Crítica de ‘Orgullo + Prejuicio + Zombis’

Orgullo + prejuicio + zombiesAunque, inicialmente, se publicó en 1813 como una novela anónima, en la actualidad es un hecho conocido que la escritora británica Jane Austen es la autora de ‘Orgullo y prejuicio‘. Junto a otras grandes obras como ‘Sentido y sensibilidad’ (1811) o ‘Emma’ (1815), este libro hizo gozar a su creadora de una merecida fama en el género de la novela romántica.

Como todo fan de Jane Austen debe saber, en las páginas de la novela, se puede descubrir cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, la pareja protagonista, se ven envueltos en una complicada relación en la que ninguno quiere dar el brazo a torcer para reconocer lo que sienten el uno por el otro, ya que dejan que las cuestiones de orgullo y los prejuicios sin contrastar pesen más que sus auténticos sentimientos. Por fortuna, finalmente, llega el momento en el que ninguno de los dos puede seguir ocultando la verdad.

El gran éxito obtenido por la novela ha sido decisivo para su adaptación a otros medios, tales como el cómic, la televisión o el cine (siendo su versión más conocida la película homónima protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen en 2005, bajo la dirección de Joe Wright).

Sin embargo, el filme que analiza este artículo es, sin lugar a dudas, la versión más singular que se haya rodado nunca. Por supuesto, me estoy refiriendo a ‘Orgullo + prejuicio + zombies‘, película basada en libro casi homónimo que el escritor Seth Grahame-Smith publicó en 2009, la cual, actualmente, podemos encontrar en la taquilla de nuestro cine más cercano.

El largometraje, no recomendado para menores de 12 años, que tiene una hora y cuarenta y ocho minutos de duración, está dirigido por el estadounidense Burr Steers y protagonizado por Lily James (como Elizabeth Bennet), Sam Riley (en el papel de Fitzwilliam Darcy), Jack Huston (que encarna al señor Wickham), Bella Heacthcote (que se mete en la piel de Jane Bennet), Douglas Booth (al que vemos interpretar al señor Bingley), Matt Smith (como el señor Collins), Charles Dance (en el papel del señor Bennet), Lena Headey (que se mete en la piel de Lady Catherine de Bourgh) y Sally Phillips (que encarna a la señora Bennet).

Por norma general, después de repasar el reparto principal de los actores de una película, dedico un párrafo entero a su sinopsis. No obstante, en esta ocasión, no es necesario hacerlo, ya que lo he relatado en el segundo párrafo de este artículo. Y es que no hay que llevarse a engaños: aunque haya una invasión zombie como telón de fondo, este filme sigue siendo la narración de la compleja relación existente entre Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy (con todo su orgullo y prejuicio intacto), sin lo cual sólo sería un largometraje más de muertos vivientes.

Como mayor punto a su favor, hay que reconocer que llevar a cabo este proyecto es más complicado de lo que pueda parecer en un principio, ya que es de lo más sencillo incurrir en el error de tratar una de las tramas de forma superflua en beneficio de la otra pero, afortunadamente, no es así. La temática zombie y la romántica se mezclan de una manera homogénea que pretende dejar satisfecho a todo tipo de público.

Zombie

Otro dato a resaltar es la correcta caracterización de los personajes, además de algunas frases del filme que, comparadas con el largometraje de 2005, resultan tan parecidas que costaría diferenciar la una de la otra si ves una parte del metraje en la que no aparezcan zombies. Por supuesto, las escenas en las que la lucha contra los muertos vivientes lleva la voz cantante resultan tan sanguinarias y sobrecogedoras como cabe esperar.

Para todos aquellos lectores de la web que, después de leer este artículo, sientan curiosidad y quieran ir al cine a verla, es mi deber lanzar una advertencia: no salgáis de la sala nada más empezar los títulos de crédito porque, como si de una película de Marvel se tratase, el filme lleva insertado entre medias una escena que deja un final abierto a una posible secuela que, no obstante, es poco probable que sea llevada a cabo (aunque no debemos olvidar que la novela original escrita por Jane Austen sí tenía una continuación titulada ‘La muerte llega a Pemberley’ que, a juicio de este redactor, es mucho mejor que su predecesora).

Como colofón a este artículo, conviene dejar claro que, aunque mi valoración personal de la película es positiva, a la hora de recomendarla hay que dejar claros algunos aspectos para que nadie se lleve a engaños: si vas a ver una película de zombies, seguramente la disfrutarás; si tu intención es visionar una nueva versión que sea completamente fiel a la obra original y no te gustan los filmes sobre muertos vivientes, será mejor que entres en otra sala; sin embargo, si te resulta curioso comprobar cómo dos temáticas tan aparentemente distintas pueden encajar en un mismo largometraje, esta es la elección idónea. Por tanto, creo que cualquier fan de esta web acogerá la película con agrado.

Gran Bretaña, siglo XIX. La adorable y muy alocada familia Bennet, con sus cinco hijas casaderas, viven en la apacible población inglesa de Meryton. Misteriosamente, una plaga de difuntos empiezan a resucitar convertidos en temibles muertos vivientes. Será entonces cuando los zombies asolen el pueblo y siembren el terror devorando a todo ser humano que se le ponga por medio. La intrépida heroína Elizabeth Bennett (Lily James) tendrá que acabar con esta amenaza y librar una guerra sin cuartel contra legiones de zombis que se alimentan de seres humanos. Ella y sus hermanas, expertas luchadoras, que han sido entrenadas por Mr. Bennet (Charles Dance), su padre, para salvar su pellejo de los zombies caníbales, se enfrentarán a los difuntos del pueblo que, cada vez más, empiezan a resucitar convertidos en hambrientos muertos vivientes.

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