Reseña de ‘X-Statix: De entre los muertos’

El nuevo volumen de X-Statix
El nuevo volumen de X-Statix

Nueva entrega de X-Statix que llega a las librerías españolas, que sigue la recopilación de aquella serie tan brusca que sorprendió a propios y extraños allá a principios de siglo. De las cenizas de Fuerza X nacía este disparatado grupo de mutantes, más pendientes de los ceros de su cuenta de crédito que de proteger a un mundo que los odia. Muy alejados del espíritu impreso en todas las colecciones de los hijos del átomo, X-Statix sirvió al afilado verbo de Peter Milligan para lanzar dardos envenenados en forma de ácida crítica social.

Desde el minuto uno, Milligan cargaba contra los medios de comunicación, la esencia histérica de la sociedad de consumo o la fama representada por ídolos de pies de barro. Metía la cabeza de lleno en otra cara del universo Marvel, cínica, nihilista y destructiva, en la que unos personajes de moral dudosa vivían cada segundo como si fuese el último. Las estadísticas de muertos se disparan en las filas de X-Statix, y sus miembros no se andan con remilgos en su estilo de vida ante la posibilidad de no sobrevivir a su siguiente misión.

Para más sangre, las peleas entre miembros de la formación son tan frecuentes y sanguinarias como las naturales contra villanos de todo tipo. El concepto de superhéroe pocas veces se había pervertido de manera tan salvaje y divertida como la imaginada por Milligan, que se alejó de cualquier conato de elegancia literaria para lucir su lado macarra y destructor de mitos. Además, contó en el apartado artístico con el fabuloso Mike Allred, dibujante único. La aportación de este peculiar artista daba un tono al resultado final que aumentaba la sensación desconcertante de la lectura, motivado por los contrastes entre la violencia explícita y desatada contra la expresividad pop del trazo de Allred.

En De entre los muertos, Milligan y Allred dan más gasolina al fuego en su particular visión del mundo mutante, sin ninguna compasión por los clásicos. En ocasiones, todo parece un chiste privado de ambos artistas, pero el resultado es tan sorprendente que, al final, también participamos de este humor negro y sin miramientos. Es complicado mantener cierto nivel de sorpresa, cuando en las entregas anteriores se han dinamitado casi todos los cánones del cómic de superhéroes. El cinismo con el que Milligan retrata el cliché de tipos en mallas convierte cada número en una caja de sorpresas, de esas que dejan con la mandíbula a punto de desencajarse.

Violencia pop
Violencia pop

El grueso principal de las aventuras de este volumen giran alrededor de Henrietta, una estrella del pop británica, que muere en extrañas circunstancias. La muerte, en este desfase propuesto por Milligan, es una constante variable (que se lo digan a Chica Muerta, una de las estrellas del grupo), así que la difunta vuelve del más allá, para desagradable sorpresa de esos que pretendían quitarla de en medio. Las circunstancias obligan a los miembros de X-Statix a aceptar a la candorosa cantante entre sus filas, muy a su pesar, pero los negocios son los negocios. La imagen pública de Henrietta, venerada casi como una santa por el público, puede ser un activo interesante para los beneficios de la banda.

Cómo no, la popularidad de la chica nueva es motivo de envidias, de choques y de desencuentros bastante violentos entre estos héroes de alquiler, no tan preocupados de salvar al mundo como de sus índices de audiencia. Las traiciones internas son tan peligrosas para Henrietta como las conspiraciones en la sombra promovidas desde las altas esferas del gobierno británico.

Milligan apostó el todo por el todo con la creación de este terremoto lleno de inocencia bobalicona. Es más, en inicio, lo que pretendía el escritor era resucitar a, nada más y nada menos, que a Diana de Gales. Milligan se planteó la posibilidad de qué ocurriría si una presencia mediática de primer orden como la de la princesa del pueblo, como se la conocía, formara parte de un grupo concebido, precisamente, desde el prisma de la publicidad y las relaciones públicas. Desde luego, en aquellos tiempos, tras la trágica muerte de este personaje, el debate acerca de los límites de la información, de la calidad de los medios de comunicación y de la fama estaban presentes en una sociedad en pleno shock.

Milligan encontró en este tejido social un paralelismo con todos esos temas que le estaba tratando, armado de ironía, en las páginas de X-Statix. Claro, hubo voces que pensaron que el atrevimiento del escritor traspasaba las fronteras del buen gusto, con la muerte de Diana demasiado cercana en el tiempo y con un público demasiado sensible con el tema. La solución fue al creación de un personaje nuevo, pero con claras referencias a la personalidad del referente real.

Invitados especiales
Invitados especiales

La amabilidad de Milligan con sus creaciones, como ha quedado demostrado a lo largo de esta colección, es nula, así que el camino comenzado por esta estrella del pop regresada de la muerte es poco amable. Por supuesto, no todo gira alrededor de Henrietta. Las páginas de esta entrega de X-Statix tiene un poco de todo, marcado por el personal prisma de Peter Milligan. En pocas colecciones de Marvel se han traspasado tantos límites como en esta cabecera, y es que el tono adulto repleto de humor negro no se rebaja en ningún momento.

A veces da la impresión de que Milligan pierde el control de su propia historia, y algunas de sus decisiones resultan precipitadas o lanzadas con el único interés de su impacto en el lector, si mucha meditación. Pero es la esencia de X-Statix, el gamberrismo salvaje, el hecho de que no puedes tomar cariño por ningún personaje, y que el grupo está compuesto por indeseables egoístas dispuestos a vender a su madre por dos minutos de fama. Inteligente, transgresora, y presentada con el fabuloso arte de Mike Allred, dibujante que no falla. Además, no ha notado de manera evidente el paso del tiempo. Hay debates, en plena sociedad de la imagen, de famosos de segunda y exposición en redes sociales, que no cambian. Milligan tiene algo que decir al respecto, chicos y chicas.

Panini retoma la publicación de X-Statix en el formato Colección Extra Superhéroes. Para este volumen, se incluyen los números del 11 al 20 de la edición americana. Presentado a todo color, os esperan 296 páginas al precio de 15 euros.

Peter Milligan pertenece a la hornada de escritores ingleses que aterrizaron en el mercado USA a mediados de los 80. Su serie Shade, el hombre cambiante, fue de las primeras colecciones que se publicaron en el sello Vertigo, donde ya daba muestras de su visión del medio. Se ha ganado el puesto como guionista respetado y atrevido tanto en Marvel (con trabajos tan potentes como X- Statix) y DC,  encargado, por ejemplo, del  cierre de una serie tan mítica como Hellblazer.

Una celebridad tristemente fallecida vuelve a la vida con el objetivo de transmitir su mensaje de amor y paz, pero los asesinos que acabaron con ella están dispuestos a volverlo a hacer por segunda vez. ¿Serán capaces los miembros de X-Statix de protegerla?

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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