Reseña de ‘Queen & Country 4’, de Greg Rucka

Queen & Country

Tras tres volúmenes, llegamos al final de la edición definitiva de ‘Queen & Country’ con este cuarto tomo en el que se recopilan las tres historias pertenecientes a la serie a modo de spin-off ‘Queen & Country: Declassified’, una especie de precuela a lo que habíamos leído hasta ahora. Nos olvidamos en esta ocasión de la agente del SIS a la que hemos acompañado en tan peligrosas aventuras en el pasado, Tara Chace, para centrarnos en otros personajes secundarios de la serie.

Queen & Country

La primera parte tendrá como protagonista a Paul Crocker, a quien hemos conocido como un aguerrido director de operaciones que no teme dar la cara por sus agentes y enfrentarse a sus superiores cuando lo cree conveniente. Pero todo tiene un comienzo, y el de Crocker le sitúa como un escolta más a mediados de la década de los años 80 en Berlín, un entorno de lo más adecuado para una trama de espías. Su misión: viajar a Praga y extraer a un antiguo agente de la KGB lo más discretamente posible.

El gran secundario que siempre ha sido este personaje es dotado aquí de mayor profundidad, ya que conocemos a su joven esposa y los problemas que le acarrea su profesión. También veremos cómo se desenvuelve en el trabajo de campo, algo que hará que no echemos de menos a Tara en este ámbito (aunque sí en muchos otros). Si ya en los anteriores volúmenes destacaba ese estilo clásico que era lo opuesto a la espectacularidad a la hora de presentar las operaciones de los agentes que protagonizaban las historias, ahora el guionista Greg Rucka disfruta como un enano con esta trama ambientada hace treinta años, mucho antes de que todo el mundo llevara un móvil encima.

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Hay que destacar especialmente la labor del dibujante Brian Hurtt en esta primera parte, ya que es toda una delicia para la vista ver su línea clara y limpia con la que nos narra esas largas secuencias de acción sin apenas texto, utilizando muchos planos amplios, dotando a la obra del estilo de cómic europeo que le corresponde.

En la siguiente historia nos situamos a mediados de la década de los años 90 para reencontrarnos con Tom Wallace, al que conocíamos como Escolta Uno. Aunque aquí se nos presenta como un sargento de los marines británicos, rápidamente hace su traspaso al servicio secreto. La misión que se nos relata en esta historia llevará a Wallace hasta Honk Kong tan solo unas horas antes de que su soberanía sea devuelta al gobierno chino, lugar donde deberá realizar pesquisas en torno a un caso de corrupción que se complica bastante. Y mientras Wallace lidia con las autoridades locales y espías chinos, Paul Crocker, en esta ocasión un poco más arriba en el organigrama del SIS que en la anterior historia, libra su propia guerra en los despachos. Si venimos de una historia de espías a la vieja usanza, aquí nos encontramos con un cierto toque a lo James Bond que resulta refrescante.

Queen & Country

El apartado gráfico corre a cargo de Rick Burchett, que cumple con su trabajo sin destacar demasiado, con un trazo más sucio y con menos detalle que el de Hurtt, por lo que sale perjudicado en la comparación.

Llegamos a la tercera y última historia contenida en este último tomo. En esta ocasión, y por primera vez, nos encontramos con que Greg Rucka deja las labores de escritura a otro guionista, Antony Johnston. La primera consecuencia de esto es que se nos presenta una historia totalmente alejada de lo que conocíamos hasta ahora. El dibujante elegido en esta ocasión, Christopher Mitten, sin hacer para nada un mal trabajo es quien, por comparaciones, peor parado sale del trío de dibujantes de este volumen.

Partiendo de estos datos nos podríamos esperar una historia floja, pero en realidad la calidad de esta parte está a la altura del resto del cómic. Se nota el cambio de guionista en el estilo narrativo y eso puede resultar chocante para el lector. Si hemos llegado hasta aquí es en gran parte porque nos sentimos cómodos con el ritmo de los guiones de Rucka, pero tras aclimatarnos a Johnston el resultado final es satisfactorio. En esta ocasión el tema a tratar es, como viene siendo habitual, uno políticamente muy delicado. Johnston se atreve a meterse con el conflicto entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte con el IRA actuando de por medio y, al igual que ha estado haciendo Rucka durante toda la colección, no se puede decir que tome partido por nadie. El mundo de ‘Queen & Country’ sigue siendo uno coloreado a partir de una escala de grises sin lugar para el blanco ni para el negro, y así es como debe ser.

Queen & Country

En definitiva, estamos ante una digna conclusión a esta serie que nos ha mantenido enganchados desde el primer número con la peculiar habilidad de Greg Rucka para contar historias de espías con tintes políticos y con el buen hacer de los dibujantes elegidos para trabajar en cada uno de los arcos argumentales. A pesar de que en esta ocasión nos alejamos ligeramente de lo contado en los tres primeros tomos, el resultado es igualmente satisfactorio, aunque no por ello dejamos de echar de menos a Tara Chace en la historia.

Sin embargo, no hay que olvidar los puntos negativos presentes en la obra, que son consecuencia de sus mayores aciertos. Y es que, al igual que ocurre en anteriores tomos, la sobriedad en el tratamiento formal de la historia es a la vez su mayor virtud y su mayor defecto. En ocasiones la lectura se puede convertir en tediosa, aunque creo que es un peaje que se paga a gusto teniendo en cuenta el computo global.

Queen & Country

Leído de un tirón, este cómic hace que después mires por encima de tu hombre cada vez que pises la calle, que compruebes todas las salidas posibles al entrar en una habitación, que uses el retrovisor de tu coche para asegurarte de que nadie te sigue y que veas el telediario preguntándote qué oscuras tramas están detrás de las noticias de política internacional que nos llegan y cuanta sangre se habrá derramado por el camino. Todo eso ocurrirá si te has contagiado del virus de ‘Queen & Country’, el lado oscuro del espionaje…

El cuarto tomo de ‘Queen and Country’ publicado por Planeta Cómic se presenta en formato rústica con solapas. Contiene 296 páginas con un tamaño de 15 x 23 cm en las que encontramos los números de la edición americana bajo el título ‘Queen & Country Definitive Collection 4’ y las portadas originales correspondientes Se incluye también una sección titulada ‘Entre bastidores’ con bocetos del cómic y entrevistas entre Greg Rucka, Brian Hurtt, Anthony Johnston y Steve Rolston. También se incluyen biografías de los autores implicados en la obra. La traducción ha corrido a cargo de Ignacio Bentz, el precio de venta recomendado es de 20 € y se puso a la venta en abril de 2016.

Queen Country 4

‘Queen & Country 4’

‘Queen & Country’, la serie de espías del aclamado novelista y guionista de cómics Greg Rucka, laureada por la crítica y ganadora del Premio Eisner, regresa en una colección de integrales masivos. Sigue las peripecias de Tara Chace, agente de campo del S.I.S., mientras se adentra en el emocionante, y a veces devastador, mundo del espionaje internacional.

‘Queen & Country’ es una mirada realista al mundo del espionaje, con un enfoque apenas visto en las novelas de espías.

Guion: Greg Rucka

Dibujo: Steve Rolston, Brian Hurtt y Leandro Fernández

‘Queen & Country 4’

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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