Reseña de ‘Supreme: La historia del año’, de Alan Moore

Supreme

Podemos entender a Alan Moore como un tipo tan egocéntrico que no se conforma con realizar una aportación que enriquece una historia contada por multitud de guionistas dentro de una misma cabecera. Cuando Moore se hace cargo de una colección necesita hacerla suya, y el primer paso es tirar por tierra todo lo escrito anteriormente. Ya lo hizo con personajes como la Cosa del Pantano o Miracleman, y lo volvió a hacer una vez más con Supreme. Pero, dado que los cuarenta números publicados en la colección de este personaje creado por Rob Liefeld antes de que el de Northampton se hiciera cargo de él no son precisamente algo que vaya a pasar a la historia por su calidad, a nadie le importa…

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Supreme fue concebido como una triste imitación de Superman con un toque noventero que nunca consiguió llegar a los corazones de los lectores pero que aún así vendía lo suficiente como para no caer en el olvido y aguantar en la imprenta hasta que el señor Moore aceptó acogerle en su seno. Lo que el nuevo guionista de la colección pretendía hacer con el personaje poco tenía que ver con lo que se había publicado hasta el momento, así que desde la primera página de ‘Supreme: La historia del año’ se nos deja claro que estamos en el inicio de un nuevo ciclo en la vida de nuestro héroe. Por supuesto, este tomo se puede leer de forma totalmente independiente sin necesidad de conocer más, ya que el guionista nos da toda la información que necesitamos para que no nos perdamos en ningún momento.

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Con la excusa de una pérdida de memoria Moore hace tabula rasa y comienza a contar lo que realmente quiere contar, que no es otra cosa que la deconstrucción del superhéroe por antonomasia, Superman, sin los problemas que supone trabajar para DC Comics con su personaje más querido (algo que en realidad el guionista ya había conseguido brevemente años atrás con ‘¿Qué fue del Hombre del Mañana?’, pero solo porque las ‘Crisis en Tierras Infinitas’ harían que su trabajo no entrará en la nueva continuidad). Con un estilo ciertamente similar al que veríamos en otra obra de Moore, ‘Tomorrow Stories’, en los números recogidos en este tomo se nos cuenta con un tono a medio camino entre una declaración de amor y una crítica artística la historia del gran salvador mesiánico desde el momento de su concepción.

Un momento, ¿realmente se parece tanto Supreme a Superman? Pues sí. No hablamos de vagos parecidos resultantes de haber creado a un personaje a partir del otro, hablamos de referencias continuas creadas con toda la intención: personajes secundarios, lugares, villanos, compañeros, poderes, debilidades y acontecimientos. Casi todo en la existencia de Supreme está construido a imagen y semejanza de la historia de Superman, hasta el punto de que se podría decir que el origen de sus poderes es la única diferencia notable entre ambos.

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‘Supreme: La historia del año’ podría considerarse un “metacómic” con tantas lecturas que se descubren nuevas formas de abordarlo en cada revisión. Por una parte, Moore hace una revisión de los cómics de Superman a lo largo de las décadas, haciendo especial hincapié en la forma en la que los cómics de superhéroes son entendidos en cada época y reflejando algunos conceptos importantes, no siempre de forma positiva, como el de “continuidad” y los reinicios de esta a través de eventos como el ya mencionado ‘Crisis en Tierras Infinitas’.

Moore usa de forma muy inteligente a distintos dibujantes a lo largo de los números para contar la historia de Supreme en distintas épocas, dándole a cada una el enfoque visual correcto. De esta forma nos encontramos con páginas con un estilo de lo más noventero que representan la actualidad (estos cómics fueron publicados en la segunda mitad de la década de los años noventa) y también con otras páginas con aire retro en las que vemos el pasado de nuestro héroe. Así nos sumerge Moore en la llamada Edad de Oro de los cómics, y nos lleva de la mano en un viaje desde ahí hacia el presente pasando por todos los estilos característicos de cada momento. Este efecto no solo lo consigue con el trabajo de los distintos dibujantes que le acompañan en esta obra, sino que también se cuidan detalles como el aspecto del número de página o el fondo de esta (de un color amarillento sucio cuando nos sitúa en el pasado) para que seamos en todo momento conscientes de si estamos ante un recuerdo del protagonista o en el momento presente.

Los episodios de “flashbacks” nos muestran aventuras con un tono de lo más ingenuo en las que conocemos a los enemigos más característicos de la carrera de Supreme, sus aventuras más alocadas e infantiles y sus sonrojantes dificultades para mantener su identidad secreta, la del dibujante de cómics Ethan Crane. Hasta nos encontramos con frases que ni el mismísimo Stan Lee en sus mejores momentos hubiera podido firmar:

-¡Está haciendo chocar unas nubes con otras para que llueva y fastidiar así el pícnic a los huérfanos! ¡Voy a chafarle la diversión! ¡Se acabó lo que se daba, Jezabel de garrafón! ¡Tú diabólico engaño te ha hecho merecedora de un tortazo Supremo!

Por otra parte, en el presente el tono de las historias es mucho más adulto y es donde Moore se permite en muchas ocasiones ser un poco más sesudo y presentarnos tramas mas complejas, entre las que hay que destacar la que se presenta en la parte final del tomo. Aquí nos olvidamos ya del tono “meta” y nos metemos de lleno en una aventura llena de sorpresas que hace que acabemos este primer tomo de las aventuras de Supreme con muy buen sabor de boca y ganas de mucho más.

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En cuanto al dibujo, hay que recalcar que la labor de conseguir que tan solo con echar un vistazo a la página el lector se sepa situar en la época adecuada es un punto a su favor muy importante. Sin embargo, si nos olvidamos de esta parte “funcional” del apartado gráfico, en general no hay mucho que destacar positivamente del dibujo. Los amantes de los cómics de la editorial Image Comics de los años noventa puede que disfruten con las figuras anatómicamente imposibles e hipermusculadas, así como los amantes de los años de la Edad de Oro harán lo propio con las páginas ambientadas en esa época, pero por lo demás no se puede decir que los múltiples dibujantes que han aportado sus lápices a esta obra vayan a deslumbrar a nadie. Al margen de esto, hay que hacer una mención especial para las portadas de Alex Ross, incluidas al comienzo de cada uno de los capítulos presentes en el tomo, que siempre hace una labor encomiable.

En lo referente a la edición, hay que decir que este volumen presentado por DeBolsillo viene en formato de tapa blanda con un tamaño de página de 15 x 21 cm. El tomo se puso a la venta en febrero de 2011 y contiene 256 páginas. El precio de venta recomendado es de 21,90 €.

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Alan Moore

Nacido en Northampton (Reino Unido) en 1953, está considerado por muchos el mejor guionista de cómics de la historia. Debutó en su país natal con seriales para 2000 AD y Warrior que llamaron la atención de Len Wein, editor de DC, que le ofreció cruzar el charco. Así, a principios de los años 80, creó hitos como ‘La Cosa del Pantano’, ‘Watchmen’, ‘V de vendetta’ o las historias incluidas en ‘El Universo DC de Alan Moore’. También es el artífice de America’s Best Comics, de donde salieron obras tan destacadas como ‘Top 10’, ‘Promethea’ o ‘La Liga de los Caballeros Extraordinarios’.

Alex Ross

Nelson Alexander Ross, más conocido por Alex Ross, nacido el 22 de enero de 1970 en Portland, Oregon, es un ilustrador/dibujante que destaca sobre todos los demás por ser uno de los mejores dibujantes hiperrealistas que existen hoy en día.

Ross comenzó haciendo storyboards para anuncios publicitarios y en 1990, dibujó para NOW Cómics la miniserie ‘Terminator: La Tierra Ardiente’. Poco a poco se fue abriendo camino entre distintas editoriales, siendo Superman el primer superhéroe que dibujó. En 1994 publicó junto a Kurt Busiek la miniserie ‘Marvels‘, la cual fue un tremendo éxito entre los fans. A partir de este momento se convirtió en el portadista más cotizado, siendo requerido por un gran número de editoriales.

Dos años después, en 1996, llevó a DC un proyecto personal, ‘Kingdom Come‘, el cual volvió a tener un éxito sin precedentes, pero tras discutir con Mark Waid (colaborador) sobre quien era el creador de la idea, decidió abandonar DC y crear para Marvel en 1997 la serie de 13 números, ‘Tierra-X‘, donde actuó en calidad de guionista y portadista. La buena acogida de esta serie hizo que inmediatamente se crearan dos secuelas, ‘Universo-X’ y ‘Paraiso-X’. Sus trabajos le han valido premios como el Eisner, Eagle y Harvey.

Rick Veitch

Nacido en Estados Unidos en 1951. Se labró cierta reputación como artista underground antes de ingresar en la Kubert School, donde compartió clases con Steve Bissette y John Totleben. Fue uno de los dibujantes de ‘La Cosa del Pantano’ de Alan Moore, de la que tomó las riendas también como guionista tras la marcha del británico en lo que fuera la etapa más polémica del personaje. Más recientemente, creó la sátira militar ‘[email protected]’ para el sello Vertigo.

Keith Giffen

Nacido en Queens, Nueva York, en 1952. Fue uno de los principales referentes de DC durante los años 80 y 90 gracias a sus etapas al frente de ‘Legión de Superhéroes’ con o sin Paul Levitz y a la creación de la “comedia de superhéroes” en ‘Justice League International’. Pero el currículo de Giffen es mucho más amplio, pues abarca desde la creación del mercenario Lobo hasta los bocetos de la célebre serie semanal ’52’.

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‘Supreme: La historia del año’

La visión más personal de Alan Moore sobre el mito de Superman. Una serie de superhéroes genial, divertida, premiada y deseada por todos los lectores de cómic.

A mediados de los noventa, Alan Moore tomó las riendas de Supreme y convirtió lo que era una serie de superhéroes hipermusculados y violentos en todo un homenaje a los cómics clásicos.

Al resucitar el espíritu de la Edad de Oro y la Edad de Plata, Moore logró en primer lugar que los lectores disfrutaran con las aventuras de un superhéroe como si Frank Miller, o él mismo (y sus imitadores) jamás hubiesen existido. En segundo lugar, cambió el rumbo del género y desarrolló conceptos que siguen vigentes quince años después.

Guion: Alan Moore

Dibujo: Joe Bennett, Rick Veitch, Alex Ross, Mark Pajarillo, Chris Sprouse, Richard Horie, J.J. Bennett, J. Morrigan, Keith Giffen, Dan Jurgens, Norm Rapmund, Al Gordon, Jim Mooney, Reuben Rude, Ron Rife, Steve Oliff, IHOC, Laura Penton, Donald Skinner y Bill Wray

‘Supreme: La historia del año’

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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