Reseña de ‘Supreme: El retorno’, de Alan Moore

Supreme

Tras el primer tomo, ‘Supreme: La historia del año’, llega ahora su continuación, ‘Supreme: El retorno’, en el que Alan Moore de nuevo a cargo de los guiones nos cuenta las aventuras de un superhéroe arquetípico que se desenvuelve en un universo que en ocasiones resulta de lo más delirante.

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Llegamos a esta lectura ya sabiendo muchas cosas de ese trasunto de Superman llamado Supreme. Se ha establecido con anterioridad el tono de la serie y sus pretensiones, las reglas que imperan en su mundo y la galería de amigos, colegas y villanos que lo pueblan. Ahora es el momento de jugar un poco más con todos estos elementos, llegando incluso más lejos de lo que lo hicimos en anteriores aventuras.

En el anterior tomo uno de los aspectos que más destacaba en la narración del guionista de Northamton era el tono “meta” utilizado para contar mucho más de lo que un cómic corriente de superhéroes solía contar, y aquí esa característica se mantiene, hasta el punto de repetir elementos de forma idéntica a los ya vistos con anterioridad. Y nada más “meta” que la primera historia que se nos presenta, esa en la que Omniman, el personaje ficticio que Ethan Crane (la identidad secreta de Supreme) dibuja para los cómics de Dazzle Comics, cobra vida. Ver a Supreme enfrentarse a su propia creación imaginaria nos depara alguno de los momentos más divertidos de esta historia, con frases lapidarias propias de tiempos más ingenuos.

Omniman, no me gusta cómo piensas, no me gusta como hablas, y no es porque seas malvado… ¡sino porque estás mal escrito!

Recuperaremos también al personaje de Judy Jordan, la Lana Lang de Supreme, cuyo cuerpo había caído en posesión de Darius Dax, el Lex Luthor de Supreme, en el anterior tomo. Difícil salvación tiene este personaje, pero la avanzada ciencia de nuestro héroe es capaz de traerla de vuelta y en su mejor momento con mínimo esfuerzo. Sin embargo, el amor que Judy ha sentido siempre por Supreme no es correspondido, y eso es motivo suficiente para que esta caiga en desgracia. Un buen punto de partida para dar una conclusión bastante brillante a un personaje con una importancia capital en la historia de nuestro héroe…

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También habrá tiempo para que Supreme se una a sus amigos de la Liga del Infinito, el equivalente a la Legión de Superhéroes, para solucionar un problema con la línea temporal viajando nada más y nada menos que al salvaje oeste en los tiempos de Wild Bill Hickok. Moore retoma así algunos de sus temas favoritos, la historia y las paradojas temporales y sus consecuencias, y de paso profundiza en algunos aspectos de este peculiar grupo de lo más interesantes.

En cuanto al grueso de los villanos habituales de Supreme, sabemos que estos se encuentran encerrados en una especie de prisión ubicada en una dimensión espejo, algo muy similar a la Zona Fantasma que utilizaban los habitantes de Krypton. Gracias al ingenio de uno de los personajes más estrafalarios, el Televillano, este grupo se escapa y accede al mundo de Supreme. Este episodio nos dejará momentos tan divertidos como su negociación para la rendición de los Estados Unidos con el entonces presidente Bill Clinton y su esposa Hillary Clinton o la irrupción en mitad de un episodio de la serie ‘Friends’ del Televillano.

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Un personaje al que hasta ahora no se le había dado mucho protagonismo es Radar, el can superpoderoso con capa que recuerda peligrosamente a Krypto. Sus capacidades están muy por encima de la del resto de miembros de su especie, y descubriremos que su apetito sexual también lo está. Los problemas derivados de sus indiscreciones por toda la ciudad serán algo de lo que Supreme se tenga que encargar usando no solo su poderío físico sino también su imaginación para llegar a una solución que satisfaga a todo el mundo. Y si creíamos que ya lo sabíamos todo de uno de los grandes enemigos de Supreme, el Hombre de Supremio, estábamos muy equivocados. Moore aún es capaz de darle más vueltas de tuerca a lo contado con anterioridad sobre el origen y la evolución de este complejo personaje.

Mientras todas estas historias individuales tienen lugar, la relación entre Ethan Crane y Diana Dane, su Lois Lane, progresa poco a poco, de manera muy parecida a lo que hemos visto en las historias del Hombre de Acero, situación que el autor aprovecha para hacer algún guiño a las incongruencias de la vida de este personaje.

-Osea, te pones esas gafas y nadie te reconoce. ¿Es que todo el mundo es estúpido?
-Pu-pues no lo sé, llevo años preguntándome lo mismo…

También veremos como Darius Dax, al que pensábamos que no volveríamos a ver, vive un episodio idéntico al que vivió Supreme en el inicio de esta etapa del personaje al ser consciente de la existencia de un lugar en el que vivían un sinfín de versiones distintas de sí mismo que habían sido eliminadas de la continuidad de la historia debido a las continuas revisiones de esta. Y, por supuesto, nada bueno puede salir de la unión de tantas y tantas versiones del mayor enemigo de Supreme…

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Lamentablemente, la editorial se fue a la quiebra antes de que Moore pudiera dar a esta colección el final que tenía en mente. Aunque ya tenía en mente un par de episodios más que seguramente cerrarían todas las tramas abiertas hasta el momento, estos no llegaron a publicarse…

En definitiva, Moore nos presenta una historia continuista con lo que ya habíamos visto en el anterior volumen. Sigue con el mismo estilo, mostrando momentos del pasado de nuestro protagonista situados en la Edad de Oro que chocan con el presente, inmerso en el estilo visual que se llevaba en los cómics mainstream en los años noventa. Sigue arrojando aquí y allá sus perlas de ciencia ficción dura, sigue dejando trazos de su refinado sentido del humor y sigue haciendo tramas tan interesantes como imaginativas. Y todo ello contado con un sentido de la narrativa como pocos autores pueden mostrar. En cuanto al dibujo, al igual que ocurría con el tomo anterior, no es nada del otro mundo. Los dibujantes involucrados en esta historia cumplen perfectamente con su papel, pero no sobresalen especialmente por su trabajo.

En lo referente a la edición, hay que decir que este volumen presentado por DeBolsillo viene en formato de tapa blanda con un tamaño de página de 15 x 21 cm. Al final se incluye una galería de cubiertas en la que podemos ver las portadas de los números contenidos en esta edición, así como varias historias extra: una versión alternativa del episodio titulado ‘El duelo de las doncellas infatigables’ que cuenta con el dibujo de Melinda Gebbie, una aventura en solitario de Squeak el Superratón y varias sorpresas más. El tomo se puso a la venta en abril de 2013 y contiene 320 páginas. El precio de venta recomendado es de 21,90 €.

Alan Moore

Nacido en Northampton (Reino Unido) en 1953, está considerado por muchos el mejor guionista de cómics de la historia. Debutó en su país natal con seriales para 2000 AD y Warrior que llamaron la atención de Len Wein, editor de DC, que le ofreció cruzar el charco. Así, a principios de los años 80, creó hitos como ‘La Cosa del Pantano’, ‘Watchmen’, ‘V de vendetta’ o las historias incluidas en ‘El Universo DC de Alan Moore’. También es el artífice de America’s Best Comics, de donde salieron obras tan destacadas como ‘Top 10’, ‘Promethea’ o ‘La Liga de los Caballeros Extraordinarios’.

Alex Ross

Nelson Alexander Ross, más conocido por Alex Ross, nacido el 22 de enero de 1970 en Portland, Oregon, es un ilustrador/dibujante que destaca sobre todos los demás por ser uno de los mejores dibujantes hiperrealistas que existen hoy en día.

Ross comenzó haciendo storyboards para anuncios publicitarios y en 1990, dibujó para NOW Cómics la miniserie ‘Terminator: La Tierra Ardiente’. Poco a poco se fue abriendo camino entre distintas editoriales, siendo Superman el primer superhéroe que dibujó. En 1994 publicó junto a Kurt Busiek la miniserie ‘Marvels‘, la cual fue un tremendo éxito entre los fans. A partir de este momento se convirtió en el portadista más cotizado, siendo requerido por un gran número de editoriales.

Dos años después, en 1996, llevó a DC un proyecto personal, ‘Kingdom Come‘, el cual volvió a tener un éxito sin precedentes, pero tras discutir con Mark Waid (colaborador) sobre quien era el creador de la idea, decidió abandonar DC y crear para Marvel en 1997 la serie de 13 números, ‘Tierra-X‘, donde actuó en calidad de guionista y portadista. La buena acogida de esta serie hizo que inmediatamente se crearan dos secuelas, ‘Universo-X’ y ‘Paraiso-X’. Sus trabajos le han valido premios como el Eisner, Eagle y Harvey.

Rick Veitch

Nacido en Estados Unidos en 1951. Se labró cierta reputación como artista underground antes de ingresar en la Kubert School, donde compartió clases con Steve Bissette y John Totleben. Fue uno de los dibujantes de ‘La Cosa del Pantano’ de Alan Moore, de la que tomó las riendas también como guionista tras la marcha del británico en lo que fuera la etapa más polémica del personaje. Más recientemente, creó la sátira militar ‘[email protected]’ para el sello Vertigo.

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‘Supreme: El retorno’

La visión más personal de Alan Moore sobre el mito de Superman. Una serie de superhéroes genial, divertida, premiada y deseada por todos los lectores de cómic.

Tras poner remedio a su amnesia, rescatar a viejos compañeros y reflotar antiguos supergrupos, aún hay retos de envergadura para Supreme y su alter ego, Ethan Crane: cortar los flecos del pasado, desenredar la madeja de las realidades paralelas, atrapar a unos cuantos villanos y, quizá lo más importante, resolver el misterio del amor junto a Diana Dane.

Con este volumen, que incluye todos los extras de la serie, se cierra una de las aportaciones más lúcidas y frescas al mito del superhombre: una obra imprescindible de Alan Moore.

Guion: Alan Moore

Dibujo: Alex Ross, Chris Sprouse, Rick Veitch, Rob Liefeld, Melinda Gebbie, Gil Kane, Jim Starlin, Matt Smith, Jim Baikie, Ian Churchill, Norm Rapmund, Al Gordon, Ron Rife y Matt Yackey

‘Supreme: El retorno’

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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