Crítica de ‘El niño y la bestia’

De la misma forma en que para apreciar algunos cuadros tenemos que alejarnos de ellos, en muchas ocasiones un verdadero entendimiento de nuestra realidad solo nos puede llegar a través de la fantasía. Es en esto en lo que se basa la obra de Mamoru Hosoda.

Desde ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ (‘The Girl Who Leapt Through Time’, 2006) hasta ‘Los niños lobo’ (‘Wolf Children’, 2012), todas sus películas hablan de la familia, la amistad y el amor; pero lo hacen desde el espectro de lo fantástico. En su filmografía vemos de forma recurrente cómo la magia o lo extraordinario cobran vida entre la multitud, intentando resaltar con la yuxtaposición de ambos mundos su visión de esta cotidianidad. Este afán de sociología mediante lo sobrenatural está presente con mucha más fuerza en su última producción, ‘El niño y la bestia’ (‘The boy and the beast’, 2015).

el_nino_y_la_bestia_43288Nada mas apagarse las luces de la sala, otra luz se enciende en la pantalla. A través de una serie de llamas y figuras brillantes, Hosoda emplea su primera secuencia a modo de prólogo, poniendo a los espectadores en antecedentes sobre la situación del mundo de las bestias. Estas luces, que representan a los animales que habitan dicha realidad, cobran especial simbolismo cuando, minutos después, la cinta nos habla de la oscuridad que todos los humanos llevan dentro. Esto, más allá de exponer simplemente la nobleza innata en los animales, es una alegoría sobre la complejidad del individuo, su capacidad de lo mejor y lo peor según las decisiones que tome. Es ese conflicto sobre el que gira gran parte del metraje, unas veces con más acierto y otras con menos (la metáfora sobre la ballena se llega a antojar bastante burda por momentos), pero siempre de una forma ineludiblemente atractiva gracias al logrado estilo de animación.

El cine de Mamoru Hosoda se encuentra en un punto intermedio entre la madurez estética de Satoshi Kon y la entrañable inocencia argumental de Miyazaki, formalizando así la idea anteriormente suscrita del choque entre fantasía y realidad. La clave del éxito de la unión de dos estilos tan dispares radica en la sencillez con la que Hosoda plantea sus tramas, que servirían de excusa a cualquier otro realizador para crear espectáculos de una grandeza visual y complejidad narrativa tal, que el verdadero mensaje de la cinta quedaría empañado.

El niño y la bestia

Y es aquí donde encontramos el gran problema de este filme. ‘El niño y la bestia’ es una película intimista, quizás la más íntima que haya hecho el director hasta la fecha, y es una característica casi palpable que se disfruta con total entrega durante su primera mitad. La relación entre los dos protagonistas, el aprendiz y su maestro, es fresca, divertida, compleja y, sobre todo, nos lleva a uno de los mejores, o por lo menos más entrañables, montajes de entrenamiento que hemos visto en el cine. Es en la segunda mitad cuando el conjunto empieza a desestabilizarse lentamente, hasta llegar a un desenlace donde el exceso parece habernos llevado a una cinta completamente distinta. Hosoda intenta compensar este alejamiento de lo íntimo sobreexplicando a cada ocasión que se le presenta una moraleja que, ya desgastada y ahogada entre tantos fuegos artificiales, convierte el dulce que estábamos saboreando en una pesada bola en nuestro estómago.

Aunque el mal sabor de boca que nos deja esta huida de la sencillez es inmediato, en absoluto es duradero, y pronto la magia de la primera hora nos dejará en el recuerdo una agradable película que podría haber sido esa joya que, sin duda, no tardará en llegar a la filmografía de Hosoda.

Al principio parecen formar una pareja desigual y especialmente extraña, pero la verdadera amistad no conoce límites en nuestros días. Kyuta es un huérfano solitario que vaga por los alrededores de Tokio. Un día entra en un mundo paralelo e imaginario poblado por personajes sobrenaturales.

Perdido y en busca de un camino de vuelta a casa se encuentra con una solitaria bestia llamada Kumatetsu. A pesar de su apariencia cuida de Kyuta y juntos viven emocionantes aventuras.

Película de animación japonesa escrita y dirigida por Mamoru Hosoda. Estreno el 22 de abril.

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