Reseña de ‘Providence: El miedo que acecha’

Providence

A medida que la obra en el mundo de los cómics de Alan Moore ha ido creciendo, la influencia del escritor H.P. Lovecraft en esta ha sido cada vez más notable. Ya en ‘Watchmen’ nos encontrábamos con un gigantesco y monstruoso (aunque falso) ser primigenio de alguna manera relacionado con un montón de personas que destacaban de una u otra forma en el arte, algo que recuerda ciertamente a la deidad Cthulhu y a sus contemporáneos, los Grandes Antiguos. En ‘The League of the Extraordinary Gentlemen’ nos encontramos también con muchos momentos que nos recuerdan la obra del autor de Providence, al igual que ocurriría en menor medida en otros títulos como ‘La Cosa del Pantano’. Pero sin duda, su trabajo más íntimamente relacionado con este escritor de terror y ciencia ficción es ‘Neonomicon’, y el tomo que nos ocupa, ‘Providence: El miedo que acecha’, funciona como su precuela. Pero es mucho más que eso.

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En el tomo ‘Neonomicon’ (que contenía también la historia ‘The Courtyard’) la trama comenzaba con la investigación del agente del FBI Aldo Sax en torno a varios crímenes rituales, investigación que acaba con este agente internado en un centro psiquiátrico debido a un doble homicidio, para seguir después con otros dos agentes del FBI, Gordon Lamper y la adicta al sexo Merril Brears. Estos continuarán el trabajo de Sax y seguirán un rastro que les llevará hasta un extraño establecimiento especializado en artículos sexuales ubicado en Salem, momento en el que la pesadilla de los agentes dará comienzo bajo unas circunstancias que recuerdan mucho a algunas obras de Lovecraft como ‘Dagón’.

Y ahora nos llega bajo el sello de Avatar Press la primera entrega de ‘Providence’, título que, como todo buen lector de H.P. Lovecraft sabe, hace referencia al lugar en el que este escritor pasó la mayor parte de su vida y que tuvo gran importancia en su obra. El cómic pone incómodo al lector desde la primera página, y consigue crear esa sensación sin que los personajes de la historia pasen por ninguna situación que sea mínimamente aterradora. Es más, se podría decir que el terror se insinúa, pero no llega a manifestarse realmente en ningún momento. El secreto está en los pequeños detalles y en una narración tan sobria que resulta extrañamente inquietante. Apoyado por un gran dibujo, Moore nos mete de lleno en los comienzos del siglo XX no solo a través de la ambientación visual, sino gracias a múltiples referencias a cosas tales como el movimiento sufragista, el Tratado de Versalles, las teorías de Carl Gustav Jung, la Primera Guerra Mundial, los primeros vestigios del nazismo, la promulgación de la Ley Seca o la expedición del New York Herald en busca del Doctor Livingstone.

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Con esta obra, Alan Moore ha intentado realizar, según sus propias palabras, la aproximación más seria y ambiciosa al trabajo de H.P. Lovecraft en lo que al mundo del noveno arte se refiere. Si tuviéramos que destacar un concepto por encima de todos los que trata de abarcar esta historia, sería el de la verdad oculta. Desde el comienzo del cómic esto es algo que se hace notar. Tras la aparentemente plácida realidad de la vida en las ciudades de los Estados Unidos de principios del siglo XX se esconde algo realmente perturbador. Bajo las calles ocurren muchas cosas, en los sótanos de las casas. Los ciudadanos tienen secretos inconfesables, vidas paralelas que solo se muestran cuando nadie les ve. Los sueños o los impulsos de los que no somos conscientes subyacen bajo nuestros actos conscientes. Los habitantes de zonas rurales aisladas viven bajo sus propias leyes. Todos estos elementos impregnan cada página del cómic, y la manera de lograr esto es dando en todo momento al lector la impresión de que en cada viñeta está pasando mucho más de lo que él está viendo si no presta atención.

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Nuestro protagonista, Robert Black (un nombre que recuerda mucho a uno de los personajes más icónicos de la obra de Lovecraft, Robert Blake) tiene sus propios demonios internos fruto, una vez más, de la verdad oculta que esconde al mundo. Casi de forma casual este periodista del New York Herald con ínfulas de escritor serio comienza una investigación en busca de la auténtica historia que rodea toda la mitología concerniente a un antiguo libro titulado ‘Sous le Monde’ (cuya traducción del francés sería “Bajo el Mundo”). Este libro, similar a ‘El Rey Amarillo’ de Robert W. Chambers, supuestamente enloquece a aquellos que lo leen. Tal vez ocurra lo mismo con aquellos que lean ‘Providence: El miedo que acecha’…

Esta investigación llevará a Black a seguir el rastro de un manuscrito titulado ‘Libro de la Sabiduría de las Estrellas’, escrito por un erudito árabe en el siglo VIII, lleno de teorías poco científicas sobre la vida eterna y la resurrección de los muertos. Sí, la referencia al ‘Necronomicon’ es obvia, y a lo largo de todo el cómic nos encontraremos multitud de guiños a la obra de Lovecraft. También nos encontraremos algunos hechos, lugares, personajes y datos que nos darán la conexión entre esta historia y la contada en ‘Neonomicon’.

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La actitud de Black durante toda su investigación, que le lleva a recorrer lugares realmente horripilantes dentro de la geografía de la América profunda, es cuanto menos extraña. A pesar de que en varias ocasiones se le presentan ante sus ojos situaciones que claramente no tienen una explicación bajo las leyes de lo que podríamos denominar “mundo real”, Black parece convencerse a sí mismo en cada momento de que todo es normal. Quizás para entender sus reacciones vienen muy bien los apéndices que Moore ha añadido al final de cada uno de los cuatro capítulos contenidos en este volumen, una suerte de páginas del diario personal de nuestro periodista acompañados a veces de algún otro tipo de documento que este ha recogido en sus viajes a modo de documentación. Al igual que ya hizo en otros de sus trabajos como los ya mencionados ‘Watchmen’ o ‘The League of Extraordinary Gentlemen’, estos textos en prosa ayudan a enriquecer la historia que se nos presenta. Y es a través de las ideas de Black expresadas en su diario que Moore explica al lector cómo él cree que, ante la presencia de unos hechos sobrenaturales sin lugar a duda, la reacción más plausible es la de buscar una explicación, cualquier explicación, que pueda hacernos pensar que nuestro pequeño mundo racional sigue siendo tal y como toda la vida hemos pensado que era.

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De esta forma, el lector asume el papel de observador poderoso: sabe mucho mejor que Black lo que está pasando en todo momento, y es capaz de hacer conjeturas e hilar teorías siguiendo las pequeñas pistas que la historia va dejando aquí y allá. Donde el periodista ve peculiares costumbres, el lector ve cultos que rezan a dioses primigenios. Cuando Black conversa con pueblerinos con una curiosa fisionomía, el lector le ve rodeado de híbridos de hombre y bestia marina. En los momentos en los que tratan a Black con una celosa hospitalidad, el lector es consciente de que un peligro de otro mundo se oculta tras la siguiente página.

Al igual que en ‘Neonomicon’, lo que Moore ha hecho en esta ocasión es traer la mitología que envuelve los escritos de Lovecraft a su propio mundo, aunque en esta ocasión podemos intuir un mayor compromiso por parte del autor con el proyecto. El de Northampton trata en parte de dar coherencia, cohesión y trasfondo histórico a los mitos descritos por Lovecraft. No se trata de crear un relato ambientado en la obra de este escritor, sino de traerla a un entorno distinto que añade, entre muchas otras cosas, algunos elementos con los cuales el de Providence no se sentía muy cómodo, como es el caso del sexo. Y esto nos devuelve al tema central de la obra, la verdad oculta, ya que las prácticas sexuales a las que se hace referencia en ‘Providence: El miedo que acecha’ son siempre de esas que se mantienen en privado, bien por su naturaleza depravada o bien por el contexto de la época. De la misma forma, temas como el racismo, la homofobia y la superstición son tratados en un intento de asentar los hechos descritos en el mundo real.

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Muchas son las voces que claman que Alan Moore está acabado, que sus mejores momentos ya pasaron hace mucho tiempo y que ahora solo se dedica a escribir historias de calidad cuestionable para poder pagar sus facturas. Estamos asistiendo a sus horas más bajas, dicen. Sus trabajos son mediocres, aseguran. Bueno, si bien es cierto que tal vez no volvamos a ver un trabajo con la calidad de ‘Watchmen’, benditas sean las horas bajas de Alan Moore, porque este cómic es una auténtica maravilla. Y lo mejor es que estamos solo ante el comienzo de algo mucho más grande, pues los cuatro números contenidos en este tomo forman parte, en teoría, de una serie de doce capítulos.

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El trabajo de Jacen Burrows en este cómic es uno de los mejores de su carrera. Con un estilo que recuerda en algunos aspectos al del gran Steve Dillon, Burrows consigue ir un poco más allá en lo que a calidad se refiere con respecto a lo que vimos en ‘Neonomicon’. Por encima de todo, cumple a la perfección con la tarea más importante y difícil que tenía en esta ocasión: crear un ambiente de terror en los momentos en los que no se está contando nada que debiera causar esta sensación. La simple sombra de un árbol sobre un edificio, el lenguaje corporal de los personajes, el uso de los focos de luz… todo en la parte visual de este cómic contribuye a crear ese ambiente. El aprovechamiento de todo el ancho de la página para la disposición de las viñetas (salvo casos puntuales) le da además al cómic un aspecto cinematográfico que le sienta estupendamente.

El tomo ‘Providence: El miedo que acecha’ publicado por Panini Cómics se presenta en formato libro de tapa dura. El tomo contiene 176 páginas a color e incluye los cuatro primeros números de la edición americana de la serie ‘Providence’, además de las portadas originales de los números individuales, así como una galería de portadas alternativas. El precio de venta recomendado es de 18,95 € y se puso a la venta en abril de 2016.

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Alan Moore

Nacido en Northampton (Reino Unido) en 1953, está considerado por muchos el mejor guionista de cómics de la historia. Debutó en su país natal con seriales para 2000 ADWarrior que llamaron la atención de Len Wein, editor de DC, que le ofreció cruzar el charco. Así, a principios de los años 80, creó hitos como ‘La Cosa del Pantano’‘Watchmen’, ‘V de vendetta’ o las historias incluidas en ‘El Universo DC de Alan Moore’. También es el artífice de America’s Best Comics, de donde salieron obras tan destacadas como ‘Top 10’, ‘Promethea’ o ‘La Liga de los Caballeros Extraordinarios’.

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‘Providence: El miedo que acecha’

Alan Moore, el genio detrás de la deconstrucción del superhéroe, regresa a los mundos de H. P. Lovecraft, en una nueva obra maestra que se puede leer tanto como precuela como secuela de Neonomicon. Esta primera entrega contiene los cuatro primeros números de la serie original, compuesta por un total de doce entregas.

Bienvenido al Watchmen del terror.

Guion: Alan Moore

Dibujo: Jacen Burrows

Providence: El miedo que acecha

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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