El enigma de ‘Dear Esther’ llega a las consolas

Inicialmente planteado como un “mod” para Half-Life 2 en 2008 y lanzado oficialmente en para PC en 2012, este 20 de septiembre Dear Esther se podrá jugar además en PS4 y Xbox One bajo el título Dear Esther: Landmark Edition, con mejoras en el aspecto gráfico y comentarios del director.

Dear Esther logra la introspección a través de explorar en primera persona oníricos escenarios de una misteriosa isla desierta cubierta por la niebla. La poética narración junto a la bella banda sonora compuesta por Jessica Curry otorgan las pinceladas que dan color a esta original obra de culto que aborda con maestría el sentimiento de culpabilidad, la pérdida y la fe, entre otros temas.

En este juego de exploración de corta duración manejamos a un protagonista cuya imagen no vemos y cuyo nombre no conocemos, que vaga a lo largo de una de las islas Hébridas que componen el archipiélago en el Reino Unido. Viajando a cada lugar de la isla iremos desbloqueando diferentes cartas dedicadas a Esther en forma de pistas de audio que nos darán información sobre una intrincada historia, elaborada con la intención de ser ambigua y abierta a interpretaciones de todo tipo.

Dear Esther
Dear Esther está disponible en quince idiomas, incluido el castellano.

A pesar de su extensa narración, no todo viene dado, ya que el juego está cargado de un vasto simbolismo que representa mediante la riqueza de sus escenarios. Cuesta leer entre líneas el verdadero significado del argumento, algo similar a lo que ocurría con Braid (diseñado por Jonathan Blow en 2008) pues ambos tienen múltiples capas narrativas sujetas a diferentes interpretaciones, que pueden parecer simples en lo superficial hasta que ahondamos en cada detalle y cada palabra del juego.

El encanto de Dear Esther reside en su ambigüedad: no está claro si estamos experimentando la realidad o una ilusión, el pasado o el presente, nuestra historia o la de otros. Controlamos al narrador, que dirige sus palabras a Esther, quien falleció en un accidente de tráfico al cual se hace mención desde el principio. A pesar de ser una historia de fantasmas, no es un juego de miedo sino de misterio, no sabemos quiénes somos ni por qué estamos en una isla, ni qué significan los mensajes que aparecen pintados en algunas ubicaciones del juego.

Dear Esther
La cueva, uno de los lugares más sobrecogedores del juego.

Repleta de símbolos de elementos químicos y células neuronales, la cueva es un escenario emblemático del juego, pues al adentrarnos en ella también se empezarán a desdibujar las incógnitas que rodean al narrador a lo largo de nuestro recorrido. Como ocurre en Journey (desarrollado por Thatgamecompany en 2012), en Dear Esther no se trata de ir del punto A al B, sino de desentrañar los recuerdos y enigmas que pueblan tanto la isla como nuestra mente, si es que no son la misma cosa. Su historia también se basa en la de los personajes que van apareciendo a través de mensajes y símbolos, como la que trata sobre un antiguo explorador que acabó volviéndose loco a causa de sus heridas, un pastor sifilítico o un hombre destrozado por un fuerte sentimiento de culpabilidad. Aparentemente inconexas entre sí, estas piezas ayudan a completar el puzle narrativo que tenemos delante.

Dear Esther
La paleta de colores y la iluminación otorgan a Dear Esther un carácter único.

Dan Pinchbeck, creador del videojuego, inició el concepto de Dear Esther en 2007 dentro del entorno académico de la Universidad de Portsmouth, con la intención de realizar un videojuego que consistiera únicamente en la parte narrativa, excluyendo elementos ocasionales del medio como la interacción con otros personajes o completar “quests” y misiones. La apuesta le acabó saliendo bien a su estudio, The Chinese Room, pues la obra obtuvo buenas críticas y premios de diferentes revistas y festivales, como el ‘Excellence in Visual Arts’ del ‘Independent Games Festival’ en 2012. Además, el juego ha vendido durante estos años casi un millón de copias, convirtiéndose en uno de los abanderados de los nuevos juegos indie. Ahora solo queda ver qué tal le sienta a Dear Esther su paso a consolas.

Escrito por Álvaro Meléndez y Violeta Sarabia.

Dear Esther
Las palabras dedicadas a seres queridos perdidos son mensajes a la deriva en el mar de la eternidad.

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