Reseña de ‘Jóvenes Vengadores: La Cruzada de los niños’

El volumen de Panini
El volumen de Panini

Que gran grupo son estos Jóvenes Vengadores, ¿Verdad? Llegaron al universo Marvel casi de manera accidental, como imagen de esperanza en una época muy oscura para los héroes más poderosos de la Tierra. A estas alturas, el grupo ni siquiera existe, y sus protagonistas se reparten en diferentes cabeceras, conservando el aura entrañable que nos hace desear que sigan así, eternamente jóvenes. En La cruzada de los niños, estos trasuntos de los vengadores originales tienen uno de sus momentos de gloria, además de la mano del equipo creativo que los llevó a la viñeta por vez primera.

Lo cierto es que, si soy sincero, no tenía ninguna esperanza en Allan Heinberg cuando llegó a Marvel. Hablamos de una época en la que la Casa de las Ideas intentaba remendar los muchos descosidos que las décadas anteriores habían dejado en el imaginario sobre la editorial. Efectismo, espectáculos vacíos, maniobras comerciales de dudosa calidad… en fin, lo que todos hemos escuchado mil veces. Los editores de la época, como digo, intentaban por todos los medios dejar atrás esa merecida fama, a base de cambios radicales en el planteamiento de las colecciones.

Sobre todo, se buscaba la valoración de la figura del guionista como eje central de las propuestas creativas, acompañados por dibujantes de primera categoría, pero al servicio de la historia. Sobre este planteamiento llegaron escritores de muy diferentes medios, incluyendo los verdes pastos televisivos. De ahí se escaparon creativos tan reconocidos como Joss Whedon, que firmó una impecable estancia en Astonishing X-Men, y nuestro hombre de hoy, Allan Heinberg.

El asunto es que la identificación de Whedon como uno de los nuestros era sencillo. El paso por la televisión de este guionista nos había dejado obras de culto como Buffy o Firefly. Pero Heinberg era otro cantar. Su nombre firmaba programas como Sexo en Nueva York, The OC o Anatomía de Grey, culebrones sobredimensionado con poco o nada que ver con el mundo de los superhéroes. Malditos prejuicios.

En el primer encontronazo con los Jóvenes Vengadores, Heinberg demostró que sus años de adolescencia agarrado a decenas de tebeos hacían una mezcla fabulosa con su formación televisiva. Llenó de ritmo, de personajes entrañables y de giros emocionantes una colección que despertó el entusiasmo de los lectores y críticas más que positivas. También significaba un ejemplo poderoso de la nueva narrativa que se instalaba en los cómics, más cercana, efectivamente, a los modos de una serie de televisión, tratando los diálogos y las relaciones entre caracteres de una forma más cercana a los formatos audiovisuales. Un modelo que ha llegado al paroxismo en la actualidad con autores como Scott Snyder o Johathan Hickman.

Invitados especiales
Invitados especiales

Aquellos Jóvenes Vengadores originales no eran más que unos románticos seguidores de los originales, que no pasaban su mejor momento. La resaca de la saga Vengadores Desunidos dejaba un panorama desolador para el veterano grupo, y es entonces cuando estos inexpertos héroes deciden dar un soplo de aire fresco al concepto original del supergrupo por antonomasia (con permiso de los chicos de esa liga de la Distinguida Competencia).

Tuvieron que pasar cinco años para que Heinberg y Cheung retomasen a estos personajes a los que dieron identidad en las viñetas. Entre tanto, los chicos se habían ganado los galones en episodios tan potentes como Invasión Secreta, el regreso de Norman Osborn más retorcido que nunca y el asedio a Asgard. De fondo quedaba una de las tramas que nunca se cerró en la primera colección de los chicos; la posibilidad muy real de que Wiccan y Veloz fuesen, en realidad, la reencarnación de los hijos perdidos de Bruja Escarlata y Visión.

Recordemos para los despistados que la aparente muerte de los gemelos provocó el enésimo ataque de locura en Wanda Maximoff. Lo cierto es que la vida de esta peculiar heroína está plagada de altibajos emocionales, pero aquel estallido de violencia resultó un nivel de destrucción desconocido, que se llevó por delante a varios Vengadores y dejó la mansión hecha unos zorros. Esta deriva hacia la locura fue la chispa que acabó en Dinastía de M y, sobre todo, en aquel hechizo que cambió las normas en el universo Marvel durante no poco tiempo: “No más mutantes”.

En este nuevo volumen de las aventuras de los Jóvenes Vengadores, asistimos a la búsqueda por parte de estos novatos de la Bruja Escarlata, desaparecida y buscada con ahínco por los Vengadores mayores. Las intenciones del equipo veterano es bastante resolutiva, así que Wiccan decide que ya es hora de poner en orden su historia familiar, y al mismo tiempo parte con la desesperada intención de limpiar el nombre de su supuesta madre. Por supuesto, la confrontación entre los viejo y lo nuevo está servida, y roza las formas de una nueva Guerra Civil superheroica que implica a Vengadores, Jóvenes Vengadores, y, por supuesto, los X-Men, que tiene  mucho que decir al respecto.

Un viaje cargado de emociones y reencuentros, con buenas dosis de energía positiva, pero sin olvidar una importante carga dramática. Al final, las historias de Jóvenes Vengadores dan una vuelta al concepto de crecer, de dejar atrás la infancia y tomar responsabilidades, con las consecuencias que acarrean. Los adolescentes que forman la banda dan pasos de gigante hacia la edad adulta de la manera más espectacular posible desde su nacimiento, pero en medio del fuego cruzado es momento de afrontar el futuro como nunca lo han hecho antes.

Jim Cheung en acción
Jim Cheung en acción

Como decía, Heinberg mantiene el tono que mostró en los primeros compases al frente de este entrañable grupo, armado de personajes de fuerte personalidad. La comedia adolescente se da la mano con la acción pura y dura, planteada con una lógica interna magistral y con un respeto reverencial del autor por la historia de Marvel. Además, ese tono positivo, brillante, sirve de antesala a la etapa que nacería a raíz de los hechos ocurridos en La Cruzada de los niños: la Edad Heroica, donde los personajes de Marvel recuperaban todo su esplendor tras vivir bajo el yugo de las desgracias.

El dibujo de Jim Cheung en La Cruzada de los niños aporta ese brillo extra con un trazo luminoso, de enormes viñetas, protagonizadas de manera rotunda por los personajes, maestro de la contención hasta que llega el momento de abrir plano, explosión de las posibilidades de un cómic de superhéroes. Vistoso trabajo de un tipo que se deja ver poco y que siempre deja buen sabor de boca. La única pega, a veces las caras de los personajes son demasiado parecidas, y crea un efecto desconcertante. Por lo demás, un cómic dibujado con toda la intención, narrado de manera magistral por un tipo que domina el noble arte de contar historia con imágenes. Además, se cuela en el conjunto la siempre bienvenida presencia de un maestro de maestros, Alan Davis. Pasarán mil años, y este señor seguirá dando lecciones de cómo dibujar superhéroes.

Genial reencontrarse con los Nuevos Vengadores. Me encanta este grupo, y siempre disfruto mucho cuando estos personajes aparecen. Ahora, el grupo no existe como tal, y los miembros más potentes del equipo se dejan ver en Nuevos Vengadores de la interesante etapa dirigida por Al Ewing. La última vez que los vimos como tal, en aquella fenomenal colección de Kieron Guillen acompañado por el impresionante trabajo de Jamie McKelvie (en su momento escribimos sobre ello en La Casa de El. Aquí puedes leerlo). La Cruzada de los niños nos devuelve a esos tiempos de inocencia adolescente que tan importante es en la esencia de Marvel, al mismo tiempo que cierra tramas que durante mucho tiempo necesitaron respuesta.

vengadores-alan-davisHeinberg ofrece una historia de redención, reencuentro, de segundas oportunidades, de pérdida, de la fuerza universal que es el amor, y de poder destructivo de la venganza. Cosas enormes que nutren las grandes sagas, partiendo de pedazos muy pequeños de las vidas de estos Jóvenes Vengadores. La Cruzada de los niños es, sobre todo, una buena historia cargada de buenas ideas, ejecutadas con talento. Eso no se lee todos los días.

La Cruzada de los niños llega de nuevo a las librerías, en esta ocasión en formato Marvel Deluxe. Libro encuadernado en tapa dura con 256 páginas a todo color, recopila la edición completa de 2010 de children’s Crusade 1-9, Avengers Children’s Crusade Young Avengers y Uncanny X-Men 526 (complemento) USA. El precio recomendado de venta al público es de 23,95 euros.

Allan Heinberg

Principalmente conocido por sus producciones televisivas, no dudó en aceptar la llamada de Marvel, pues siempre ha sido un gran lector de cómics. Creo para La Casa de las Ideas a Los Jóvenes Vengadores, y para DC pariticipó en un infructuoso proyecto alrededor de Wonder Woman. Sus compromisos televisivos requieren la mayoría de su tiempo, por lo que su participación en el mundo de la viñeta es bastante escasa.

Jim Cheung

Artista inglés poco prolífico, sus trabajos más impostantes son la miniserie New Avengers: Illuminati, la creación de Jóvenes Vengadores y el regreso a estos personajes con La Cruzada de los niños.

La épica saga en la que se desvela el destino de La Bruja Escarlata. Los Jóvenes Vengadores, han decidido encontrarla, y para ello están dispuestos a llegar hasta el último rincón del planeta, junto a sus compañeros de batalla y el resto de Los Vengadores.

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