Descender: Estrellas de hojalata

Me gusta reconciliarme con la ciencia ficción. A veces, en este género, parece que los autores juegan con premeditación al exceso de hermetismo, a base de un lenguaje científico tramposo, en obras concebidas para una especie de grupo de iniciados. Así que cuando me encuentro con un relato sencillo en su esquema, pero enorme en conceptos, centrado en la reflexión acerca de nuestras miserias y grandezas como especie, sin que necesite ser el primo listo de Stephen Hawking para entender de qué va la cosa, me siento realmente emocionado. Si además este relato se presenta en una envoltura tan fantástica como la perpetrada por Dustin Nguyen, esa emoción gana en argumentos, porque Descender es de esas obras que, posiblemente, no dará mucho que hablar, pero hacen al cómic un poquito mejor como medio y como arte.

Decender, editado por Astiberri
Decender, editado por Astiberri

Descender se adentra en los principios básicos de la ciencia ficción, a base de la recopilación de experiencia e influencias de las que hace gala Jeff Lemire, padre literario de esta ficción de excelente factura. No es la primera vez que el escritor se mete de lleno en la ciencia ficción pura y dura, y en su momento comentamos Trillium, un viaje a través del tiempo y el espacio que, además, nos daba perspectiva sobre su trabajo como autor completo.

En esta epopeya cósmica, Lemire nos cuenta la historia de TIM-21, un androide con aspecto de niño eterno, que despierta de un largo sueño. Al volver la vida, encuentra un universo devastado, en el que los androides son el enemigo a batir. Hace años, unas extrañas máquinas tan grandes como planetas, aparecieron de la nada y casi acaban con civilizaciones enteras. Estos amenazadores seres fueron llamados Cosechadores por sus víctimas. Ahora, el despertar de TIM-21 despierta todas las alarmas, puesto que el secreto de los Cosechadores puede estar escondido en los circuitos del entrañable chico androide.

Esta es la premisa con la que parte Descender, adornada con elementos que van desde los clásicos de aventuras, pasando por los videojuegos y, por supuesto, el cine. Lemire aporta una visión clara y concisa del mundo que quiere mostrarnos, un brebaje narrativo cuidado y extremadamente eficaz, basado en dos puntos fuertes: un universo sorprendente y personajes construidos con perspicacia, ensamblados de manera inteligente en la narración y pensados para conectar de manera inmediata con los lectores.

El cosmos personal de Lemire se nutre de aventuras que han funcionado a lo largo de las décadas, de generación en generación, adaptándose a la realidad concreta de cada momento. Cuando hablamos de esta clase de narración, con un ser artificial en el papel protagonista, Pinocho es lo primero que se nos viene a la cabeza. Si además, añadimos, que el protagonista parte en un viaje a lo desconocido en busca de su familia acompañado por una simpática mascota (en este caso, un fenomenal invento en forma de perro robot), a mí me viene la odisea de Marco y su mono Amedio (lectores viejunos, no me dejéis solo). Por supuesto, reconvertido todo a los cánones hipertecnificados de la ciencia ficción, en los que vemos elementos de sagas del estilo de Mass Effect, e incluso reminiscencias inevitables a otro fanático de las inteligencias artificiales y los juegos con futuros sombríos, Masamune Shirow. Rizando el rizo, también hay piezas en esta construcción de Lemire que a los fanáticos de Marvel nos llevan a importantes momentos cósmicos de La Casa de las Ideas, y es que en la terrorífica presencia de los Cosechadores, incluso en su apariencia física, encuentro similitudes con los Celestiales, o con el mostruoso Galactus.

Nguyen a un nivel espectacular
Nguyen a un nivel espectacular

Los personajes de Lemire están muy lejos de ser héroes. Todo el mundo tiene sus motivos y sus miserias en esta historia; muchos intereses en juego y un imperio en decadencia que, de repente comparte los restos de la otrora esplendorosa civilización galáctica, describen un hervidero en el cual TIM es el único que se mantiene inocente y puro. Ahí está la ironía del cosmos de Lemire; al final, el único ser que mantiene la esperanza en el universo descompuesto es un ser programado para lucir estos sentimientos.

Para que este relato resulte definitivamente coherente, terrible y hermoso a partes iguales, se necesita un contexto de primer orden, y Lemire no decepciona. La descripción del entorno en el que se mueven los protagonistas es el punto fuerte de esta propuesta, porque además se muestra de manera sutil, a consecuencia de la acción, y no en aburridas explicaciones que romperían el ritmo de Descender. Desde las brillantes ciudades capital, a las colonias abandonadas en sistemas perdidos, pasando por la decadencia urbana tras el ataque de los cosechadores, el mundo de Descender es tan rico e inabarcable como el de las mejores sagas espaciales. Hay reminiscencias de años de relatos de ciencia ficción, que Lemire maneja con soltura de experto y espíritu de fan. De las megaurbes del ciber punk a las colonias mineras al estilo de Aliens, todo es reconocible por el lector, pero presentado con tanta autoridad que parece completamente nuevo.

Los protagonistas de Descender
Los protagonistas de Descender

Lo cierto es que este relato perdería muchos enteros si no contase con un apartado artístico digno de la enormidad de su mundo. Debo decir que el trabajo de Nguyen en esta obra es sobresaliente. Sobrecogedor, completo de hermosos detalles, de solvencia narrativa y belleza plástica, sorpresa mayúscula que avisa sobre la importante evolución de este dibujante de origen vietnamita. Si bien ha sido siempre un artista de enorme personalidad, en Decender da lo mejor de su estilo; nebuloso, casi onírico, lleno de emociones y agradables cambios de composición, siempre en acertada química con el texto de Lemire y sus intenciones. Cada una de las viñetas de este cómic es un desafío visual para el lector, atrapado por el uso casi hipnótico de las tintas, el acertadísimo uso del color, la excelente selección de planos y puntos de vista. El mundo de Lemire crece y cobra vida gracias al trabajo de un dibujante sin ningún tipo de limitación. Nguyen nos deja su mejor trabajo hasta la fecha, precisamente porque ha podido explotar sus virtudes ya conocidas y llevarlas un nivel de belleza e intenciones con las que, por desgracia, no suelen contar los artistas, sometidos a caprichos editoriales y fechas de entrega. La libertad tiene resultados, y Descender es un buen ejemplo de las virtudes de la calma, la planificación, del amor por un trabajo y un medio en concreto. Hay pocas veces que un cómic me ha impresionado tanto a ese nivel. Espero que mis palabras no se queden en el vacío y sientas, querido lector, la enorme identidad del trabajo de Nguyen. Sin duda, la historia de Lemire es buena por sí misma, pero no cabe discusión en cuanto a la aportación del artista es vital para este cómic. Impresionante.

Descender como decía, puede que no haga mucho ruido, pero es una obra a tener en cuenta. Recuerdos de Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg, se dan la mano con la fantasía cósmica pura y dura, heredera de Star Wars o Star Treck, para resultar en la mejor serie de ciencia ficción del mercado USA, con permiso de SAGA. Me temo que os  gustará chicos y chicas, así que a por ello.

Jeff Lemire es uno de los guionistas estrella del mercado USA. Nacido en Canadá, se hizo un nombre en el mercado independiente gracias a la trilogía Condado de Essex. Este éxito le abrió las puertas de las grandes editoriales americanas, y se convirtió en pilar narrativo del Nuevo Universo DC, con títulos tan importantes como Animal Man o La Liga de la Justicia Oscura. En los últimos tiempos, Lemire ha recalado en las oficinas de Marvel, y será el encargado de relanzar la franquicia mutante tras Secret Wars.

Dustin Nguyen ha trabajado para las editoriales más punteras del cómic USA, colaborando con autores de la talla de Paul Dini o Ed Brubaker, y dando forma a personajes legendarios como Batman o The Authority entre otros. Aparte de su trabajo como dibujante de cómics, Nguyen destaca también en el campo del diseño de juguetes y la animación.

Descender: Estrellas de Hojalata es el primer libro recopilatorio que se publica en España de esta fabulosa obra. Astiberri amplía su catálogo con la edición de este libro de 114 páginas en cartoné, a todo color y con el cuidado que esta editorial siempre presta a sus publicaciones. El precio de venta al público es de 18 euros. Por la calidad del contenido y el continente, merece cada uno de ellos.

TIM-21, un joven androide, despierta de un largo sueño para descubrir que unos extraños robots alienígenas han atacado a la humanidad, al tiempo que se prohíbe la mera existencia de todos los autómatas. TIM-21 puede tener la clave de lo que quieren esos invasores y el porqué de su llegada, lo que le convierte en el robot más buscado.
Una apasionada y profunda odisea cósmica en la que se enfrentan humanos contra máquinas y mundos contra otros mundos.

Antes de que el primer número de la edición en inglés de Descender se pusiera a la venta, Lemire y Nguyen tuvieron que lidiar con las múltiples ofertas que empezaron a recibir de los estudios de Hollywood para adquirir los derechos cinematográficos que, finalmente, fueron comprados por Sony. Asimismo, la trilogía Essex County, de Jeff Lemire, formada por Historias de la granja (Astiberri, 2008), Historias de fantasmas (Astiberri, 2009) y La enfermera rural (Astiberri, 2010), se convertirá en serie de televisión.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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