Reseña de ‘Buddy Longway Integral’

La estupenda edición de Ponent Mon
La estupenda edición de Ponent Mon

El salvaje oeste no pierde el aura fascinante que engancha a lectores o espectadores generación tras generación. La mitología alrededor de la búsqueda de la tierra prometida sirvió, entre otras cosas, para dar sentido al nacimiento de los Estados Unidos de América. La falta de unos mitos propios propició la exaltación de la épica de estos pioneros que domaron una tierra inhóspita y salvaje. Por supuesto, esta narración tiene un lado oscuro de violencia que se ignora en el relato oficial. Buddy Longway, el cómic del que hoy os hablamos, es ejemplo de la atracción universal por este periodo de la historia, transformada en leyenda.

A pesar de su identidad de puro mito americano, el salvaje oeste ha trascendido sus fronteras y ha inspirado a multitud de autores ajenos a la cultura estadounidense, que han dado una versión diferente de la historia. En Europa, generaciones que crecieron jugando a indios y vaqueros mostraron variaciones sobre el tema en diversos medios visuales. Vimos el fenómeno del spaghetti western, con el cual, desde Italia se daba un buen repaso a los clásicos del género, mostrando un salvaje oeste que hacía gala a su nombre. Sucio, repleto de claro oscuros morales y muy lejos del mitificado espíritu pionero utilizado por los Estados Unidos como base de su génesis, directores como Sergio Leone dejaron para el recuerdo un buen puñado de recordadas películas.

El mundo del cómic en Europa tampoco ha sido indiferente a la llamada del oeste, y son varios los ejemplos de esta clase de historias en su formato en viñeta. A todos nos viene a la cabeza el célebre Blueberry, o los simpáticos Casacas Azules. Buddy Longway forma parte de los clásicos del cómic del viejo continente, gracias a su visión humana y pequeña de la conquista del oeste.

Buddy Longway es una historia de amor, en muchos sentidos. Más allá de la pareja protagonista, la obra es amor absoluto por el cómic, por el oeste, por el arte de contar historias mostrada por su autor, Derib, en cada viñeta. El niño que jugaba a los indios decidió seguir con el juego en su edad adulta, gracias a su arte y sensibilidad a la hora de la construcción de sus personajes y el fabuloso trabajo en la creación de ambientes. Derib deja atrás los convencionalismos del género, y aunque hace uso de los clichés más reconocibles del western, escapa de lo evidente a base del juego con las cosas pequeñas, lo cotidiano, los detalles que nos acercan a esta peculiar familia.

La familia unida
La familia unida

La historia de Buddy Longway comienza cuando conoce a Chinook, una india sioux que ha sido secuestrada por hombres blancos. El protagonista la salva de manos de sus captores, y comienzan un viaje hacia el hogar de la indígena. Durante el trayecto, como no podía ser de otra forma, surge el amor. Buddy y Chinook acaban aquella primera aventura convertidos en matrimonio, con la bendición del pueblo de la muchacha. El solitario trampero comienza la que puede ser la gran aventura de su vida: formar una familia.

Desde luego, las dificultades en esta tarea no son pocas, puesto que el entorno donde se suceden las peripecias de Buddy y Chinook no es precisamente el más seguro para traer niños al mundo. La naturaleza es implacable, pero el mal que hacen los hombres es tan peligroso como el invierno. Aún así, pronto la familia crece, y llegarán los hijos de la pareja, propiciando un nuevo viaje de descubrimiento sobre el mundo que los rodea y ellos mismos, en esta ocasión, desde los ojos de los niños.

Derib llena las páginas de su cómic de aventura, en mayúsculas. El descubrimiento y la búsqueda de un hogar se sucede con el conflicto de los protagonistas a la hora de domar la naturaleza. La supervivencia en territorio virgen es el día a día de la pareja, una tierra capaz de arrancar la esperanza al más intrépido de los exploradores. Pero en las páginas de Buddy Longway hay un optimismo militante como espíritu inspirador. Hay drama, por supuesto, pero también encontramos una cadencia por el final feliz que casi nos resulta desconocido si lo comparamos a la oscuridad del desencanto en la narrativa de hoy. Lo bueno de esta obra es que esa tendencia no resulta indigesta, y es hasta lógica en el concepto total que maneja su autor. La superación y la búsqueda de la felicidad son los temas principales de una obra que nos presenta el western desde una perspectiva casi íntima.

No hay exageraciones ni grandes demostraciones de músculo por parte de Derib. La épica de Buddy Longway está en las pequeñas cosas, en lo cotidiano. Hay más interés en mostrar cómo la pareja protagonista construye un hogar que en las gestas heroicas o los conflictos masivos. El autor se sumerge en el día a día, y no olvida el espíritu aventurero de la serie. Convierte los bosques y montañas en personajes, por encima de simples escenarios donde desarrolla sus historias. La búsqueda del equilibrio con su entorno es la base de la supervivencia para estos extraños en tierra hostil, un equilibrio roto, normalmente, por la presencia humana.

La naturaleza y sus peligros
La naturaleza y sus peligros

El egoísmo, la ambición, el poco valor que se da a la vida humana cuando el contacto con lo salvaje es la norma, contrasta con la amabilidad, la colaboración o el amor que se respiran en el hogar de los Longway. El arte de Derib incide con precisión y belleza en esos detalles contradictorios, plasmando en sus viñetas una naturaleza brutal y hermosa a partes iguales. El trazo del artista evoluciona de un aspecto más caricaturesco en sus inicios a un trazo más realista, un estilo visual brillante, donde da auténticas lecciones sobre el diseño de personajes, la composición de la página, la integración de la figura humana en el espacio y juegos constantes con el color y la luz. El trabajo de Derib está lleno de sensibilidad y pasión, maestro del cómic europeo quizá algo olvidado, al que hoy reivindicamos.

Buddy Longway es la versión humanista del salvaje oeste. Pertenece a la tradición en la que el indio es algo más que el diablo asesino que representa lo salvaje en contraste con el piadoso pionero que civilizó la tierra indomable. Se publicó en la época en la que el western revisaba las propias bases de su naturaleza como género. Durante los 70, América despertaba del sueño. La inocencia se perdía con Nixon, la guerra del Vietnam, y la producción cultural de la época refleja la revisión de su propia historia, desmitificando la leyenda. Aparecen películas como Pequeño Gran Hombre o Las aventuras de Jeremiah Jonson (inspiración evidente de este Buddy Longway), donde la figura tradicional del indio quedaba en entredicho y se sustituía por una visión menos partidista e interesada. Ese espíritu conciliador con la historia de los pueblos indios es parte de la idea subyacente en Buddy Longway, sin ser condescendiente.

Los lectores veteranos quizá recuerden a Longway por su presencia en las revista de cómics de finales de los 70, forma básica en la que nos llegó la mayoría del cómic europeo. Ahora, Ponent Mon rescata este clásico a descubrir en un formato que hace justicia a su calidad, con el estilo y elegancia marca de la casa. Una forma fabulosa para el disfrute de una obra que merece un sitio especial en vuestra estantería.

Ponent Mon recopila en lujosos tomos las aventuras de Buddy Longway. Hasta el momento, ha publicado tres volúmenes, adornados con gran cantidad de interesantes extras sobre el autor y el proceso creativo de la obra. Cada uno de los tomos los podrás encontrar en tu librería favorita al precio de 40 euros como precio recomendado.

Derib es el sobrenombre con el que firma su obra Claude de Ribaupierre, guionista y dibujante suizo. Empeñado en dedicarse a la creación de cómics, puso rumbo a Bélgica, donde aprendió los trucos del oficio con un maestro de excepción, Peyó. Ha mostrado siempre una gran curiosidad respecto a la vida de los antivos americanos, plasmada en obras como Buddy Longway o Red Road, aunque ha tratado gran diversidad de temas en su obra. Sin ir más lejos, a principios de los 90 crea Job, título destinado a la concienciación sobre el SIDA entre los jóvenes. El autor ha recibido premios de gran importancia por su producción, y actualmente reside en Suiza, donde es presidente de una organización creada por él mismo, Fundación por la Vida.

Una gran, larga y hermosa historia de amor nacida al pie de las Montañas Rocosas y en las Grandes Llanuras del oeste americano. Así es la vida de la familia Longway: Buddy, Chinook, Jérémie y Kathleen. Esta familia tendrá que enfrentarse, en primer lugar, a la naturaleza, a veces hostil, pero que forjará sus caracteres, y a una serie de batallas contra los indios, que, inevitablemente, incluirán su dosis de violencia e injusticia.

Recorramos el sendero de la vida junto a ellos.

Ver en Whakoom

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

¡No te vayas sin comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.