Reseña de ‘Caballero Luna: Bienvenido a Nuevo Egipto’

El Caballero Luna de Panini
El Caballero Luna de Panini

Regresamos al oscuro mundo del Puño de Konshu a cuenta de su serie actual. Hace poco os hablamos de los dos volúmenes que ha editado Panini con el completo de sus aventuras perpetrado por Doug Moench y Bill Sienkiewicz (dos volúmenes cuyas reseñas puedes leer aquí y aquí). Hoy toca ponernos al día con la actualidad, y ver hacia donde camina el torturado vigilante. En esta ocasión, su caótica mente se ve arrastrada hacia la línea de la locura en un viaje místico hacia Nuevo Egipto, campo de batalla entre deidades milenarias.

Es inevitable la aparición de la citada etapa de Moench y Sienkiewicz, por el revolucionario impacto que tuvieron esos números en la historia del cómic USA. Tanto en conceptos como en contenidos, Caballero Luna significó un gran paso hacia una concepción más adulta del comic book. y elevó la figura de este luchador contra el crimen a la altura de icono. El problema de ese comienzo tan glorioso es que, con los años, nunca se ha podido superar la grandeza de esa etapa inicial. Hemos tenido etapas interesantes en la historia de Caballero Luna, pero lo normal a lo largo de su carrera editorial ha sido una montaña rusa entre la decente, a secas, y el aburrimiento.

Esos primeros números ya construían de manera contundente el universo propio del puño de Konshu, y los autores posteriores se han dedicado a variaciones sobre el mismo tema sin mucho acierto. Al final, se caía en los lugares comunes del personaje, con especial hincapié en la locura de la que ha hecho gala el antiguo mercenario. Sus múltiples personalidades convirtieron su mente en un auténtico caos, que poco a poco lo alejaron de sus seres queridos, e incluso de un contacto sano con la realidad.

Entre los últimos autores que se han atrevido a dar forma a Caballero Luna, Brian Michael Bendis, encargado de resucitar la cabecera del personaje, en una etapa para el olvido. Y es que ese ha sido el sino del alter ego de Marck Spector (o la identidad que toque hoy), continuos retornos y consiguientes cierres de colección, tras muchos palos de ciego hacia ninguna parte.

El último intento de regreso en condiciones recaía en las expertas manos de Warren Ellis, que sí despertó el interés de los lectores con la peculiar vuelta de tuerca expresada en apenas seis números. Nueva imagen, nuevo entorno, un contexto decadente cercano a la novela negra y dosis ingentes de acción colocaron de nuevo a Caballero Luna en el objetivo de los fans, con aplauso de la crítica incluído. Alrededor de esos citados lugares comunes, Ellis reflexionaba acerca d ela naturaleza del héroe, de su enfermiza relación con Konshu, su deidad protectora, al mismo tiempo que daba una lección de narrativa e independencia, acompañado por el dinámico y expresivo trabajo de Declan Shalvey.

Alguien voló sobre el nido del Caballero
Alguien voló sobre el nido del Caballero

El problema de este relanzamiento, que, como decía, apenas duró seis números. Ellis partía hacia nuevas aventuras tras salvar los muebles. Brian Wood y Cullen Bunn se turnaban para dar sentido a la cabecera. Entonces, relucía la nueva esencia de la serie, una suerte de ciclos narrativos cerrados, donde un autor concreto podía dar forma a su visión sobre Caballero Luna, sin las ataduras de una continuidad definida. Sí, se hacían círculos alrededor de esos tics característicos del personaje, pero al mismo tiempo se planteaban esos lugares conocidos de manera novedosa, casi experimental, y se trasladaba el espíritu de colección adulta y crepuscular de los inicios (aunque muy lejos del brillante pasado) esencial en la figura del protector de los caminantes nocturnos.

El relevo recae ahora en un escritor de constatada eficacia, Jeff lemire, casi recién llegado a Marvel. En su momento fue una de las figuras más interesantes de DC, donde permaneció unos cuantos años atado por un contrato en exclusiva. En los prometedores inicios de los Nuevos 52, antes de que todo se volviera confuso o ridículo, nos dejó buen sabor de boca con su Swamp Thing, Animal Man o su excelente etapa en Green Arrow.

Recala en la Casa de las Ideas como auténtica estrella, y se ha hecho con las riendas de los mutantes. Reconozco que su paso por Marvel no me está entusiasmando en general, pero Caballero Luna es la clase de colección que, por su propia identidad, sienta bien a esos escritores con cierta tendencia a la oscuridad. Esa es la palabra clave en este viaje hacia Nuevo Egipto, auténtico viaje espiritual desde los más profundo del infierno en el extraño no lugar que supone Nuevo Egipto.

Lemire acude de nuevo al tópico de la locura de Mark Spector, llevado a nuevas cotas delirantes. En esta entrega, Spector se encuentra recluido en una institución mental, confuso por sus alucinaciones sobre la vida como Caballero Luna. Sus médicos afirman que es todo un delirio, que nunca ha sido el puño de Konshu, y que lleva toda su vida de hospital en hospital anclado a su fantasía superheroica.

En sus sueños, Konshu reclama su presencia, y es que Spector, o lo que queda de él, es el epicentro de una batalla milenaria entre los dioses egipcios, en el psicodélico escenario de Nuevo Egipto. La caótica personalidad del héroe se derrama hacia la locura. ¿Es cierto que nunca existió el Caballero Luna, que es sólo producto de su imaginación? ¿Acaso el misterioso e intrigante Konshu tiene razón, y es prisionero en su propia cabeza?

Jeff Lemire experimenta a conciencia con la naturaleza del Caballero Luna, usando los tópicos del personaje a su favor. Ofrece una narración en continuo crecimiento, llena de guiños a los lectores de toda la vida. Es más, hay cierto espíritu de reconciliación con el pasado, que muchos autores encargados de la colección han decidido olvidar o cerrar de un plumazo para su propio beneficio, sin mucho tacto con los lectores.

El ambiente recreado para la ocasión es enfermizo y claustrofóbico, un laberinto de alucinaciones y pasillos laberínticos. El hospital mental imaginado por Lemire no tiene nada que envidiar en sordidez a la enfermiza 12 monos, la película de Terry Gilliam. Poco a poco, claro está, mientras el héroe aclara su mente, la acción se hace protagonista, en medio de un alucinado ambiente mitológico en el cual la frontera entre lo real y lo imposible se rompe en el viaje subterráneo hacia Nuevo Egipto.

Los dioses de Nuevo Egipto
Los dioses de Nuevo Egipto

Al lapiz, Greg Smallwood, que ya pasó por la colección en la etapa de Brian Wood. Su trabajo es brillante, acompañando a la perfección la agobiante propuesta de Lemire. Su línea dura y neblinosa se mezcla con elementos visuales muy cercanos al diseño, en continuos juegos con la viñeta. El realismo contrasta con los episodios a través de Nuevo Egipto, totalmente rendidos al elemento mágico y mitológico.  El juego de sombras luce hipnótico en el despliegue de recursos, completado con excelentes portadas, conjunto que me parece más complejo que su anterior intervención en Caballero Luna.

El acabado final corresponde a la omnipresente colorista Jordie Bellaire, que, como siempre, embellece el trabajo del dibujante con especial sensibilidad a las intenciones de la obra. No me extraña que esté tan solicitada, porque siempre acierta con el tono y destaca las virtudes del artista por encima de todo, aportando además el estilo personal y único de esta colorista tan premiada como aplaudida.

El puño de Konshu se adentra en Nuevo Egipto, un lugar que está más allá de cualquier espacio físico. La relación con su deidad protectora entra en una nueva dimensión, y puede que Mark Spector afronte el futuro como nunca antes lo habíamos visto. El Caballero Luna parece tener muchas vidas, y es que el tema de la muerte y reencarnación es básico en la mitología egipcia de la que se nutre este mito moderno. Veremos cual es el siguiente rostro de esta atribulada mente, que, por fin, encuentra una voz propia y especial tras años de inestabilidad editorial en esta renovada cabecera.

Caballero Luna: Bienvenido a Nuevo Egipto recopila los números 1 al 5 del volumen 8 de la mítica cabecera de Marvel. Panini nos ofrece el arco completo dentro de su sello 100%, que se traduce en un libro con solapas a todo color, que ofrece como extra las portadas alternativas de esta edición en Estados Unidos. Os esperan 128 páginas a todo color de este personaje legendario al precio recomendado de 12 euros.

Jeff Lemire

Nacido en 1976 en Canadá, empezó estudiando Cine pero, como se percató de que su personalidad solitaria no encajaba muy bien con la profesión, se pasó a los cómics. Su primera publicación fue ‘Lost Dogs’ en 2005, para continuar con ‘Essex Country Trilogy’ para Top Shelf Production en 2008-2009, obra que fue nominada a los premios Eisner y Harvey. Posteriormente, entró a trabajar para DC, ocupándose de, entre otras, ‘Superboy’, ‘The Nobody’ o ‘Sweet Tooth’. Tras el reinicio de Los Nuevos 52, ha escrito ‘La Liga de la Justicia Oscura’, ‘Frankenstein: Agente de S.H.A.D.E.’, ‘Animal Man’ y ‘Green Arrow’, entre otros. También ha escrito y dibujado ‘Trillium’ para Vertigo.

Finalizado su contrato de exclusividad con DC, Lemire ha empezado a trabajar con otras editoriales tales como Valiant, donde se ocupará de ‘The Valiant’ y el relanzamiento de ‘Bloodshot’, Image, en la que escribirá ‘Descender’ o Dark Horse, donde redactará los guiones de ‘Black Hammer’. También ha empezado a colaborar con Marvel, haciéndose cargo de El Viejo Logan, La patrulla X, Ojo de Halcón y Caballero Luna.

Marc Spector lleva años luchando contra el crimen… ¿seguro? Después de despertarse en un manicomio, toda su vida es puesta en cuestión. Algo va mal, pero quizás sea el propio Caballero Luna. Jeff Lemire y la nueva estrella Greg Smallwood van a poner en duda todo lo que sabes sobre este héroe

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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