Reseña de ‘Spiderman: Punto de ruptura’

spiderman-punto-de-rupturaEmpiezo esta reseña con una de esas confesiones de abuelo cebolleta. Uno de los primeros cómics que tengo en la memoria es el número 127 de la edición Forum de Spiderman. Sí, pura arqueología a estas alturas. Correspondía con el número 99 de Peter Parker, Spectacular Spiderman de la edición original americana, en un momento en el que las colecciones arácnidas se habían multiplicado a lo grande. Es más, como complemento, en esa época, se incluía el Born Again de Daredevil, forma un tanto cutre de publicar una obra maestra. Pero eran otros tiempos, en los que Daredevil no contaba con el aplauso del público español como para tener cabecera propia. Ahora, gracias a este tomo, Punto de Ruptura, me reencuentro con aquellos cómics con los que aprendí a amar el mundo de Marvel.

En el siguiente número, nuestro héroe arácnido favorito se las tenía con el mismísimo Kingpin, pero, como casi siempre en la vida del atribulado Spidey, lo importante ocurría al margen de la aventura. En las últimas viñetas, nuestro amistoso vecino rompía con su chica de entonces, la aguerrida Gata Negra, que tampoco puede hacer mucho por evitar el desastre a cuenta del descontrol de sus poderes. Otra muesca más en la vida amorosa de Peter Parker.

El caso es que todas estas cosas me ponían en perspectiva del funcionamiento del universo personal de Spiderman, el icono más reconocible de La Casa de las Ideas. En un puñado de entregas había chistes malos, problemas con las chicas, villanos clásicos, y las tribulaciones cotidianas que hacen del arácnido un héroe amable y cercano. Efectivamente, quedé enganchado para siempre. Eso fue a mediados de los 80, así que sí, ha llovido un poco. Por suerte para los nuevos lectores, o los que hemos tenido que vivir más de una mudanza (ya sabéis el dicho, tres cambios de casa equivalen a un incendio), Panini lleva un tiempo dedicado a recuperar estos excepcionales años de Spiderman. Una década magistral, con muy pocos puntos bajos,  que componen una añorada etapa. El personaje abandonaba la eterna adolescencia y empezaba su viaje a la edad adulta.

Punto de ruptura nos ofrece esos huecos que nos quedaban por completar entre lo que leímos en el fabuloso tomo Spiderman, la era del traje negro (por supuesto, en La Casa de El hablamos de su lanzamiento, y puedes leer nuestra entusiasta opinión aquí). En aquella publicación se recogía la colección principal, The Amazing Spiderman, en manos de un veterano como Tom DeFalco y uno de mis dibujantes favoritos de Spiderman de siempre, Ron Frenz. Estas historias nos mostraban a Spidey recién llegado de las Secret Wars originales, armado con el famoso traje negro de origen alienígena. Con el tiempo descubriremos la auténtica naturaleza de aquella extraña vestimenta, destinado a convertirse en uno de los enemigos emblemáticos del héroe, el bestial Veneno.

El asunto es que en esos números faltaban detalles, algunas tramas se resolvían de manera apresurada o directamente parecían caer en el limbo. La explicación no se encuentra en la inoperancia de los responsables de la colección. El problema era la existencia de más de una colección ligada a las aventuras de Spiderman, ideadas como independientes, pero que, al compartir el mismo universo, estaban irremediablemente conectadas. Por eso en el tomo dedicado a DeFalco la situación con la Gata Negra desaparecía de un plumazo: esa subtrama sentimental del héroe ocurría en la otra colección: Peter Parker, el espectacular Spiderman.

Punto de ruptura se encarga de recuperar esos números paralelos a Amazing, y completa esos años de mediados de los 80 que habían quedado en el limbo. La idea con la que nace la colección Peter Parker era la creación de una cabecera con la vida del chico tras la máscara como foco principal. Si Amazing era el despliegue superheroico, Peter Parker se orientaba a esos problemas entre bambalinas que habían hecho famoso el espíritu de la Spiderman desde sus inicios. Pagar el alquiler, la búsqueda de la foto de portada para el Daily Bugle, el enésimo patatús de la tía May...

Mi número para el recuerdo
Mi número para el recuerdo

Si ese era el punto de partida, la cosa cambio pronto. Peter Parker derivó en las mismas condiciones que su hermana mayor, Amazing, y sirvió para que otros autores apoyasen la línea principal de aventuras arácnidas. Sobre todo, la etapa anterior de Bill Mantlo había llevado a Peter Parker a cotas de popularidad inesperadas, así que el enfoque de aquel veterano autor quedó como canónico en la colección.

En esta nueva etapa, el principal encargado del título sería otro nombre importante de la casa, Al Milgrom, que durante los 70 fue básico en la editorial. Su estancia en Los Vengadores es recordada con reverencia por los seguidores del famoso grupo. En mi caso diré que nunca he sido un gran fan del estilo de Milgrom, e incluso su aplaudida etapa en los Héroes más poderosos de la Tierra me parece que su arte está bastante superado. Pero oye, respeto máximo por los clásicos, demás del apoyo de otros dibujantes en esta etapa arácnida.

Pero el plato fuerte de Punto de ruptura es la llegada al aparato creativo de Marvel de uno de los guionistas más importantes de la editorial. Con todos ustedes, Peter David. Este guionista me parece básico para entender ya no Marvel, si no el cómic en general desde finales de los 80. Inteligente, crítico, valiente, polémico y cargado de humor aplastante, el trabajo de años defendiendo al medio, incluso de sus propios excesos, convierten a David en una de las mentes más claras y lúcidas del mundo de la viñeta.

En Punto de ruptura se encuentran sus orígenes como escritor, introduciendo sus particularidades y arrolladora personalidad en aventuras que se salen de la media de la colección, además de ofrecer novedades narrativas muy interesantes. La gran carga de humor no empaña el impacto dramático de sus propuestas; despliega un talento apabullante en la historia que se convierte por derecho propio en el gran atractivo de este tomo: la muerte de Jean DeWolff.

Esta agente de policía se había convertido en uno de los pocos apoyos de Spiderman en el cuerpo. Dura como Harry el sucio a fin de mes, no ocultaba su simpatía por el trepamuros, a pesar de la curiosa manera de mostrar afinidad de esta mujer tan guerrera. Pero la muerte es una constante en la vida de Spiderman, y la agente, que vivió tiempos de popularidad mucho más clamorosos, fue la elegida para ser la nueva víctima del destino.

Spiderman y DD tienen sus más y sus menos
Spiderman y DD tienen sus más y sus menos

David cambió las reglas de la narración convencional sobre el cabeza de red. La muerte, en todo caso, había sido el momento climático de historias de gran contenido personal para el alter ego de Peter Parker. David se marcaba un órdago de cuidado, y nos mostraba a Jean DeWolff muerte en la tercera página del primer número dedicado a esta saga. Impacto total para el lector y cambio de paradigma, puesto que Spiderman entra en las redes del policíaco. La historia se transforma en la búsqueda del asesino, con invitado especial en la figura de Daredevil. David complica su trama con esa tendencia a la reflexión, acerca de la violencia, la idea de justicia, el abuso policial y el conflicto con las minorías raciales (que a día de hoy sigue siendo portada en las noticias, lamentablemente), o los agujeros del sistema judicial.

David siempre ha sido un autor sin fisuras, dispuesto al debate, capaz de convertir sus cómics en algo más que la enésima caída en lugares comunes del género. Tan sensible como directo, en la muerte de Jean DeWolff dejaba muy claras sus intenciones. Por supuesto, fue un éxito que ha quedado como uno de esos momentos clave en la historia de Spiderman. Peter David se ganó los galones, extendiendo por dos años su estancia en la vida de Spiderman en sus diferentes títulos.

Puro impacto
Puro impacto

Punto de ruptura es consecuencia de un gran momento general en Marvel, capaz de tomar riesgos al mismo tiempo que mantenía las líneas esenciales de sus héroes de siempre. Peter Parker quizá sea la colección más irregular de las publicadas entonces, pero este tomo contiene los suficientes picos de aventuras y emoción como para que ocupe un lugar destacado en tu librería. Aparte de la cuota de nostalgia que me toca, aquí hay calidad de sobra. Parte esencial de uno de los mejores momentos de Spiderman de la historia. ¿Suena exagerado? Te toca descubrirlo.

Punto de ruptura contiene el material original USA Peter Parker, The Spectacular Spider-Man 90-110, Annuals 4 y 5, Web Of Spider-Man 1 y material de Marvel Fanfare 47, en 648 páginas a todo color. Editado en la colección Marvel Héroes, se trata de un libro en tapa dura, que continúa el formato con el que se está recuperando esta etapa de Spiderman en España. El precio de venta al público es de 39,95 euros. 

Al Milgrom es uno de esos nombres sinónimo de leyenda. Su carrera ha estado ligada principalmente a Marvel, aunque durante los 70 también se vinculó con DC. Dibujante, guionista, editor… ha participado en todo el proceso creativo en el mundo del cómic, y djado su impronta en colecciones tan míticas como Los Vengadores (sobre todo en su franquicia de la costa oeste), Spiderman o en sagas tan recordadas como Secret Wars II.

Peter David pasa por ser uno de los guionistas fundamentales de la Marvel de los 80 y 90. Comenzó su carrera en Spiderman, pero es recordado también por su indispensable etapa al frente de Hulk o el desarrollo de Spiderman 2099. Además, sus artículos acerca del mercado del cómic USA fueron un referente, ya que desde ellos se encargó de una feroz crítica a la deriva que arrastraba el mercado editorial americano durante buena parte de los años 90.

La esperada continuación de “Noches de Nueva York”. Con el regreso de Spidey desde las Secret Wars, su relación con la Gata Negra, la resolución de su conflicto con el traje negro y la llegada del guionista Peter David para contar una de las más dramáticas historias arácnidas.

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