Reseña de ‘Elektra lives again’

Portada Elektra lives again
Portada de Elektra lives Again

Hay personajes que son leyendas, parte indispensable de la identidad del cómic y sus mitologías. Elektra, sin duda, se encuentra en ese Olimpo de ficciones capaces de captar la atención de los lectores generación tras generación, a pesar de los muchos devaneos sufridos a lo largo de los años. Aún con todos esos rebotes editoriales, la imagen que su creador, Frank Miller, imprimió a su creación en su gloriosa etapa en Daredevil es la que prevalece en el imaginario colectivo de los seguidores de Marvel. Tanto es así que, recientemente, hemos visto a esta letal asesina como uno de los grandes reclamos de la genial adaptación perpetrada por Netflix de las correrías del guardián de la Cocina del infierno. Es evidente que la sombra de Miller es alargada, y es inspiración reconocible de esta traslación a imagen real del cómic, aunque los creativos de la serie se han tomado sus necesarias licencias (no todo lo que funciona en la viñeta lo hace en televisión, y viceversa).

Elektra, en cierto modo, es víctima de las circunstancias que rodean a un negocio tan complejo como es la industria del cómic. Se mezclan elementos puramente comerciales, las peleas entre autores y editores que han protagonizado páginas negras de la historia del medio, y la perspectiva del fan, que, en muchas ocasiones, tiende a la sublimación de ciertas relaciones entre caracteres que se transforman en inamovibles, casi escritos en piedra. Ha pasado muchas veces, con personajes como Gwen Stacy o Jean Grey, atrapadas en el recuerdo y convertidas en excusas para el eterno retorno sin mucho sentido. Elektra se planteó por parte de Miller como protagonista de una auténtica tragedia. Su nombre ya es bastante identificativo de esta esencia, trasladando a la cultura popular los ecos de la tradición griega. Protagonista ineludible del climax de esta larga etapa en la colección de Daredevil, en la retina del lector quedó grabada para siempre, como auténtico icono del noveno arte, la muerte de la torturada asesina en los brazos de su amado, tras la no menos legendaria escena en la que Bullseye la atraviesa con una de sus dagas.

Elektra y Matt Murdock
Un doloroso reencuentro

Frank Miller tenía claro el resultado de esos imprescindibles episodios, que definían el futuro no sólo de Daredevil como personaje, sino la identidad del cómic americano. Para el reconocido escritor y dibujante, Elektra moría sin ningún tipo de duda, y es una postura que siempre ha defendido en foros públicos de cualquier índole. El problema de esta afirmación está en la soluciones que el propio Miller adoptó para el final de esta primera estancia en Daredevil. En el número 190 americano, Miller ponía a su creación en una tesitura un tanto ambigua. Durante este número, vemos como La Mano intenta devolver la vida a su perfecta asesina a través de un ritual de magia negra. En teoría, Daredevil y Viuda Negra impiden esta resurrección, pero el cadáver de Elektra desaparece. En las últimas viñetas, vemos como Miller termina su narración de manera circular. Si empezaba la saga con Elektra escalando una montaña a la búsqueda de un mentor que la transforme en una máquina de matar, en estas últimas viñetas, la misma mujer sube la montaña, purificada y redimida de su pasado violento, vestida de simbólico blanco.

Entonces empieza el lío. ¿Es precisamente eso, una visión onírica y simbólica sobre la redención tras la muerte? ¿Es, efectivamente, la certificación en imágenes de la resurrección real del personaje? Si bien, como hemos dicho, Miller defendía la muerte de Elektra, él mismo abría la caja de los truenos con ese final tan abierto a interpretaciones y sugerencias.

No podía ser de otra forma, con los años Elektra volvería a la continuidad Marvel, muy a pesar del propio creador, que siempre ha renegado de cualquier interpretación de la asesina que no fuese la suya. Miller buceó en la identidad de Elektra en otras ocasiones, revisando su origen ya de por sí bastante triste. En Elektra Asesina (publicada en 1987), Miller daba pasos de gigante como narrador. Con la ayuda de Bill Sienkiewicz construía un fabuloso delirio visual, deslumbrante y valiente a partes iguales a todos los niveles, rompedora y adelantada a su tiempo en muchos aspectos. Descubrimos la sórdida infancia del personaje, aparte de que Miller la arrastraba a su terreno de ultraviolenta sátira política, donde ha encontrado tantos aplausos el autor.

Por supuesto, no sería la última vez que Miller tomaría las riendas de Elektra, con la intención de dejar claras sus ideas acerca de la siniestra ninja que creó en las páginas de Daredevil. En 1990, esta leyenda viva del cómic publica Electra Lives Again, bajo los auspicios de Marvel, cómo no. Las motivaciones de Miller eran claras: acabar con los cabos sueltos sobre la resurrección de su personaje que el mismo propició años atrás. Otra cosa es si el resultado final conseguía el propósito emprendido por el escritor y dibujante. Visto el estatus actual de Elektra, está claro que la respuesta es no. Elektra Lives Again es, irónicamente, tan ambigua y confusa con la tragedia alrededor de la mitología del amor perdido de Matt Murdock como en la ocasión anterior. Es más, las libertades tomadas en forma y fondo por Miller sitúan esta novela gráfica fuera del canon de Daredevil, por lo que, al final, queda como una especie de imaginación trágica y bastante violenta del destino de la joven.

Miller, dueño del espacio
Miller, dueño del espacio

La acción parte justo donde Miller dejó aquella primera etapa al frente de la colección. Antes incluso de lo que conocemos como Born Again, presentando a Matt Murdock carcomido por el dolor y la pérdida. El  desconocimiento a ciencia cierta deel destino real de Elektra puebla de pesadillas recurrentes los sueños del campeón conocido como Daredevil. Algo en su interior dice que la mujer que ama sigue viva. El regreso de La Mano confirma las sospechas de Murdock, que se adentra en el turbio mundo en la sombras donde se mueve la secta de asesinos ninja.

Miller se adentra en terreno conocido, armado de la impactante prosa en primera persona que tan bien maneja, con gran presencia del mundo onírico en el que se enmarca el viaje de Murdock. De hecho, muchas interpretaciones de esta obra giran alrededor de, precisamente, la identidad de ensueño que rodea la narración. A nivel argumental, este cómic está muy lejos de ser la mejor obra del escritor americano, aunque vislumbramos la confirmación de un estilo que desarrollaría con muchas más libertad en, por ejemplo, Sin City. El gran aliciente de Elektra Lives Again es el poderío visual que presenta la obra, en donde se aprecia la maestría de Miller a los lápices. El dominio total de la narración, la lectura totalmente orgánica, fluida y llena de movimiento roza la poesía en ocasiones, rota por el aroma callejero y la violencia de la propuesta. Miller se hace dueño de los espacios, simbólicos y laberínticos en ocasiones, casi extirpados de un sueño. La impresionante iglesia en ruinas extraída de aquel mítico número 190, imagen de toda la parafernalia religiosa tan propia de las aventuras de Daredevil, el cementerio grisáceo salpicado por la sangre, la intimidad de las habitaciones en las que Miller nos invita a ser parte de la vida del hombre tras la máscara… son los pequeños detalles los que convierten esta novela gráfica en un viaje de sensaciones visuales que ha envejecido de manera brillante a lo largo de los años en su aspecto pictórico.

Sin duda, gran parte de este triunfo está en el arte de Lynn Varley, colorista indispensable para entender gran parte de la carrera de Frank Miller. El trazo grueso lleno de claro oscuros del dibujante alcanza una belleza plástica sobrecogedora gracias al trabajo de Varley, capaz de entender cada viñeta hasta transformala en una auténtica delicia. El siniestrismo lúgubre de esta tragedia se mezcla con la melancolía e incluso con la agresividad del color de esta reconocida artista.

Elektra contra La Mano
Puro movimiento

Elektra Lives Again forma parte de la leyenda de Miller, me temo, más por sus virtudes visuales que por la calidad de su historia. Como hemos dicho, además, consiste en una especie de desquite de Miller con su personaje, por encima de esa intención del creador de Elektra de poner candado a la historia de la asesina de La Mano. En ese sentido, la nueva edición de Panini es una excelente oportunidad de recuperar parte de la leyenda, muestra del Frank Miller que estaba por venir. Trabajo de madurez estilística, visto en perspectiva histórica, nos avisaba de lo que estaba por llegar en su etapa independiente posterior, armado de todos los elementos constitutivos de el estilo tan personal de Miller: la integración del texto y los medios de comunicación como elemento indispensable de su narrativa, la herencia de la novela negra, el romanticismo trágico, la violencia explícita, las extravagancias en la aproximación a la figura humana o el poder simbólico de los escenarios en los cuales se desarrolla la acción.

Elektra Lives Again se ha ganado el título de obra de culto, por esa fuerza visual de la que goza. Reencontrarse con el mejor Miller es siempre motivo de alegría, así que disfrutemos de la llegada de este volumen a nuestras librerías.

Elektra Lives Again vuelve a las librerías en un formato de lujo. Encuadernación holandesa para un volumen de 80 páginas a todo color, donde el trabajo de Miller y Varley luce con todo su poderío original. El precio recomendado de venta en de 15 euros.

Frank Miller es una auténtica leyenda de los cómics. Desde sus inicios, dejó claras las intenciones de cambiar los clichés del mundo de la viñeta, aportando influencias de la novela negra en lo narrativo, y elementos de tradiciones muy distintas a lo habitual, como el cómic europeo o el manga. Obras como El regreso del caballero Oscuro, Elektra Asesina o Sin City son indispensables para entender el medio tal y como lo conocemos. También ha colaborado en la creación de guiones para cine, como Robocop 2, e incluso ha dirigido películas como la adaptación de Sin City o la poco afortunada The Spirit.

Lynn Varley es una auténtica leyenda como colorista en el mercado USA. Su aportación a obras como El Regreso del Caballero Oscuro le ha valido el reconocimiento de crítica y público, y con su trabajo en la reconocida 3oo se hizo con el prestigioso premio Eisner

Contiene Elektra Lives Again USA

Nuevo formato, con motivo de la visita a España de Frank Miller. La novela gráfica con la que Frank Miller retomó el personaje de Elektra después de largo tiempo ausente y con la que quería despedirse para siempre de la asesina

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