Reseña de ‘I.D.’ de Emma Ríos

El volumen presentado por Astiberri
El volumen presentado por Astiberri

La ciencia ficción tiene tantos recovecos como historias que contar. Desde imposibles sagas espaciales a reflexiones sobre la condición del ser humano y la relación de éste con la tecnología. Gracias a el poder de la imaginación, especulamos sobre infinidad de mundos o extendemos el universo a imagen y semejanza de nuestros sueños o, en el pero de los casos, la peores pesadillas. En I.D. Emma Ríos dibuja un mundo espejo del nuestro, donde los protagonistas bucean por el amplio espectro de las emociones humanas, a punto de tomar la más radical de las decisiones.

Emma Ríos utiliza la ficción para el planteamiento de dudas perfectamente comprensibles y cotidianas, sin las exageraciones en las que suele caer el género. I.D. es una historia pequeña, de gente corriente enfrentándose a lo imposible desde el prisma más humano posible, rodeados por una sociedad en desintegración que nos resulta bastante reconocible. La reconocida autora se agarra a una cuestión inherente al pensamiento de cualquiera de nosotros: ¿Qué harías si tuviese la oportunidad de ser otra persona?

En esa tesitura se encuentran los tres protagonistas de esta historia, a punto de someterse a una cirugía experimental por la que podrán cambiar de cuerpo. Un trasplante de cerebro que les permitirá dejar de ser la persona que son, y elegir un nuevo rumbo en sus vidas sin las cargas del pasado. Cada uno de los tres toma el rumbo del cambio por razones muy diferentes. Las diferentes personalidades de los protagonistas no pueden tener más contrastes, pero, en medio de una situación tan excepcional, encuentran los puntos en común que les llevan a crear una extraña intimidad.

A pesar del envoltorio científico, la historia que nos propones Emma Ríos está centrada en los personajes, en sus mundos personales, en la experiencia que tienen con si mismos, con su cuerpo, y con los demás. personajes límite, vencidos o confundidos por un universo en el que no encuentran su lugar. A través de la mirada de estos tres desconocidos, la autora nos conduce a una reflexión sobre la esencia misma del ser humano. Preguntas clave en la existencia se tornan en tramas principales de la narración. ¿Quién soy? ¿Qué es este cascarón en el que se encuentra mi pensamiento? ¿Cómo veo al resto del mundo si soy un extraño para mí mismo?

La narración gráfica según Emma Ríos
La narración gráfica según Emma Ríos

Estas cuestiones remueven el mundo de los protagonistas, que ven la oportunidad del cambio definitivo en una nueva cirugía, que, en todo momento, no pasa de ser un elemento fantástico para dar sentido a la evolución de estos personajes. En el excelente artículo de Miguel Alberte Woodward que se ofrece como añadido al cómic de Emma Ríos, este neurólogo explica para el público general la naturaleza de este procedimiento y si es factible en el mundo real. Sin tapujos, este esclarecedor ensayo determina la realidad última de I.D. como una relato de ficción por encima de las pretensiones científicas, que en este caso están al servicio de la historia sin más intenciones.

Para la construcción del escenario donde se desarrolla la trama de I.D. Emma Ríos escoge el camino de la discreción, de los pequeños detalles, de la información insertada como parte esencial de la narración. No hay largas explicaciones ni contextualizaciones. Son las pequeñas cosas del día a día las que nos indican el degradado entorno social de este futuro sombrío. No muy distinto a nuestra realidad presente, pero, sin duda, todavía más gris y violenta. El viaje al espacio es una realidad, y las diferencias sociales son todavía más acuciantes y dolorosas que en estas primeras décadas del siglo XXI. Los disturbios son controlados por salvajes cargas policiales, convertidas las calles en una guerra urbana.

Si esto forma parte indispensable de las intenciones de Emma Ríos es para marcar el contraste con el pequeño mundo que han formado los tres protagonistas de I.D. Alejados del ruido, encuentran su espacio en escenarios muy concretos, entre cuatro paredes, donde cuentan su propio relato, su propia verdad, gracias al extraño vínculo establecido entre desconocidos cuya única conexión en su sueño de ser otro. En realidad, apenas hay escenarios: una cafetería, un apartamento, un laboratorio y un parque. Un planteamiento casi teatral, donde la fuerza recae en los diálogos, en las emociones de los implicados, sin renunciar en ningún momento a la acción o la tensión.

Ríos equilibra el desarrollo de su trama sin extender de manera artificiosa los encuentros entre sus protagonistas. De manera bastante orgánica, nos permite el descubrimiento de estos tres desconocidos, nos hace partícipes de sus fantasmas. Intenta que comprendamos sin juzgar y nos invita a tomar partido sobre las connotaciones morales y científicas que el procedimiento de trasplante de cerebro supone. Pero, sobre todo, el cómic se sostiene en conjunto porque presenta una identidad gráfica sobresaliente.

El arte de I.D.
El arte de I.D.

El arte de Emma Ríos convierte la narración en toda una experiencia visual, que integra de manera excepcional todo el aparato emocional que sirve de sustento literario en una planificación artística hermosa y efectiva. Las soluciones que se toman son siempre un acierto que de más empaque a la situación descrita en ese momento. Los silencios, la enorme cantidad de texto que maneja Ríos, los espacios, los objetos, el movimiento, la quietud o el ruido son tratados con sensibilidad e intuición por la autora, convertidos en parte esencial de un todo sobrecogedor.

Emma Ríos trata la figura humana con sentido, con ritmo y naturalidad, protagonista absoluta de cada viñeta. La interacción con el mundo que rodea a los protagonistas se presenta a base de una libertad total en el planteamiento del diseño, de la página, de simpleza efectiva de cada plano. El arriesgado uso de la monocromía hace de I.D. un cómic único, especial, que se queda en la retina del lector. Por ese mismo conjunto de decisiones, puede que algún lector se vea excedido por la propuesta, pero, en mi opinión, el aspecto gráfico de I.D. me parece de lo más estimulante que he visto en viñetas en mucho tiempo.

Un cómic, como decía, pequeño, pero que contiene ideas muy grandes. La profundidad del alma humana puesta al servicio de una historia sobre la identidad, el deseo de escape, sobre lo que somos en un mundo confuso. Algo diferente, humano y sensible, que quizá se ve atrapado por su brevedad en contraste con la cantidad de ideas que maneja.

Es interesante ver como se puede hacer ciencia ficción de una manera diferente, sin caer en la pretenciosidad pseudocientífica, apostando por los personajes y por el contraste del día a día. Un acierto.

I.D. se publica en España de la mano de Astiberri, que, como siempre, ofrece una cuidada edición. En este sello son auténticos especialistas en el equilibrio perfecto entre contenido y continente. En este caso, se trata de un libro de 80 páginas encuadernado en cartoné. Lo podrás encontrar en tu librería favorita al precio de 14 euros.

Emma Ríos se licenció en arquitectura, pero su carrera profesional se ha centrado en el cómic y la ilustración. Su estilo mezcla elementos del cómic americano y el manga. Comenzó su carrera en el mundo del cómic en fanzines mientras compaginaba su trabajo en la arquitectura, y ese hizo popular gracias a obras como A prueba de balas, con la colaboración en los guiones de Pablo Pérez. Pronto llamó la atención de autores profesionales, e incluso su trabajo se vio recompensado con un premio como autora revelación en el Expocomic 2008. Finalmente, Ríos acabó realizando trabajos para el mercado americano, con autores tan conocidos como Mark Waid o Kelly Sue DeConnick. Junto con esta última realizó Bella Muerte, obra por la que fue nominada a los premios Eisner 2014

Una distopía que analiza el conflicto entre percepción e identidad a través de la lucha de tres personas que consideran un “trasplante de cuerpo” como la solución a sus vidas. Noa quiere cambiar porque es un hombre atrapado en un cuerpo de mujer, Miguel porque busca desesperadamente huir de su pasado y Charlotte por puro aburrimiento vital. Pero la operación no es sencilla, los dos tercios de los pacientes que sobreviven a ella deben pasar una larga rehabilitación hasta que consiguen volver a ser autosuficientes medio año tras la operación.

Emma Ríos aborda un tema clásico de la ciencia ficción cuyo debate levanta encendidas polémicas a pesar de que la idea aún resulta irrealizable, pero ha sido experimentada en animales. El resultado es una fascinante historia sobre el significado de la identidad y el sentirse o no satisfechos con lo que somos o con lo que tenemos, algo que –como señala uno de los personajes– “puede parecer frívolo, pero es inherente al ser humano”.

 

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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