Reseña de ‘La Liga de los Jinetes’. El lejano oeste según DC

El cómic editado por ECC
El cómic editado por ECC

Nos trasladamos a 1997, chicos y chicas, año en el que vio la luz por primera vez esta curiosa reinterpretación de la afamada Liga de la Justicia. Para la ocasión, Chuck Dixon y J.H. Williams. III llevaron a los héroes de la DC a una aventura al más puro estilo western. Claro, con los invitados a esta historia, la cosa no puede quedar en un simple homenaje al género sin más: La liga de los Jinetes tiene tanto de peli de vaqueros como de explosiva acción superheroica.

La loca mezcla se debe a ese invento que tan buenos ratos nos ha dejado llamado Otros Mundos. Gracias a esta iniciativa, autores con muchas ganas de divertirse se permiten el lujo de remover el universo DC, sin límites impuestos por la continuidad o las líneas temporales al uso de estos personajes. Con gran respeto por el material original pero dispuestos a la ruptura con lo evidente, el experimento nos ha contado las historias de siempre bajo el prisma de la imaginación. La idea es bastante simple: ¿Y si los superhéroes de la casa hubiesen comenzado sus aventuras en lugares y tiempos diferentes a los establecidos por el canon?

Hemos visto a Batman seguir la pista de Jack el destripador, o enfrentado al mismísimo Drácula para caer víctima del vampirismo. Se nos han roto los esquemas cuando Superman ha puesto sus poderes al servicio del la Unión Soviética en la aplaudida obra de Mark Millar, Hijo Rojo. Incluso sentimos un extra de emoción gracias a la perspectiva del Hombre de Acero perpetrada por Kurt Busiek y Stuart Immonen en estado de gracia en Superman: Identidad Secreta. Estos son algunos ejemplos de esta línea de DC que, en general, ha conseguido darnos sorpresas muy agradables con los personajes de siempre.

Dentro de esta idea básica de juego con los límites de la mitología de la casa, Dixon conjugaba en La Liga de los Jinetes su pasión por el western con el trabajo en el cómic de género. Lleva a su terreno a personajes totalmente reconocibles por todos los aficionados, convirtiendo a estos legendarios caracteres en auténticos justicieros del oeste. Sin perder por un segundo las personalidades de los protagonistas, Dixon convence en su reescritura de mitos. Los miembros de la Liga encajan como un guante en su nuevo entorno, disfrazados como alguno de los clichés más recordados de las novelas y películas del oeste, pero dados la vuelta para transformarse en pura diversión.

Los miembros de la Liga
Los miembros de la Liga

Esa es la constante en La Liga de los Jinetes, la falta de pretensiones y la idea de entretenimiento puro y duro, en homenaje al pulp, las novelas baratas llenas de duelos al sol, atardeceres desérticos, pistoleros más rápidos que su propia sombra y toda la parafernalia entrañable. Las tardes devorando películas de dudosa calidad, que intentaban imitar sin mucho acierto a Leone o Peckinpah, dan un giro en las páginas de esta divertida mezcla de géneros.

Dixon no se conforma con el western clásico, y mete en su coctelera elementos de ciencia ficción, fantasía pura y dura, toques de steampunk y, claro está, ideas extraídas de los cómics originales de estos aventureros. El resultado es un cómic que jugaba entonces con contenidos no tan comunes en esa época, mucho antes del despegue de estos géneros a nivel masivo. El weird western toma forma de viñetas, con clara inspiración en la serie de los años 60 Wild Wild West. En aquel programa de culto, se mezclaba el entorno clásico del oeste cinematográfico con la aparición de extraña tecnología adelantada a su tiempo. La mayoría recordamos su esencia gracias a la horripilante película protagonizada por Will Smith, que remozaba sin mucho acierto la idea original de la serie de televisión.

La Liga de los Jinetes nos cuenta una historia de venganza, pero condimentada con un buen montón de sorpresas. Diana Prince es la sheriff del pequeño pueblo de Paraíso. Al regresar al hogar, encuentra el lugar que juró proteger reducido a cenizas por una fuerza de gran poder destructivo. Sabe que está implicado un misterioso personaje que responde al nombre de Faust, al servicio del obsesivo y peligroso multimillonario Maxwell Lord. Diana, a la búsqueda de justicia, unirá un equipo de pistoleros bastante fuera de lo común. Directos a una misión casi suicida, ponen rumbo hacia la ciudad de Helldorado, donde Lord maquina sus planes.

La historia, como podéis ver en la sinopsis, no se sale de la media de un relato típico del oeste. Dixon sabe perfectamente en la liga que juega, y usa esos lugares comunes para ofrecer un relato repleto de diversión y olor a pólvora. Entre los invitados tenemos personajes clave como Wally West, transformado en el pistolero más rápido del oeste, o el taciturno y brumoso John Jones (¿Necesito dar más explicaciones sobre su identidad?). Tenemos un nativo americano bastante belicoso, Katar, y la aparición estelar de dos tipos que, estén en la línea temporal que estén, serán pareja de oro: Booster Gold (en su salsa como canalla de salón) y el inventor Blue Beetle. Como extra, un detective bravucón tras la pista de Kid Flash, llamado Guy Gadner, y secundarios llamativos, al estilo del intrépido periodista el coronel Kent.

A tiro limpio
A tiro limpio

Los nombres son reconocibles por cualquier lector asiduo de los cómics de la DC, añadido el atractivo de verlos en el polvoriento ambiente del western. Por lo demás, la historia se completa con tiroteos en el salón de turno, cachivaches imposibles, y el espíritu de la aventura pura y dura. Todo presentado con el impactante estilo de J.H. Williams. III, autor en pleno asentamiento de su estilo, aunque todavía lejos del soberbio artista visto en Promethea o en Sandman: Obertura.

En La Liga de los Jinetes, ya vemos muchas de las decisiones estilísticas que han marcado la carrera de Williams III. Son reconocibles los juegos con las luces y sombras, el cuidado diseño de personajes, los elementos decorativos entre viñetas e algunos riesgos en el planteamiento de la página y la ruptura con la forma. El resultado de La Liga de los Jinetes es un cómic vistoso, preciosista en algunos momentos e incluso sorprendente en otros. El problema es, como decimos, que tenemos para comparar el trabajo posterior de este genial dibujante, y se nota la búsqueda del asentamiento de un estilo propio, a base de experimentación con las propias formas. Muy lejos del delicado barroquismo de propuestas posteriores, el acabado de La Liga de los Jinetes nos hace vislumbrar al enorme dibujante que será.

Cabalgando hacia el atardecer
Cabalgando hacia el atardecer

La Liga de los Jinetes es un cómic entretenido, que además no busca otra identidad, ni pretende dar lecciones de nada. Es una historia simple, contada de la manera más trepidante posible, con clásicos como Los 7 Magníficos en la mirilla. Además, el acabado artístico de Williams. III da el extra especial a un relato convertido en una de las propuestas más refrescantes de Otros Mundos (eso sí, muy lejos de ser la mejor de sus entregas).

Preparados para desenfundar vuestro Colt, forasteros.

ECC recupera este clásico de 1997 en la línea Otros Mundos. Un cómodo volumen encuadernado en rústica recoge la obra completa, en 72 páginas a todo color. Un tomo sin ningún tipo de extra que se traduce en 6,95 euros en tu punto de venta preferido.

El veterano guionista Chuck Dixon debuta en el mundo del cómic a finales de los años 70. Se curtió en sellos como Eclipse y First, donde creó a la justiciera Evangeline o la serie de culto Airboy. De ahí pasó a las grandes, y en Marvel se encarga de Caballero Luna o The Punisher. En DC es donde ha centrado la mayoría de su producción en el género de superhéroes, en especial el universo relaconado con Batman, y ha escrito series de renombre como Legends of the Dark Knight, Batman o Detective Comics. También res recordado por su fantástica etapa al frente de Birds Of Prey. En los últimos tiempos, ha diversificado su trabajo entre el mercado independiente, colaborando con editoriales como IDW, compaginado con sus encargos para DC.

James H. Williams III es un dibujante que, aunque sorprenda, es totalmente autodidacta. Comenzó su carrera a principios de los 90 en editoriales independientes, donde llama la atención de DC. La poderosa editorial le encarga la serie Warrior (protagonizada por el ex Green Lantern Guy Gardner). Su gran momento llega con la publicación de Promethea, serie creada por Alan Moore, donde explota todas las posibilades de su particular estilo. A pesar de su sello característico, Williams III ha dado muestras de gran versatilidad colaborando en series tan dispares como 7 Soldados de la Victoria, o Sandman: Obertura, además de brillar como guionista en una aplaudida etapa como artista completo en Batwoman.

En 1997, el guionista Chuck Dixon (Batman: El Caballero Oscuro – Bane) y el dibujante J.H. Williams III (Promethea, Sandman: Obertura) firmaron un relato trepidante que combinaba western, aventura, steampunk y superhéroes en uno de los mejores títulos de la línea Otros Mundos.

Desde su inauguración en 1989, la línea Otros Mundos explora una atractiva premisa:¿Qué habría ocurrido con los héroes DC si hubieran vivido en otra época, en otro mundo, inmersos en unas circunstancias diferentes? En nuestro catálogo encontraréis las mejores obras surgidas al amparo de dichas preguntas. 

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