Zenith: Fase Uno

Todo el mundo tiene un pasado, y hoy nos toca bucear por el baúl de los recuerdos de un autor tan respetado como polémico, que ha hecho mucho por dar identidad al cómic del siglo XXI a base de propuestas arriesgadas y la creación de un mundo fascinante sobre el que gira toda su obra, que daba sus primeros pasos con la publicación de Zenith. Grant Morrison es de esos escritores que no dejan indiferente, y despierta tantos aplausos como ira furibunda entre los lectores y la crítica especializada. Por mi parte, me declaro de los muy impresionados por el obsesivo universo del escocés, aunque reconozco que, en ocasiones, cae con demasiada facilidad en la autorreferencia y (cada vez más) es capaz de renunciar a contar una historia por la importancia de los conceptos más abstractos que pueblan sus cómics. Aún con sus pegas (y no hay leyenda del noveno arte que se libre de su tara personal), cada una de mis lecturas con Morrison mediante ha sido excitante y diferente.

El tomo de ECC luce así de bien
El tomo de ECC luce así de bien

Como digo, hay un instante en el que comienzan las leyendas, pero poco se habla a estas alturas de los duros comienzos de esos artistas que hoy protagonizan titulares al otro lado del charco. El Morrison que hoy traemos todavía estaba muy lejos del éxito en el mercado estadounidense, y peleaba por un nombre en el interesante cómic británico de mediados de los 80. A esas alturas, eran multitud los autores de las islas que habían triunfado en el cómic USA, y revistas como 2000 AD estaban más que confirmadas como cantera de éxitos para las editoriales punteras del otro lado del Atlántico. La avanzadilla comenzó con Alan Moore, que deslumbró al público con historias tan exóticas como elegantes, que certificaban la mayoría de edad del medio y entusiasmaban a una generación que pedían un cómic acorde a la propia evolución del lector, muy lejos ya del niño que corría al kiosco con la paga de los domingos. El desembarco posterior de autores de la talla de Neil Gaiman, James Robinson, Warren Ellis, Garth Ennis, Jamie Delano o Alan Davis cambió para siempre la concepción del cómic, y para bien.

Morrison comenzó muy joven su experiencia como autor de cómics, con apenas 17 años, pero no fue hasta 1987, con la publicación de Zenith, que el escocés gozó del éxito multitudinario, y eso que la apuesta era arriesgada.

Los héroes de antaño
Los héroes de antaño

El cómic de superhéroes en Inglaterra, por norma general, no era el género más reconocido por los lectores. Las revistas de la época estaban llenas de arriesgados ejercicios de ciencia ficción de todo tipo, que recorrían todo el aspecto de esta tendencia desde la fantasía espacial a los futuros apocalípticos protagonizados por la gran estrella de esta cabecera, el juez Dredd. Así que cuando Morrison se presentó con el proyecto de Zenith bajo el brazo, las cosas tardaron un tiempo en ponerse en marcha, ya que los editores no tenían muy claro si la presencia de este tipo con superpoderes tenía sería bien recibida por el público, acostumbrado a otros derroteros. Aunque atípico, lo cierto es que la propuesta del escritor escocés era una vuelta de tuerca de los clichés del género, así que la serie quedaba en un limbo creativo durante un par de años. Finalmente, los editores de 2000 AD daban el visto bueno, aunque el dibujante del proyecto original, Brendan McCarthy no estaba disponible por su implicación con otros proyectos. El propio Morrison propone a Steve Yeowell como sustituto, ya que antes habían coincidido en otros proyectos. Por fin, Zenith llegaba al papel, tras muchas vueltas al concepto primigenio.

La historia de Morrison es, en esencia, un cómic de superhéroes, como comentábamos hace unas líneas, pero con intenciones claras de romper con la tradición de los tipos en pijama que llegaban desde los Estados Unidos. Armado con una colección de referencias impensables para este género y la habilidad para crear personajes creibles en un entorno real, el escocés bajaba del Olimpo a los aguerridos héroes que triunfaban en DC o Marvel y los incrustaba en la gris Inglaterra de mediados de los 80, donde la sombra del Teatcherismo es muy alargada. La crisis social contrastaba con el colorido del pop y los videoclips triunfantes en la televisión, y la resaca nihilista del punk daba paso a los nuevos románticos. Zenith es hijo de una época de maravillas que dio comienzo en la Segunda Guerra Mundial, cuando las potencias comenzaron una escalada en la creación de supersoldados. Aquellos años de gloria han quedado sepultados por el desalentador presente, y Zenith ha sepultado la nostalgia a base de éxitos en las listas de singles. Sus poderes son la carta de presentación de un tipo egoísta e irresponsable que, por otra parte, jamás usaría sus dones para otra cosa que la autopromoción. En tiempos de paz, Zenith es el ocaso de los dioses. Las fiestas y la grabación de vídeos son las únicas ocupaciones de su vida, aparte de quedar como un cretino engreído en cada aparición pública. Por desgracia para él, el pasado no duerme, y el mal que antaño puso en jaque a sus predecesores superpoderosos vuelve para reclamar nuestro mundo. Al joven no le queda más remedio que sudar la camiseta, muy a su pesar, y siempre dispuesto a que alguien se coma el marrón por él, claro.

Batallas místicas
Batallas místicas

Zenith está muy lejos de ser el héroe de brillante armadura. Ni siquiera los antiguos superhéroes de los 60 son un techado de virtudes, y son un claro ejemplo de decadencia moral o física. El encontronazo con el pasado deja a Zenith completamente fuera de su zona de confort, y se ve obligado a hacerse preguntas que nunca se planteó, por pura pereza. Me temo que Morrison no se planteó un héroe que inspirase; ni siquiera tenía que caernos bien. El guionista pensó en un tipo producto de su época, que encima tiene superpoderes. Si los 80 significaban exceso, Zenith es esta idea llevada al paroxismo.

Esta serie bebe de los clásicos del cómic, desde el Capitán América a Superman, pasando por el pulp, las conspiraciones históricas, el rock y el pop, y, cómo no tratándose de Grant Morrison, toneladas de psicodelia, mundos ocultos, multiversos y los mitos cósmicos creados por Lovecraft y sus acólitos. Aunque todavía estaba muy lejos de ahondar en sus temas recurrentes, el guionista ya roza esas ideas que llevaría a tonos tan apasionantes en la personal Los Invisibles. En Zenith no entra con tanta alegría en esos charcos, claro, que estaban en gestación, y todavía hace gala de un sentido del humor ligero y consciente, con base en los chascarrillos tan propios de los enmascarados americanos (recordemos que en los 50 hasta Batman hacía chistes. Un horror). Sin caer en el absurdo, lo cierto es que Morrison juega muy bien con el tono, demostrando una madurez como escritor bastante notable. Zenith se convirtió en su laboratorio narrativo, y pudo dar forma a todas esas ideas previas que eclosionarán en obras tan importantes como la citada Los Invisibles, El Asco o la reciente Multiverso.

Zenith continúa la labor iniciada por Alan Moore en Miracleman, obra precedente e importante que también jugaba con el concepto de superhéroe en los mismo términos que la obra de Grant Morrison. Moore planteaba ese contexto por el cual el héroe queda en evidencia ante una realidad más compleja que maniqueo sentido del bien y del mal del que suele hacer gala el género. Moore establecía el camino a seguir por el cómic de superhéroes en años venideros, y en Zenith se da un paso más en esa línea. Quizá el gran fallo de la serie de Morrison es, precisamente, la duda que surge en las comparaciones con la seminal colección de Moore, pero en todo caso es una lectura que ha aguantado de manera magistral los 30 años que han pasado desde su publicación. Incluso si tomamos en conjunto la obra de Grant Morrison a lo largo de los años, Zenith es una muy digna obra de transición, con la personalidad de esos cómics que, aunque pasen mil años, siempre van a tener identidad propia.

Y monstruos dimensionales
Y monstruos dimensionales

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la presencia de Steve Yeowell, dibujante que en esta época daba pasos de gigantes hasta la creación de un estilo propio y reconocible. El potente blanco y negro se convierte en un lujo en manos de un tipo que maneja las tintas de manera prodigiosa, y cada una de sus viñetas luce con la elegancia de un dibujante que domina la narración y el diseño de personajes. El paso de los números deja en evidencia que Yeowell se toma muy en serio su trabajo, al mismo tiempo investiga sobre sus propias posibilidades gráficas. Para los amantes del trazo clásico pero arriesgado, creo que este cómic va a significar un auténtico placer, sobre todo si se encuentran por primera vez con las páginas de Zenith.

Es una gran noticia el regreso de Zenith a las librerías. Hace tiempo que se editó por última vez, y, desde luego, en una edición más humilde que la presentada por ECC este mismo mes. Los fans de Morrison, del cómic inglés, del cómic de superhéroes… da igual lo que te guste. Zenith va a ser la lectura divertida y excitante que promete, con el punto experimental del guionista escocés.

Zenith: Fase Uno es el primer tomo de cuatro con el que ECC recopilará la serie publicada en origen en el año 1987. De las páginas de la mítica revista 2000 AD llega ahora a un formato de lujo, encuadernado en cartoné y con 128 páginas de excelente blanco y negro en su mayor parte. Gran cantidad de extras, como portadas y diseños del proyecto original, que dan mucha perspectiva a los orígenes de Zenith. El precio final de venta al público, 14,95 euros.

A estas alturas, no hacen falta muchas presentaciones al hablar de Grant Morrison. Curtido en el cómic inglés, Zenith significa la puerta de entrada al complejo mercado USA, donde sorprende a propios y extraños con la personal e inclasificable Animal Man para DC, A partir de ahí, los éxitos y la exploración constante de un obsesivo universo personal. Obras como Los Invisibles, Arkham Asylum, All Star Superman, We3 y largas estancias en LJA o Batman dan buena cuenta del sello personal de este guionista.

Steve Yeowell comenzó su carrera en el cómic inglés, colaborandocon Marvel UK entre otras editoriales. Su colaboración con Grant Morrison en Zenith le abrió las puertas a un mercado mucho más amplio, aunque ha colaborado en numerosas ocasiones con el guionista escocés. Colecciones Starman, Flash o más recientemente, Convergencia, han contado con el arte de este dibujante tan reconocible.

Berlín, 1944: El Übermensch alemán Masterman ha derrotado al héroe de guerra británico Maximan. Una victoria efímera, ya que los aliados lanzan una bomba nuclear sobre su localización, matando a ambos soldados. Transcurridos más de cuarenta años, el mundo está demasiado familiarizado con la existencia de superhombres. Pero tan solo queda uno: Robert McDowell, alias Zenith, estrella del pop egoísta y carente de cualquier tipo de heroicidad. Por desgracia para la humanidad, los dioses oscuros extradimensionales conocidos como los Multiangulares utilizan al hermano gemelo de Masterman para intentar dominar la Tierra. ¡Y en su camino tan solo se interponen Zenith y un pequeño grupo de héroes de otra generación!
Serializada originalmente en la mítica revista 2000 AD, Zenith se convirtió en la gran carta de presentación de Grant Morrison (All-Star Superman). Todo un hito del cómic británico desarrollado junto a Steve Yeowell (Los Invisibles), que ECC recupera a través de cuatro tomos. 

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

1 Comentario

  1. Acabo de terminar la lectura de la ‘Fase Uno’ y ya estoy desesperado por no saber cuando se va apublicar la ‘Fase Dos’… menos mal que ECC -hasta ahora…- nunca ha dejado colgada ninguna serie que haya empezado… confīo que esta no vaya a ser la primera excepción…

    Por otra parte, tras la reciente reedición de Miracle Man, este Zenith es todo un descubrimiento…y lucirá, dignamente y por méritos propios, en el estante de comic británico actual…

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