Batman: Jekyll y Hyde

Los clásicos son fuente constante de inspiración, claro está, y de ahí su valor más allá del elemento puramente literario. Su esencia es perdurar en el tiempo, y los grandes relatos se adaptan a las circunstancias de cada generación, como imagen en la que se reflejan autores enfrentados a la dura tarea de engrandecer mitos atemporales. Paul Jenkins revisita el clásico inmortal de Robert Louis Stevenson El extraño caso del doctor Jeckyll y Mr. Hyde, un poderoso relato acerca de la dualidad humana, constante enfrentamiento entre los deseos ocultos y la mente racional. En la creación de Stevenson, el doctor Jeckyll accede gracias a la química a esa parte de nuestra psique dominada por los pulsos de placer casi primitivo, representados en la figura del perverso Mr. Hyde. El alter ego del doctor derriba las represiones impuestas por la civilización y las normas sociales y conduce al protagonista a un oscuro reflejo de su propia alma que amenaza su humanidad, al mismo tiempo que da rienda suelta al reprimido doctor.

El tomo editado por ECC
El tomo editado por ECC

La fabula moral de Stevenson ha servido de fuente para decenas de relatos e interpretaciones, así que no es de extrañar que, en un universo tan poblado de seres de personalidad límite como el de Batman, Paul Jenkins explore este cosmos malsano desde la perspectiva de la conocida obra. Los enemigos del Caballero Oscuro son un auténtico estudio de neurosis y obsesiones, que van desde la fijación patológica por el miedo del Espantapájaros, la simpática cleptomanía de Catwoman o la representación total de la locura que implica Joker. Pero si hay un ejemplo claro de personalidad rota, eterno enfrentamiento entre el bien y el mal, es la que nos deja la genial creación de Dos Caras. Lo curioso es que, en comparativa, el torturado Harvey Dent sea el que más puntos en común tiene con Bruce Wayne, y esa es una de las claves que Jenkins usa a su favor para construir la trama de este tenso relato con toques del género de terror que tan bien maneja el escritor inglés.

En esta ocasión Batman ha de poner sus habilidades detectivescas al límite para encontrar la causa de los terribles asesinatos que se suceden en Gotham. Personas sin antecedentes de violencia se ven avocados a episodios salvajes y desmedidos, que enseguida apuntan en una dirección: el ex fiscal del distrito, convertido en uno de los psicópatas más aterradores de la ciudad, tiene mucho que decir al respecto. Batman visita a su antiguo amigo en asilo Arkhama la búsqueda de la verdad, pero, como siempre que este monstruoso criminal hace acto de presencia, nada es lo que parece. Ayudado por un poderoso químico experimental, Dos Caras pondrá en jaque a la ciudad de Gotham y llevará al Caballero Oscuro a lo más profundo de su lado oscuro.

Batman-Lee
Batman roto

Jenkins es un viejo conocido para los aficionados al universo del extinto sello Vertigo de DC, donde pasó una larga temporada al frente de las aventuras y desventuras del legendario John Constantine en Hellblazer. Allí dejó bien marcado su sello personal, consiguiendo el aplauso unánime de crítica y público, que todavía recuerda aquella etapa como una de las más celebradas de la colección. Desde luego, entendía a la perfección el pulso de la serie, y mezclaba con inteligencia la decadencia oscura establecida como tono general, y aportó tramas tan elegantes como perversas, lo que convirtió su estancia en un auténtico Tour de Force que nos dejaba al Constantine más manipulador y amoral como protagonista principal.

Para este contacto de con Batman, el reconocido guionista tira de oficio y bucea en todos esos lugares oscuros, tanto físicos como mentales, que tan buen resultado le han dado en ocasiones anteriores. Jeckyll y Hyde comienza como un tenso ejercicio de suspense psicológico, al más puro estilo de El Silencio de los Corderos aderezado con el enfermizo ambiente de locura criminal que podría recordarnos a Seven. Con esos referentes, lo cierto es que los primeros compases del invento son más que prometedores. Jenkins pisa sobre seguro en su evidente camino hacia el encuentro entre estos dos enemigos íntimos. El problema de la propuesta del guionista no acaba de resultar tan convincente en el resto del camino como ese potente punto de partida prometía.

Jenkins se adentra sin tapujos en esa frontera resbaladiza entre la serie negra y el horror de manual, que, como hemos dicho, es la marca de la casa. Por descontado, Jenkins es un gran escritor, grandísimo constructor de atmósferas, y dotado de muy buen gusto a la hora de construir personajes. Todas esas piezas están presentes, pero, por alguna razón, la combinación no resulta tan satisfactoria como uno espera. El mensaje de Jenkins es reiterativo, y la idea central acerca de la cara oscura del héroe acaba por resultar manida. El eterno enfrentamiento entre el bien y el mal en cada uno de los personajes es algo que hemos visto, y con mayor acierto, en otras ocasiones. Las intenciones de trascendencia del relato quedan mermadas por su falta de novedad, a pesar de los esfuerzos de Jenkins por la construcción de un Dos Caras memorable, que, por exceso, acaba por resultar hasta irreconocible. El monstruo de Jenkins es, quizá, más aterrador que nunca, consumido por su lado oscuro, pero no es suficiente para que este Harvey Dent nos resulte tan dual como Jenkins pretende. Es más, su explicación para la psique rota del antiguo fiscal de Gotham me ha resultado innecesaria, y quita bastante contenido a la historia de un personaje que, para variar, ha caído en manos de un escritor que, en esta ocasión, peca de autoconfianza.

La fuerza de Jae Lee
La fuerza de Jae Lee

Lo bueno es que muchas de las debilidades del relato quedan ocultas por el excepcional acabado visual de la obra, pero incluso en este apartado, con dos maestros como Jae Lee y Sean Phillips, la obra vista al completo queda bastante desequilibrada. Ambos dibujantes comparten muchos puntos en común, pero al mismo tiempo hay abismos insalvables entre ambos estilos. Los dos poseen un estilo duro, de perfecto manejo de claro oscuros y una particular manera de entender la fisonomía de los personajes. En realidad, Lee y Phillips han nacido para dotar de personalidad relatos como este Jeckyll y Hyde. Pero, como casi todo en este cómic, lo que a priori es motivo de aplauso, acaba por ensombrecer el resultado final. El estilizado siniestrismo de Jae Lee nos deja momentos de gran fuerza icónica, y resalta con enorme elegancia los puntos fuertes de este viaje a la locura perpetrado por Jenkins. Para los últimos números de la serie, hace acto de presencia Sean Phillips, armado con su reconocible estilo, sobresaliente para la serie negra pura y dura. La cosa es que, si cualquiera de los dos se hubiese hecho cargo de la historia desde el principio, quizá hubiésemos tenido más sensación de coherencia gráfica y narrativa, pero, como decía, a pesar de esos puntos en común que en principio comparten Lee y Jenkins, las diferencias notables entre ambos pueden más que las bondades de sus estilos. En mi caso, me quedo con el sombrío mundo personal de Lee, mucho más onírico y pesadillesco que el realismo a pie de calle encumbrado por Phillips. Además, la forma de dibujar a Batman de Lee es de mis favoritas como aficionado a las aventuras del murciélago.

Jekyll y Hyde es un relato imperfecto. Interesante, repleto de grandes momentos visuales (sobre todo en su primera parte), pero que reitera en temas que ya hemos vivido como lectores en multitud de ocasiones. Incluso su manera de afrontar el Batman roto por sus propios miedos ha sido tratado con más acierto en grandes obras como La Secta. Una vez reducida la sorpresa, queda una historia elegante, escrita con elegancia, pero víctima de sus propias pretensiones. Si os engancha el tratamiento de Jenkins sobre un icono como Dos Caras, y se aceptan las reglas del juego, la propuesta puede resultar una gran lectura. En mi caso, no ha dado con la tecla adecuada. En todo caso, la lectura y posterior interpretación ya queda a vuestra cuenta, queridos lectores.

Batman: Jekyll y Hyde recopila la miniserie editada en 2005 por DC. La edición de ECC se recopila en un vistoso tomo de 144 páginas a todo color en cartoné, que encontrarás en tu librería favorita al precio de 15,95 euros.

Bruce Wayne es Batman. Harvey Dent es Dos Caras. Uno es un héroe enmascarado, el otro un criminal horriblemente deforme. La guerra entre estos dos hombres les ha convertido en enemigos acérrimos. Pero, a pesar de todas sus diferencias, hay algo que tienen en común: al igual que Jekyll y Hyde, ambos llevan una doble vida. ¿Qué ocurriría si su lado oscuro se liberara de una vez por todas?

El estelar guionista Paul Jenkins (Hellblazer: Paul Jenkins, Flinch, Batman: El Caballero Oscuro – Terrores nocturnos) se une a los aclamados dibujantes Jae Lee (Antes de Watchmen: Ozymandias, Batman/Superman) y Sean Phillips (Batman: Gotham Noir, Sleeper, Hellblazer) para dar forma a un thriller psicológico de auténtico infarto centrado en nuestras bestias interiores.

Ver en Whakoom

Reseña
Guión
Dibujo
Edición

Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

¡No te vayas sin comentar!