Reseña de ‘Cenizas’ de Álvaro Ortiz

El libro publicado por Astiberri
El libro publicado por Astiberri

Astiberri se ha convertido en el hogar de algunos de los nombres más importantes del cómic español. Su calidad y sensibilidad a la hora de plantear sus publicaciones son, desde luego, un aliciente para estos autores, que encuentran la calidad correspondiente a su propia obra en la forma a la que llega al mercado. Hoy recuperamos uno de esos pequeños éxitos en forma y fondo que nos regalan desde la editorial, obra de un autor especial que nunca deja de experimentar sobre las posibilidades de la narración gráfica. Álvaro Ortiz es de esos autores perfectamente reconocibles, y constantemente sorprendentes. Cenizas es un buen ejemplo de este estilo tan personal.

Cenizas se convierte en una lección de creación de personajes, de construcción de ambientes, de guión sin fisuras lleno de giros astutamente ensamblados para que no resulten en efectismo barato. Es tan amable en su evolución como salvaje en esas ocasiones en las que la trama se desmadra. Es un viaje, en todo el sentido de ese concepto, que no consiste de manera única en un desplazamiento de un punto A a un punto B.

Es la peripecia, el encuentro de los personajes con su pasado, presente y futuro, por encima de ese cliché acoplado a esta clase de experiencias, “sus vidas ya no serán iguales”. Con un tono muy parecido a las novelas de Paul Auster, donde lo inesperado se cuela en la vida cotidiana de manera devastadora, esta obra es el sutil retrato de un pasado descrito, efectivamente, a través de sus cenizas, los restos de lo que fue.

La historia se basa en tres amigos como centro de gravedad de la trama. Tres amigos que han perdido el contacto, que llevan vidas completamente diferentes, con un pasado común que han dejado muy atrás. La desgracia une de nuevo a los antiguos camaradas de bares y conciertos, ya que uno de ellos ha muerto. Como última voluntad, deja un críptico mensaje dirigido a los protagonistas, con un mapa marcado con una X. Allí deberán esparcir sus cenizas. Polly, Moho y Piter emprenden el camino hacia los desconocido, incómodo e inesperado, ya que comparten el minúsculo espacio del coche con unas personas que se han transformado en completos desconocidos.

La desolación en viñeta
La desolación en viñeta

Aparte de estos tres personajes principales, no puede faltar un buen puñado de secundarios que den empuje al asunto. Tenemos dos tipejos que parecen sacados de ZZ Top, que alquilan sus puños al mejor postor. Un cantante country con bastante mala uva y una vida privada llena de secretos, una desconocida que se nos cuela en la narración y de la que no sabremos nada hasta los compases finales, un millonario con una cuestionable forma de hacer dinero, e incluso un mono de circo amaestrado.

Con toda esta colección, Ortiz monta el divertido embrollo de los tres protagonistas, armado de una realidad maleable que no hace ningún asco a los elementos fantásticos, en la tradición del realismo mágico con toque gamberro para la ocasión.

Ortiz maneja a la perfección las piezas de su entrañable rompecabezas, haciendo de la sencillez su mejor baza. Empapa a los personajes en la decadencia que rige sus vidas, esa clase de gente que a sus treintaypocos todavía no sabe que quiere ser de mayor (así nos luce el pelo a esta generación) y ha dado más tumbos de la cuenta por la vida. El encuentro entre los tres se produce en el momento justo, cuando el trío se ve obligado por las circunstancias a meditar seriamente sobre el futuro. Los hechos sucedidos por el camino hacia ese lugar en ninguna parte será, efectivamente, un punto de inflexión.

Los tres viajan con poco equipaje, pero cargados de sueños que se quedaron por el camino, con una creciente hostilidad que nos hace dudar de que un día fuesen amigos íntimos. La sombra del desaparecido es una presencia constante, un fantasma, casi literal, que obliga a la mirada a ese pasado que parece tan lejano. Álvaro Ortiz propone entonces una road movie de libro, pero aderezada con el toque personal de este particular autor, mezcla agridulce entre el humor, el hastío vital y el viaje de redención.

Los silencios en Cenizas
Los silencios en Cenizas

Esa extraña X en el mapa es algo más que un punto en el mapa. Es la posibilidad de un futuro distinto al escrito en el predecible guión de la vida de estos tres jóvenes, tras el aprendizaje forzoso del viaje inesperado en el trasfondo de Cenizas.

Ortiz es, como decía, un autor que se esmera en el apartado narrativo de su arte. Es un dibujante único, pero sobre todo, cuenta historias de manera magistral. Cada detalle, cada construcción de página y diseño de viñeta, cada decisión artística, está al servicio del lector. Ortiz nos trata con cariño, sin renunciar por un segundo a sus intenciones como creador. El diseño casi naif de sus personajes contrasta en ocasiones con el sórdido mundo al que se ven arrastrados, apoyado por el magnífico uso del color en este trabajo, otro de los puntos fuertes de Ortiz.

Las referencias cinematográficas en Cenizas son constantes, y me encanta, por ejemplo, la fuerza narrativa que tienen las escenas que presentan a los protagonistas. Otra razón por la que Ortiz toca la patata de este reseñista es por el magistral uso del silencio. Me fascina este concepto en el cómic, y el autor fabrica escenas de desoladora importancia.

Los espacios son grandes protagonistas en Cenizas, otro uso de los contrastes realmente imaginativo y funcional. Desde los entornos urbanos donde viven los protagonistas a los desérticos caminos que atraviesan, caminamos junto s Polly, Moho y Piter por cementerios de barcos, mansiones, bares de lucha mexicana, e islas casi en el fin del mundo. Cómic único, contado de la mejor manera y toda la fuerza expresiva de un dibujante especial. El viaje es excepcional, entrañable, acompañados de tres protagonistas absolutamente humanos, empeñados en mostrar sus miserias, pero contenedores de eso que es tan importante para no explotar en este mundo de locos: esperanza.

Astiberri ya lleva tres ediciones de este fabuloso relato, editado, como siempre en este editorial, con sumo mimo. Publicado en su sello Sillón Orejero, Cenizas es un libro encuadernado en tapa dura, compuesto de 192 páginas a todo color. El precio de venta recomendado es de 20 euros.

Álvaro Ortiz es un autor que va camino de convertirse en un clásico del cómic español. Su carrera ha estado ligada al humor gráfico, pero ha experimentado con las posibilidades de la novela gráfica para contar historias más complejas. Ganó el premio de cómic Injuve, que abre las puertas para la publicación de su primera obra, Julia y el verano muerto. Cenizas surge gracias a que a Ortiz le fue entregada la beca AlhóndigaKomik, una estancia en el laboratorio creativo de Angouleme.

Tres amigos que no se ven desde hace años, discutiendo dentro de un coche, con un montón de kilómetros por delante hasta una misteriosa cruz marcada en un mapa: ésa es la premisa de Cenizas, la obra más ambiciosa de Álvaro Ortiz.

Unas extrañas circunstancias propician ese reencuentro surrealista entre Polly, Moho y Piter, que deciden emprender un incierto viaje a un destino más incierto todavía, durante el cual se irán revelando sus personalidades de alto calibre, a las que se unen secundarios de lo más folclóricos.

Encuentros y desencuentros, persecuciones, moteles de carretera, matones barbudos que tocan el banjo, un cementerio de barcos, cerveza a discreción, discusiones, resacas y cierta dosis de violencia y tensión sensual…: una mezcla explosiva entre road movie emocional y thriller gamberro en el que nada es lo que parece.

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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