda, este capítulo en concreto es excepcional. Pero no están lejos el resto. El ritmo se mantiene vivo, frenético en las más de 100 páginas del ejemplar. Y, por supuesto, te deja con ganas de más. ¿Mejor? como siempre, lo tiene difícil, pero la línea ascendente ha seguido su curso en los últimos ejemplares. ¿Por qué no iba a ser así?

Por su parte, el dibujo de Darick Robertson se adapta a cada uno de los requerimientos de un guion muy complejo. Pulcro en el trazo y sucio en los ambientes. Porque la historia se lo pide y él se lo da. También es muy remarcable la estructura de las viñetas, que en este tomo en particular se presentan a lo grande. Los detalles que se esconden en cada una de ellas aportan un contenido extra que suman varios puntos a la historia. Y nada que decir sobre la caracterización de los personajes. Los nuevos se suman con grandes toques de calidad y los viejos se mantienen sin perder ni un poco su esencia.

En definitiva, este séptimo ejemplar de la historia de Spider Jerusalem en ‘Transmetropolitan‘ no solo mantiene lo que ya había aumentado mucho su nivel durante los últimos volúmenes sino que lo supera. Warren Ellis y Darick Robertson conforman una dupla de oro imperdible para todo fan —y no tan fan— de los cómics. Y, a falta de solo 3 tomos para finalizar la historia, indudablemente han marcado una trayectoria que está en su punto más álgido.

Las 144 páginas a color de ‘Transmetropolitan’ #7 pueden conseguirse por 13,95€ editadas en una rústica acartonada de ECC Comics. Se agradece el artículo introductorio de Darren Aronofsky —director de ‘Noé’, ‘Cisne negro’ y ‘Réquiem por un sueño’— pero no tanto la calidad de las páginas interiores.

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Warren Ellis

Nacido el 16 de febrero de 1968 en Essex, Inglaterra, Warren Ellis es un guionista de cómics y escritor de novelas que se ha convertido en todo un referente de la cultura popular americana del siglo XXI. Su especialidad es la mezcla de crítica sociocultural, tecnología y ciencia ficción, y muchos comparan su estilo con el gore de Garth Ennis.

Pese a haber pasado por la mayoría de las más famosas editoriales americanas (DC Comics, Avatar, Image o Wildstorm), su trabajo más reconocido en la temática superheroica está en Marvel, donde ha guionizado colecciones como ‘El motorista fantasma’ (‘Ghost Rider’), ‘Thor’ o ‘Iron Man’. Además de sus cómics de superhéroes, se hizo muy famoso gracias a ‘Transmetropolitan’ y otras series propias como ‘Global Frequency’, ‘Planetary’ o ‘Nextwave’.

TRANSMETROPOLITAN NÚM. 07 (DE 10): LAS RAJADAS DE SPIDER

En su empeño por derribar al Presidente Callahan, Spider Jerusalem inicia un viaje devastador por las zonas más sórdidas de la ciudad, enfrentándose a la miseria, la demencia y la desolación.

Publicada entre 1997 y 2002, Transmetropolitan es recordada como una de las mejores colecciones publicadas por el sello Vertigo. Surgida de la colaboración entre Warren Ellis (Planetary) y Darick Robertson (The Boys), vuelve a estar disponible en las librerías especializadas, gracias a esta edición integrada por 10 tomos en rústica de periodicidad bimestral.

‘Transmetropolitan’ #7

Reseña
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DIBUJO
EDICIÓN
Cinéfilo, literato y con mil pájaros en la cabeza. Algún día trabajaré en el Daily Planet.

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