Reseña de ‘Daytripper’

Portada del tomo de Daytripper
Portada del tomo de Daytripper

Hay obras especiales, que dejan un extraño gusto cuando terminas la última página. Por un lado, queda un poso agridulce, encogen el corazón, necesitas unos segundos para recuperar el aliento. Al mismo tiempo, sientes que cada segundo bajo el hechizo de sus palabras, de la belleza de sus páginas, ha merecido la pena. Porque ha sido más que una lectura. Ha tenido algo de viaje, de experiencia, de encuentro universal con una parte de nosotros mismos. Cierro el tomo que recoge Daytripper con todas esas sensaciones. Me peleo durante un buen rato con el folio en blanco, abrumado por la responsabilidad de transmitir de la mejor manera posible la magia que hay en la historia de Bra y Moon. Es muy complicado acercarme a la cantidad de sensaciones transmitidas por el paseo vital concebido por estos hermanos brasileños, capaces de construir una historia enorme a partir de cosas muy pequeñas y cotidianas.

Lo que esconde Daytripper en sus páginas es una celebración de la vida que, irónicamente, encuentra en la constante presencia de la muerte el motivo principal de la historia. Fábio Moon y Gabriel Bá aceptan con naturalidad aplastante la importancia de ésta, con toda su tragedia, con la importancia de algo que nos une a todos los seres humanos, tan cotidiano como inevitable, principio y fin de todas las angustias existenciales. Este cómic se podría haber titulado perfectamente ‘Las muchas muertes de Brás de Oliva‘, pero hubiese sido excesivamente melodramático para las intenciones de los autores. Si bien la muerte es protagonista, lo es más el día a día, las cosas mínimas que construyen una vida en toda su complejidad. El amor, la pérdida, el descubrimiento, el abandono, la duda, la familia, u otros tantos elementos que componen la ciencia no exacta de vivir. Gracias a las reconocibles piezas del rompecabezas particular de Moon y Bá el lector se verá transportado a un relato universal, directo al corazón, anclado en la realidad palpable, pero contado como si fuese un sueño.

Pura belleza
Pura belleza

Daytripper se recrea en las formas del realismo mágico, gracias a la presencia sutil de lo fantástico y cierto tono onírico, que componen una hermosa alucinación cimentada en el protagonismo del lector, obligado con picardía a formar parte del relato. Somos nosotros, los que nos enfrentamos a la belleza de las páginas de Daytripper, los que damos sentido a la vida y muerte de Brás de Oliva. Somos testigos de su vida, de los puntos clave de su existencia, de los hechos que conforman el hombre en el que se ha convertido, y de la fragilidad de la existencia a expensas del caos y la incertidumbre. La estructura de Daytripper se sostiene en el juego con el tiempo, en saltos muy meditados por sus autores a distintas épocas de la vida de Brás, que, en conjunto, componen el cuadro de una existencia, llena de momentos insignificantes que lo valen todo, de experiencias cotidianas que se pierden en el tiempo, pero que son esos momentos clave grabados a fuego en nuestra memoria. Los primeros amores dan paso a la llegada a la edad adulta, pero en el recuerdo permanece el primer beso, un cruce de miradas, o aquel viaje que sirvió de rito de iniciación o despedida. Todos nos sentiremos reflejados en las páginas de Daytripper de una manera u otra, porque las experiencias reflejadas en la vida de Brás son tan personales como universales. Ese es el gran triunfo de la obra, la conexión total con el lector, la emoción despertada a través del ensueño, del viaje al ayer y al mañana, como si el tiempo fuese un único punto en el universo y pudiésemos manejar a nuestro antojo. Fábio Moon y Gabriel Bá se descubren como auténticos maestros de todas las suertes del narrador; dan como resultado una obra especial, que además evita todo atisbo de pretenciosidad gracias al estilo amable, directo y humano con el que se afronta cada página de Daytripper.

La importancia de lo pequeño
La importancia de lo pequeño

Moon y Bá consiguen la perfecta comunión entre texto e imagen, dando identidad al cómic como medio sin límites para contar historias. Los desequilibrios son una constante en el mundo de la viñeta, y es muy complicado lidiar entre la autoría y la esencia del cómic como evasión. Gracias a la inteligencia, intuición y sensibilidad mostrada por sus autores, encontramos un fabuloso punto de conexión entre las intenciones trascendentales y la universalidad del relato sin caer en la oscuridad y los excesos. En Daytripper hay auténtico amor por las historias. Sus autores transforman los prosaico, lo ordinario, lo cotidiano y repetitivo, en una auténtica aventura.

El arte de Daytripper es algo que roza lo sublime, repleto de belleza, sensaciones representadas sobre el tablero de dibujo con la sensibilidad del que busca algo más que simple estética. La emocionalidad es la clave, la expresividad el auténtico acierto de cada viñeta de la obra. Con las ideas literarias tan claras, Fabio Moon hace gala de una libertad envidiable a la hora de acometer la página. Consigue que cada momento en el tiempo gane enteros por el magnífico diseño de personajes, el fabuloso trabajo con los escenarios y la ambientación, con la importancia del contexto en cada momento de la vida de Brás de Oliva. El uso del color, en las acertadas manos de Dave Stewart, acentúa las emociones, desde la nostalgia infantil al terrible encuentro con la muerte. La luz y la oscuridad se convierten en pura vida.

Daytripper descubre sensaciones complejas a base de honestidad y humanismo. Moon y Bá vapulean a sus personajes al mismo tiempo que muestran un cariño bestial por los mismos y respeto absoluto por el lector. Entra de lleno en ese rincón especial de nuestra memoria como lectores, en el lugar que reservamos a las obras que, además de regalarnos una lectura diferente, nos hacen meditar, nos desafían, nos conmueven y trasportan a lugares muy alejados de los tópicos del cómic. Daytripper está junto a maravillas como Blankets (no es extraño que Craig Thompson prologue el tomo de una manera muy peculiar). El cierre de la obra, sus últimas páginas, deja sin aliento, directas a la línea de flotación del lector. Que no os entre la vergüenza si se os escapa una inesperada lagrimilla. Es indicativo de la fuerza de este cómic, de su capacidad para conectar con las emociones. Pero, sobre todo, demuestra que eres humano, y que la vida, a pesar de todas sus miserias, el dolor y los momentos de incertidumbre, es maravillosa.

ECC publica Daytripper en este tomo que recopila la serie original en edición de lujo. Un libro encuadernado en cartoné, con 272 páginas a todo color. La edición se acompaña con extras acerca del proceso creativo del cómic, y una introducción escrita y dibujada por el reconocido Craig Thompson. El precio recomendado es de 27 euros.

Fábio Moon y Gabriel Bá son hermanos gemelos, nacidos en Brasil. Llevan creando cómics juntos desde la infancia, y su especial forma de entender el medio les ha llevado a publicar sus obras a nivel internacional con gran éxito de crítica y público. En 2011 ganaron un premio Eisner gracias, precisamente, a Daytripper, como mejor serie limitada de ese año.

Recuperamos esta aclamada obra del sello Vertigo a través de una nueva edición que contiene extras inéditos, así como una introducción escrita (y dibujada) por Craig Thompson. La oportunidad perfecta para dejarse fascinar por esta mágica obra de Gabriel Bá y Fábio Moon, que reflexiona sobre las grandes cuestiones de la vida.

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