7 juegos “indiespensables” de la última década (I)

Indie

Pese a que la realización de juegos en ámbitos modestos, como puede ser en el garaje o el dormitorio de uno o más desarrolladores no es algo reciente, desde hace aproximadamente una década y gracias a juegos como Braid, Fez o Super Meat Boy, los usuarios de videojuegos podemos disfrutar de una nueva ola de aventuras independientes que han revolucionado el mercado con un amplio catálogo de títulos. Estos creadores y equipos pequeños, a veces saliendo al mercado impulsados por crowdfundings o por la ayuda de empresas mayores, han puesto sus miras en la innovación o la renovación de viejos géneros, creando durante estos últimos años historias y universos más ricos y memorables que estudios y desarrolladores con mayor rango de posibilidades, e incluso a veces, como en el caso de Minecraft, convirtiéndose en auténticos imperios del videojuego.

Por orden alfabético, hemos elaborado una primera lista de nuestros juegos indie favoritos de los últimos años, ya sea por su narrativa, jugabilidad o impacto, con el objetivo de darlos a conocer entre el público menos experto en este medio que quiera probar lo mejor que tiene que ofrecer más allá de otros grandes títulos. Si vuestro juego favorito no está en la lista, prometemos incluirlo en la próxima.

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Braid

Braid

Creado por Jonathan Blow en 2008, Braid fue uno de los títulos que lideró la ola de los juegos indies de esta década, y es una obra maestra considerada por muchos como uno de los mejores juegos de la historia en cualquier plataforma. En Braid encarnamos a Tim, un joven que busca a su princesa en un juego de plataformas en el que nada es lo que parece. Ya desde el principio, el juego altera los controles característicos del género, añadiendo la posibilidad de movernos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo.

Sin embargo, lo que en principio parece la característica más original del juego acaba quedándose en superficial comparado a la compleja historia que iremos comprendiendo a medida que leamos los libros que encontraremos a lo largo del juego, que gracias a sus varias capas de interpretación posibles y una banda sonora memorable, se convierte en una de las obras más fascinantes jamás creadas dentro del mundo del videojuego, además de todo un éxito para su creador, que gracias a las ventas de Braid pudo dedicar los siguientes años a la creación de otro juego indie para el recuerdo: ‘The Witness’ (2016).

Braid

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