Reseña de ‘La Patrulla Condenada: Desde las cenizas’

El primer tomo de Patrulla Condenada
El primer tomo de Patrulla Condenada

Volvemos al enrevesado mundo de Grant Morrison. Si hay un escritor en el universo viñeta actual capaz de despertar pasiones enfrentadas, desde la admiración ciega al odio febril, es este extravagante escocés. De hecho, viajamos en el tiempo, a finales de los 80, cuando el genio de Morrison está a punto de explotar a ojos del gran público. La Patrulla Condenada es una de esas obras de juventud que dejaban muy claras las intenciones del autor, y mostraba a las claras el poder en las obras del guionista destinado a cambiar la forma de entender los cómics.

Morrison pertenecía a esa hornada de autores llegados del otro lado del charco, lo que con el tiempo se conocería como invasión británica. Alan Moore fue la punta de lanza, y con el tiempo llegarían nombres que hoy son leyenda, como Neil Gaiman, Jamie Delano o el propio Morrison. Llamó la atención de los editores de DC mientras realizaba su primera gran obra para el mercado británico, Zenith. Karen Berger fue la encargada de dar forma a la mítica llegada masiva de talento británico, y posterior desarrollo del sello Vertigo a cuenta de este cataclismo de ideas brillantes. Espero que algún día el universo (y el fandom) sea justo con la crucial importancia de esta mujer, auténtica artífice en la sombra de una revolución que hizo del cómic un medio todavía más grande.

En esos momentos, Morrison terminaba Zenith y aceptaba su primer encargo para DC, la fabulosa reinterpretación de Animal Man. Por si tenía poco trabajo, aceptaba la petición del editor de Patrulla Condenada, Bob Greenberger, para continuar la colección a partir del número 19, tras el abandono del anterior equipo creativo. Es más, el guionista Paul Kupperberg se encargó de hacer trizas su encarnación del grupo para facilitar la transición a Morrison, e incorporase todas las novedades que considerase oportunas. Y es que este título parecía pensado para caer en las manos de un tipo tan atrevido como el escocés.

La Patrulla Condenada original nació en 1963, de la mano de Arnold Drake, con la idea de contar la historia de unos superhéroes alejados del prototipo de caballero de brillante armadura. Eran extraños, incluso grotescos, y no despertaban, precisamente, la admiración del común de los mortales, que incluso los temía por su extraña naturaleza. Con los años, el grupo vivió diferentes encarnaciones, hasta que llegó a manos de Morrison, encantado de llevar a este grupo tan bizarro a una nueva dimensión.

Mundos dentro de otros mundos
Mundos dentro de otros mundos

Lo curioso de Morrison es que recoge con total precisión la esencia de esos personajes ajenos y los reconstruye a imagen y semejanza del mundo autorreferencial del que siempre hace gala. Con las piezas prestadas del legado de la colección, nos descubre nuevos destellos de algo totalmente reconocible por los lectores. En Animal Man acabaría por convertir la vida de Buddy Baker en todo un experimento narrativo que provocó el aplauso unánime de la sorprendida crítica. Patrulla Condenada, con la misma valentía, también presentaba lugares habituales en su obra, totalmente identificativos del estilo morrisoniano.

Grant Morrison recoge las cenizas de la anterior encarnación del grupo, y organiza una refundación a cuenta de los supervivientes. Parte de la esencia del grupo original, es decir, una serie de héroes fuera de las convenciones del género. No es sólo el aspecto físico de los protagonistas; sus cabezas también son una buena colección de taras, traumas y trastornos. Es más, este desequilibrio mental será la constante en las nuevas incorporaciones a la banda, e incluso personajes clásicos como Robotman no se encuentra en la mejor de las condiciones psicológicas.

La pérdida, el miedo y la confusión son las piezas clave del bizarro grupo, aunque lo más curioso es que esa vida al límite de la locura es el auténtico poder contras las amenazas que afrontan. Realmente, están preparados para mirar de frente al horror.

Por supuesto, junto ese paseo por la frontera de la locura, Morrison expone una serie de arcos argumentales que son un auténtico canto a la libertad creativa, a la imaginación y a la rareza. Esos años de despegue de la carrera del polémico guionista dejaron clara su capacidad de experimentación ficcional, la cantidad de ideas magníficas y novedosas que podía aportar al medio, en plena planificación de tres colecciones totalmente imprescindibles al mismo tiempo. Ciudades imaginarias que se escapan de la ficción, un remedo de la mismísima divinidad en plan psicópata, villanos cubistas, y las propias miserias de los integrantes de la Patrulla Condenada son las grandes amenazas que deberán hacer frente en este primer volumen de las historias guionizadas por Grant Morrison.

Las portadas de Simon Bisley son un lujo
Las portadas de Simon Bisley son un lujo

El estilo morrisoniano está completamente maduro incluso en aquellos días de brillante futuro por delante. El pensamiento mágico, el lenguaje como pasadizo a una conciencia superior, la erudición, el homenaje continuo al cómic de superhéroes con el máximo respecto de lector impenitente, o la obsesión por el poder de las ficciones ya están presentes en las páginas de Patrulla Condenada. Esas mismas herramientas que tendrán significado completo en Los Invisibles o El Asco se muestran como piezas indispensables para entender a un escritor tan claro en planteamientos como oscuro en ejecución.

Los cómics de la edad de plata se dan la mano con la literatura experimental de autores como William Burroughs. Morrison convierte a auténticas rarezas en superhéroes, con la misma dignidad con la que trataría a Superman o cualquiera de los estandartes de DC. Utiliza la parte oscura de su alma para trabajar su humanidad, incluso armado de cierto sentido del humor irónico. El escocés, junto con un puñado de autores valientes e imaginativos, compone los primeros compases de un cómic que no enfrenta el concepto de comercialidad con su esencia adulta. La semilla de lo que luego sería el añorado sello Vertigo, el experimento más exitoso y rompedor de DC, nace en las páginas de Patrulla Condenada.

En el apartado gráfico, Morrison encontró a un gran compinche en Richard Case, dibujante de gran personalidad, capaz de encontrar esos pequeños detalles entre las líneas del guionista. Recrea mundos tan complejos como ciudades construidas de hueso, pasillos en una mansión infinita y eterna plasmada con oscuro barroquismo, y acepta las referencias de un tipo tan dado a las demostraciones de erudición como es Morrison, con todo el humor bizarro del que es capaz. Nada más que la plasmación en viñetas de la Hermandad Dadá merece nuestro encendido aplauso. Otro punto a favor de la experiencia visual de Patrulla Condenada, las portadas totalmente increíbles de Simon Bisley, obras maestras todas y cada una de ellas.

Ciudades de hueso
Ciudades de hueso

La alquimia se mezcla con los chistes recurrentes e inoportunos del género, la diversión aparece en forma de ciudad metaficcional, villanos como los hombres tijera darán al lector tanto repelús como Rebis, miembro de la Patrulla Condenada. Cada página es motivo de sorpresa, y nos recuerda la razón por la que Grant Morrison es considerado un autor imprescindible de la historia reciente del cómic. Patrulla Condenada es de esos cómics que , con su diferencia y atrevimiento, hacen que leer cómics de superhéroes parezca un ejercicio de alta cultura. Así de claro.

ECC recupera en edición de lujo las primeras aventuras de La Patrulla Condenada con Grant Morrison al frente. Este primer volumen es un estupendo libro de tapa dura que recoge 304 páginas a todo color. Incluye bastante material extra sobre el proceso creativo de estos extraños héroes. El precio recomendado es de 29,50 euros.

Grant Morrison

(Glasgow, Escocia; 1960) Probablemente el guionista más talentoso de su generación, convertido en uno de los ejes sobre los que ha girado no solo el sello Vertigo, sino también DC Comics. A destacar clásicos como ‘Animal Man’ o ‘Batman: Arkham Asylum’, la personalísima ‘Los Invisibles’, o sus colaboraciones con Frank Quitely, con quien ha coincidido en proyectos como ‘Flex Mentallo’, ‘All Star Superman’ o ‘WE3′. Recientemente ha abordado una extensa y ambiciosa etapa al frente de Batman.

Richard Case

Su debut como profesional se ve ligado a Marvel, en especial al Doctor Extraño. Su paso por La Patrulla Condenada sirvió para que, con el tiempo, se convirtiese en uno de los habituales del sello Vertigo, donde colaboró en títulos tan importantes como The Sandman o Shade, the changing man, junto a Peter Milligan. En los últimos años se ha apartado de la producción de cómics y dedica su talento al mundo de los videojuegos.

 

La ficción penetra en la realidad obligando al mundo a afrontar amenazas cada vez más extrañas y enloquecidas. Para hacer frente a semejante catálogo de atrocidades, el profesor Niles Caulder reúne al equipo de héroes más singular que jamás haya existido… ¡La nueva encarnación de la Patrulla Condenada!

Entre 1989 y 1993, el guionista Grant Morrison (Los Invisibles) y el dibujante Richard Case (Sandman) se unieron para demoler los cimientos del género de superhéroes con una serie surrealista, brillante y enfebrecida que marcó una época y que ECC recupera ahora a través de cuatro volúmenes imprescindibles. 

 

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