Reseña de ‘Los dientes de la Eternidad’

Los dientes de la Eternidad, por Norma editorial
El tomo editado por Norma

Los dientes de la Eternidad es la enésima demostración de que los vikingos nunca pasan de moda. La fascinación que ejercen estos piratas y exploradores en el imaginario popular se demuestra por la cantidad de veces que se han paseado por las pantallas o las páginas de un libro. Desde la magnífica ‘Los Vikingos’ de Richard Fleischer, rodada en 1958, a las actuales correrías de este belicoso pueblo con la serie Vikingos, basada en un personaje real de la historia vikinga, Ragnar Lodbrock.

Pero aparte de su historia, para los amantes de la épica y los mitos, ha quedado para el recuerdo su rica construcción religiosa, llena de héroes, dioses terribles, mundos imposibles y sagas que han inspirado decenas de relatos. Los que nos pasamos horas enganchados a la viñeta no podemos ignorar la importancia de la versión Marvel de Thor en nuestra mitología personal, claro está. Stan Lee rendía homenaje a la semilla primigenia de cualquier historia de superhéroes al incluir al dios del trueno en el plantel de personajes de la mítica editorial, puesto que es en esto relatos perdidos en el tiempo, de una cultura u otra, donde el ser humano imaginaba por vez primera esta batalla interminable entre seres de grandes poderes, representantes del bien y el mal.

Jorge García y Gustavo Rico nos invitan a un vistoso viaje al corazón de la legendaria Asgard, en un relato respetuoso hasta el más mínimo detalle con aquellos mitos fundacionales de este pueblo del norte de Europa. García apunta en el relato a la tradición oral, a los cuentos susurrados a la luz de las hogueras, donde se habla de la vida y de la muerte, del fin de todas las cosas, del perdón y la redención, con un poso de melancolía poética. Los dientes de la Eternidad es un relato repleto de dioses y demonios, al final, nos habla de un simple hombre muy lejos de la perfección, convertido en una pieza indispensable en el enorme rompecabezas cósmico de las leyendas de Asgard.

Los dientes de la Eternidad nos trasladan a la noruega del siglo IX. Gylfi, el protagonista de la historia, hace ya mucho que conoció sus mejores días. En su vejez, pone rumbo a la tierra mítica de Asgard, al encuentro de los dioses, para purgar la culpa por una antigua traición. Lo que Gylfi desconoce es el juego oculto de Loki, liberado de su castigo, preparado para su amarga venganza, desatando el temido crepúsculo de los dioses, el Ragnarok.

Imagen de Los Dientes de la Eternidad
Dioses y monstruos

El viaje de Gylfi evoca a las grandes sagas. La búsqueda de la inmortalidad, del objeto mágico, espejo y símbolo de los grandes anhelos de la humanidad, el viaje del héroe, la transmutación en algo superior al común de los mortales. La esencia misma del relato, que dibujó los trazos básicos de nuestra cultura mítica, se convierten en el fabuloso pilar sobre el que García construye su historia, aderezado con la reflexión humanista necesaria para dar entidad a Los dientes de la Eternidad como narración del siglo XXI. Los límites entre la imaginación y la realidad, entre la vida y la muerte, son las fronteras que visitaremos junto a este viejo vikingo a la búsqueda de paz interior.

Gylfi no es el héroe al uso de estas grandes sagas vikingas. Ni siquiera es un héroe, pues sus pesares son más visibles que sus triunfos. Al final de su vida, el atormentado guerrero decide poner en orden esos asuntos, aunque para ello tenga que mirar a los ojos a los mismísimos dioses. Es el personaje perfecto para esta historia, puesto que el mismo representa la decadencia de una cultura, del fin de un tiempo y una visión del mundo, que palidecían ante la llegada del cristianismo. Los viejos dioses se perdían en el limbo de las leyendas, encaminados hacia el destino que más teme un dios: el olvido. Gylfi emprende un camino de descubrimiento, pero encharcado con la violencia y la sangre del final de los tiempos. Un viaje en el que la revelación primordial se descubre: sólos somos hombres, pero quizá perduremos más que los dioses.

El texto de Jorge García es elegante, hermoso, con el ojo puesto, precisamente, en el recargado estilo de los textos clásicos. Da identidad a cada uno de sus héroes, a pesar de la épica imperante repleta de seres a cada cual más extravagante. Gustavo Rico ilumina el viaje con un trabajo hermoso, alucinógeno e inteligente, donde no hay ningún elemento olvidado en el despliegue de luz y color en el que transforma su Ragnarok.

Viñeta de Los Dientes de la Eternidad
El Ragnarok se acerca

Rico realiza una exposición de personalidad. Los dientes de la Eternidad es ejemplo de intenciones y claridad. Regala la sensación continuada para el lector de tener algo único entre las manos, por su acabado, la experiencia lectora sin fisuras perpetrada por un narrador de gran sensibilidad, capaz de convertir las palabras del juglar García en un delirio visual. La paleta de colores no sumerge en un universo de emociones, de la tristeza gris del invierno de Midgard a la sorprendente visión de la tenebrosa Asgard, sin olvidar el infierno de rojo fuego de los instigadores del fin del mundo. Rico nos sumerge en un entorno de ensueño, pues es ahí, en la niebla del universo onírico, donde nacen las leyendas. Sin duda, un trabajo de perfecta alquimia entre la elegancia de García y la capacidad artística de un dibujante especial como es Gustavo Rico, que hará las delicias del lector a la búsqueda de sensaciones distintas en las páginas de un cómic.

Los dientes de la Eternidad es un homenaje a nuestro pensamiento mágico, que continúa en nuestros mitos incluso en una época tan mundana como la que vivimos hoy. Es la búsqueda en las raíces, el recuerdo de lo que fuimos y espejo de los que somos, muy a nuestro pesar en ocasiones. Los dioses duermen, pero permanecen en nuestros relatos, el único arma del ser humano contra el olvido. El relato de García y Rico es conocida por todos, sí, pero las grandes historias merecen ser escuchadas hasta la eternidad. Sobre todo, si nos las cuentan maestros en esto de la viñeta como son los autores de Los dientes de la Eternidad.

Norma editorial presenta en un único tomo la obra completa de Jorge García y Gustavo Rico. Un estupendo volumen recopilatorio de los dos libros que componen la propuesta original. Gran calidad de papel, Los dientes de la Eternidad se presenta a todo color y al precio recomendado de 25 euros.

Jorge García es licenciado en geografía e historia por la universidad de Salamanca. Comenzó su carrera en relación al cómic como divulgador y colaborador en diferentes medios y festivales. Su primer trabajo de importancia como guionista es la reconocida obra Cuerda de presas, al que han seguido obras como Las aventuras imaginarias del joven Verne (2009) y Los dientes de la Eternidad, en colaboración con el artista Gustavo Rico

Gustavo Rico es un dibujante barcelonés que ha trabajado tanto como dibujante de cómics como de ilustrador de libros infantiles. Ganador del premio Injuve de ilustración en los años 2000 y 2002, es conocido por el lector de cómics gracias a la obra Las manos de Sophien Walder.

LA TIERRA DE LOS DIOSES NÓRDICOS, DONDE SE ALZA LA VOZ DE UN ÁNGEL CAÍDO

Noruega, finales del siglo IX. El viejo Gylfi ha traicionado a su amigo Einar y quiere lavar esa culpa peregrinando al Ásgard, hogar de los antiguos dioses. Pero su viaje no sale según lo previsto, pues esa tierra milagrosa atraviesa su peor momento: hordas de demonios amenazan sus fronteras desencadenando el crepúsculo de los dioses. Sin querer, Gylfi se ve envuelto en este mítico combate.

Jorge García (guionista de Cuerda de presas) y Gustavo Rico (dibujante de Las manos de Sophie Walter) regresan al mundo de la historieta para contar la odisea íntima de un hombre desintegrado por la sociedad y la culpa. Una historia enmarcada en la cosmogonía nórdica pero que trata conflictos existenciales de los seres humanos de todos los tiempos.

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