Crítica de ‘Mad Max: Furia en la carretera’

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El rugido de los motores acelera tu corazón. El sol te ciega y la sed bebe de ti, pero el olor a gasolina te hace sentir más vivo que nunca, pues sabes que las puertas del Valhalla te aguardan. ¡Sean testigos! ¡Qué día! ¡Qué hermoso día para estar vivo! ‘Mad Max: Furia en la carretera’ (‘Mad Max: Fury Road’, George Miller, 2015) aterrizó con fuerza en una somnolienta maquinaria hollywoodiense que ni sabía lo que se le venía encima ni ha conseguido todavía sobreponerse al impacto. En un mundo donde la mediocridad autoral reina entre los blockbusters, la última obra de Miller hace acto de presencia con una orgía de explosiones y persecuciones que encierra tanta personalidad como sencillez argumental.

Fury Road no nos marea con segundas intenciones ni con embrollos dramáticos, lo que ves es lo que hay, y lo que hay es una descarnada reafirmación del exceso, una oda a la espectacularidad visual que se maneja entre el western más fordiano -la influencia de ‘La Diligencia’ (‘Stagecoach’, 1939) ha sido reconocida en varias ocasiones por el propio Miller- y un feminismo fresco y nada descarado que confluyen en lo que podríamos denominar como la materialización del heavy metal en el celuloide. En medio de este delirio postapocalíptico Max ejerce de testigo de una historia que no le corresponde, asiste a un infierno de fuego, sangre y tierra en el que es Furiosa la que lleva la voz cantante. ¡Y qué infierno! 120 minutos de prodigio técnico donde un frenético montaje enlaza juegos de lentes y deslumbrantes efectos visuales para narrarnos una atronadora persecución, cuyo desenlace es llevado por la ironía al mismo lugar del que arrancó.

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Y es que a pesar del colérico despliegue de acción desmedida, nada parece moverse en esta película: desde esta persecución que acaba donde empieza hasta los arcos dramáticos de los personajes, que, a excepción del renegado Nux, presentan un desarrollo nulo. La propia realidad de los protagonistas, que parece terminar mejorando, palidece ante un incierto futuro en un mundo tan despiadado y extremo que el recién derrocado régimen de Immortan Joe probablemente no tarde en ser sustituido por otro. La devastación de este mundo no esconde ser la consecuencia de la propia estupidez humana, afianzando el evidente mensaje ecologista de la premisa. Cuando el camión de Furiosa queda atrapado en el barro y se ayudan de un árbol para remolcarlo, este es arrancado de raíz, simbolizando la destrucción de la naturaleza en beneficio del avance de las maquinas. Esta Mad Max Fury Road-front+coverescena resume a la perfección el espíritu reivindicativo de la cinta.

Y entre explosión y gruñido, cuando los créditos finales hacen su aparición, te encuentras con una mano llena de palomitas en un cubo que apenas has tocado y con la otra apretando un vaso medio lleno de Coca-cola al que poco le falta para derramarse por tu regazo. Cierras la boca lentamente y aprietas con fuerza unos ojos que no han pestañeado en dos horas. Al abandonar la sala, el sol te ciega, y comprendes que has visto el mayor prodigio que el cine de acción te va a poder ofrecer en muchos años.

 

Al igual que en las películas precedentes, en ‘Mad Max: Fury Road‘ nos situamos en un mundo apocalíptico donde la violencia y la decadencia moral estarán a la orden del día. En este caso, Max (Tom Hardy) sigue viajando por las insólitas carreteras de este mundo distópico hasta llegar a una tierra extraña y desértica, donde una rebelde, Furiosa (Charlize Theron), busca la tierra donde nació y a su vez rescatar el legado de la humanidad.

El reparto está formado por los citados Tom Hardy y Charlize Theron además de Rosie Huntington-Whiteley, Nicolas Hoult, Zoë Kravitz y Riley Keough.

‘Mad Max: Fury Road’ fue dirigida por George Miller y se estrenó el 15 de mayo de 2015.

1 Comentario

  1. Sinceramente estoy en desacuerdo, la película es muy buena, buenos efectos especiales y escenas de acción interesantes, pero, carece totalmente de sentido y fuera de la acción no ofrece nada, una acción que después de la primera hora, aburre por no aportar nada a una trama casi inexistente.

    Acción por pura acción blah, aburre.

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