Sección Ocho: Ennis y McCrea contra el universo DC

El nutrido ejército de superhéroes del mundo del cómic cuenta entre sus filas con enmascarados de diversa índole, desde miembros de razas extraterrestres, portadores de objetos de poder, herederos de estirpes divinas, oscuros vengadores nocturnos e incluso algún violento justiciero al límite de la línea que separa al sociópata del auténtico héroe. De todo hay en las viñetas, amigo lector, amiga lectora. Luego, está Sección Ocho.

La publicación de Ecc
La publicación de Ecc

Este grupo de inadaptados, psicópatas, e inútiles (a veces, las tres cosas a la vez), nacen de la mente destructiva de uno de nuestros macarras  favoritos, Garth Ennis, durante el desarrollo de aquella magnífica gamberrada llamada Hitman, en la cual dejó claro su estilo característico, lleno de humor negro, violencia y personajes bastante canallas, pero con ese aderezo de humanidad que siempre completa las historias de este escritor de origen irlandés. En 60 números, Garth Ennis, acompañado de John McCrea, llenaron el universo DC de palabras malsonantes y violencia explícita, y nos invitaba a acompañar a Tommy Monaghan, un asesino a sueldo que se especializa en el mercado superheroico tras la adquisición de poderes sobrehumanos tras un encuentro alienígena. El guionista exploraba todas sus filias y fobias, armado de referentes como el western, las películas de colegas, el cine bélico, el policíaco o la serie negra, los espectáculos de acción al estilo Hong Kong y cierto toque tarantiniano en su propuesta, además del consabido odio personal del autor por todo lo relacionado con los superhéroes, con los que se despachó a gusto en la colección. Todos los tics que han hecho famoso a este irredento guionista en todo el mundo, aplaudido por los incondicionales de este estilo tan personal de concebir la viñeta. Una auténtica rareza en el mercado del cómic de los 90, dirigido a un público adulto sin tapujos, y enmarcado en el mundo de la DC tradicional, nada de experimentos del tipo Vertigo.

El lugar de encuentro habitual de Monaghan con el resto de fabulosos secundarios de la colección era Noonan´s, antro de mala muerte lleno de gente de calaña más que discutible. Entre esos pistoleros y asesinos, de cuando en cuando notamos la presencia de Six Pack, personajillo convertido en poco menos que un bufón por la fauna local del bar. Six Pack vivía en un constante delirio alcohólico, vestido como un auténtico mamarracho, atrapado en una fantasía recurrente con los superhéroes a los que admira. En su desvarío, Six Pack decide que el paso evidente en su carrera como héroe queda en la formación de un grupo al estilo de su admirada Liga de la Justicia. Nace Sección Ocho. Por supuesto, como no podía ser de otra forma, los elegidos para la gloria son alguno de los especímenes de ser humano más extraños y fuera de quicio que ha conocido la viñeta. Estos desastres vivientes se encontraron en medio del fuego cruzado de Monaghan y sus colegas a lo largo de la existencia de la colección de Hitman, aportando el toque de humor bestia marca de la casa, protagonistas de situaciones ridículas y excesivas para un grupo de aficionados, que sin embargo mostraron en todo momento una valentía casi infantil y suicida. De hecho, en uno de los clímax más desatados escritos por Ennis, Sección Ocho salvaban al mundo del ataque de seres interdimensionales con muchas ganas de redecorar el planeta en plan pesadilla infernal de muerte y destrucción. El precio por esa victoria era la muerte de la práctica totalidad del grupo, pero el reconocimiento general de la sociedad que siempre los había despreciado como auténticos héroes.

La Sección Ocho original
La Sección Ocho original

De eso hace ya unos cuantos años, chicos, así que Ennis y MacRea tienen un ataque de nostalgia, y recuperan aquel divertido grupo de escombros humanos, remozado para la ocasión con nuevos miembros. Del grupo original quedan el inquietante Soldaperros (su nombre no engaña, pero…¡un momento! ¿No estaba muerto este tipejo?), el demonio Baytor (me imagino una conversación entre este bichejo y Groot) y Bueno Excelente, posiblemente el personaje más desagradable de la historia del cómic.

Six Pack se decide a recuperar Sección Ocho, así que comienza la búsqueda de nuevos héroes que suplan la pérdida de sus antiguos compañeros. No podía ser de otra forma, pronto se presentan una nutrida colección de tarados y pervertidos con aires de grandeza. Sección Ocho renace de sus cenizas, pero con un grave problema. Son sólo siete miembros. ¿Quién tendrá el honor de ser el ocho de Sección Ocho? Six Pack y su banda tienen las miras muy altas, y no dudan de que el prestigio del nombre de su selecto club de perdedores será suficiente para llamar la atención de pesos pesados como los mismísimos Batman o Wonder Woman. ¿Qué resulta de este enfrentamiento directo entre la ficción alcohólica que Six Pack ha montado en su cabeza y los héroes de DC? Pues una excusa para que Ennis y McRea saquen a pasear su lado cafre (como si tuvieran otro).

Entre las paredes llenas de vómito seco de Noonan´s veremos el encuentro de Sección Ocho con pesos pesados como Batman, Green Lantern, Detective Marciano o Wonder Woman, en los que estos venerables héroes serán ridiculizados y maltratados con ganas por el señor Ennis, que da la enésima muestra de su disgusto personal por el universo de los superhéroes. Quizá, el mensaje peque de reiterativo, y, me temo, en esta ocasión Ennis no ha sabido parar el chiste.

Grima con uniforme
Grima con uniforme

En su paso por el Marvel y DC, Ennis siempre ha escogido proyectos que lo alejen del enmascarado prototípico, y se ha embarcado en proyectos con personajes, en principio, más complejos y moralmente alejados del maniqueísmo del que suelen hacer gala estos poderosos semidioses de la viñeta. Nunca ha escondido la incomodidad cuando ha tenido que manejar a los caracteres propios del género, y normalmente ha usado su presencia para la crítica ácida y descarnada a ese modelo narrativo. Es más, dedicó años de su vida a dar vueltas a este concepto en la magnífica The Boys, donde despedazaba sin piedad la esencia misma del cómic de superhéroes, desde sus personajes al mercadeo de los sellos editoriales.

Sección Ocho es un cómic divertido, y es genial ver de nuevo juntos a una pareja tan eficaz como Garth Ennis y John McCrea, que sigue regalando grandes momentos al lector con ese estilo tan desenfadado del que hace gala. El asunto es que todo parece una broma privada de Ennis, encantado de que DC le deje jugar con sus juguetes. Lo único que tiene en mente el escritor irlandés es poner en las situaciones más humillantes a los mitos de este sello, a base de una versión bastante limitada de su propio estilo. El humor negro que define sus obras se reduce en Sección Ocho al exceso escatológico sin más alicientes, alejado de la reflexión inteligente que subyace normalmente en la crítica de Ennis. Sí que es cierto que algo de eso aparece en los últimos pasos de la colección, en la que encontramos al Ennis más sensible (tiene su corazoncito, después de todo). Aún así, el tono de la serie es demasiado lineal, y, en mi opinión, Ennis ha pecado de conformista en la propuesta. Hay más ganas de llamar la atención que pasos meditados, hasta el clímax de la serie que, sí es verdad, salva los muebles. Ennis utiliza uno de sus fetiches personales, Superman (el único superhéroe que Ennis respeta, aunque suene bastante contradictorio), para dar sentido a un mundo imposible como es el universo DC. Ennis consigue el equilibrio con su lado bestia, aunque el escritor, normalmente capaz de trascender la simple provocación, está más escondido que de costumbre.

Wonder Woman conoce a Baytor
Wonder Woman conoce a Baytor

Sección Ocho no ha sido una decepción total, pero siempre espero algo más de uno de mis escritores favoritos, parte del humor evidente y algo previsible. Ennis se divierte, McCrea alimenta recuerdos de tiempos de esplendor (en cuanto acabé Sección Ocho corrí a por su Demon y, por supuesto, Hitman), y ambos nos dejan una reflexión bastante amable para sus costumbres acerca de la esencia misma del cómic de superhéroes. No diré que Ennis ha hecho las paces con el género (el vapuleo al que somete a los miembros de la Liga de la Justicia no anima a pensar eso, por lo menos), pero sí que es capaz de dar una vuelta de tuerca a su incendiado discurso. Disfrutable. Pero poco más.

Sección Ocho recopila los seis números de la edición original USA, recogidos en un cuadernillo encuadernado en rústica. Por 13,95 euros, os esperan 146 páginas a todo color con las aventuras de este desastroso grupo.

Garth Ennis es una auténtica estrella del mundo del cómic, que ha trabajado con las editoriales más reconocidas del medio. Consiguió el éxtio masivo gracia sa su serie Predicador, junto a Steve Dillon, tras su salto al cómic USA desde el mercado del cómic inglés. Cada nueva obra de Ennis es recibida con entusiasmo por crítica y público, gracias a su estilo inconfundible lleno de humor negro, grandes personajes y la habilidad marca de la casa para los excelentes diálogos.

John McCrea se hizo un nombre en la industria gracias a sus colaboraciones con Garth Ennis, entre las que destacan Demon y Hitman. Todavía sigue colaborando con diferentes editoriales y ha trabajado con autores del calibre de Mark Millar, Allan Grant o Warren Ellis.

El mundo corre un grave peligro y necesita que Sección Ocho, el mejor supergrupo de la historia, le saque las castañas del fuego. El único problema es un pequeño detalle: que casi todos sus miembros han muerto. Así pues, entre trago y trago, Sixpack, su aguerrido líder, funda una nueva encarnación con El del gancho, Vísceras, Bueno excelente, Manitas, Baytor y los Soldaperros…

Garth Ennis (Predicador) y John McCrea (The Demon) vuelven a colaborar años después de la aclamada Hitman para retomar a este imprevisible grupo de personajes secundarios que ya utilizaran en las inolvidables aventuras de Tommy Monaghan. 

Ver en Whakoom

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

1 Comentario

  1. Una gamberrada de la que mucha gente esperaba mucho más, lo que sin duda le ha pasado factura. A mi, como no esperaba mucho, me ha complacido un poco más xD Buena reseña 🙂

    Un saludo.

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