El Videoclub: ‘Doctor Strange – The Sorcerer Supreme’

doctor-strange-2007-dvd-coverEsta fuera de toda discusión que la magnitud de la imaginación de Stan Lee es tan grande que solo le hizo falta ver a una mosca subiendo por una pared para pensar en la idea de crear un superhéroe que escalara muros. Así, acompañado por los lápices de Steve Ditko, en 1962, Stan Lee dio vida a Spiderman, uno de los personajes más icónicos de Marvel, por mucho que los directivos de la época no tuvieran demasiada confianza en un proyecto protagonizado por un personaje identificado con un nada apreciado bicho. No obstante, el hombre araña no fue el único superhéroe creado por esta pareja de artistas, ya que, un año después del nacimiento de Spiderman, veía la luz el maestro de las artes místicas por excelencia de la Casa de las Ideas. Por supuesto, con esta descripción, solo podemos referirnos al Doctos Strange, más conocido en nuestro país como el Doctor Extraño.

El debut del personaje tuvo lugar en ‘Strange Tales‘ nº 110. En poco tiempo, este singular héroe se convirtió en una pieza fundamental de Marvel, como queda patente si hacemos un repaso de todos los grupos en los que ha militado: Nightstalkers, Hijos de la Medianoche, Defensores, Illuminati y diferentes formaciones de los Vengadores. Por supuesto, si otros personajes de menor relevancia ya han dado el salto a la gran pantalla, el maestro de las artes místicas no iba a ser menos. De hecho, actualmente, Benedict Cumberbatch arrasa en las taquillas con ‘Doctor Strange‘. Sin embargo, no ha sido el primer actor en encarnar al personaje, ya que, en 1978, Peter Hooten ya llevó a cabo un filme que trataba de funcionar como episodio piloto de una serie televisiva que no llegó  a buen puerto.

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No obstante, el proyecto que analiza este artículo no es ninguno de los mencionados, sino una versión animada homónima, que vio la luz en 2007, bajo la dirección de Jay Oliva, Frank Paur, Patrick Archibald y Dick Sebast.

La película nos narra la historia del doctor Steven Strange (uno de los pocos personajes con poderes que no utiliza ningún alias como nombre superheroico), un médico  que, tras no lograr salvar la vida de su hermana pequeña April, desarrolló un carácter egocéntrico y carente de cualquier forma de altruismo, tal y como él mismo demuestra con sus afirmaciones:

Los pacientes sensacionales traen reconocimiento, el reconocimiento trae dinero y el dinero abre las puertas del bienestar.

Perturbado por haber sido testigo de siniestras visiones, Steven Strange acaba por tener un accidente automovilístico que le priva del delicado tacto que precisa un cirujano. Deprimido por considerarse un hombre acabado, el doctor decide viajar al Tíbet en busca de una curación milagrosa. Sin embargo, lo que encuentra allí es más de lo que nunca hubiera podido imaginar.

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Además del Doctor Strange, a lo largo de la película nos encontramos con una gran cantidad de personajes habituales de su colección, tales como Wong (que, contrariamente a lo que estamos acostumbrados, aquí aparece con una considerable mata de pelo), Mordo, el Anciano y Dormammu. También cabe destacar la presencia de la doctora Gina Atwater. Por otra parte, si bien no contamos con la presencia de Clea, la mujer es mencionada al final del filme y sale retratada en los excepcionales dibujos que acompañan a a los créditos finales, como si se tratasen de un prólogo a las aventuras que están por venir. Es seguro que Clea hubiera hecho acto de presencia si se hubiese rodado una segunda entrega. Aparte de los personajes ya citados, tampoco faltan localizaciones y elementos claves en la vida del protagonista, como el Sancta Sanctorum o el Ojo de Agamotto.

Además del necesario accidente automovilístico, el filme presenta algunas similitudes con la película protagonizada por Benedict Cumberbatch (pese a la diferencia de años que hay entre ambos proyectos), como queda demostrado en las escenas en las que el protagonista trata de afeitarse o de escribir correctamente a mano, con escaso éxito.

La película cuenta con poco más de hora y cuarto de duración que, como todos sabemos, es la medida estándar para los largometrajes animados de temática superheroica. Por tanto, choca bastante que tardemos más de cincuenta minutos en ver al Doctor Strange luciendo su atuendo habitual.

Personalmente, debo reconocer que el personaje nunca ha sido precisamente santo de mi devoción, ya que la mayoría de sus aventuras publicadas en solitario me han resultado confusas y algo aburridas. Aún así, considero que esta película, provista de una correcta animación, es altamente recomendable tanto para los fans del maestro de las artes místicas como para todos aquellos que quieran realizar su primer acercamiento al personaje. A menos que seas de ese tipo de personas que le ponen perjuicios a ver dibujos animados. En ese caso, puedes buscar el filme que Peter Hooten protagonizó en 1978 o ir al cine a ver a Benedict Cumberbatch embutido en las ropas del hechicero supremo de Marvel. Demasiado estrictos deben ser tus gustos si no hay, al menos, un proyecto que sea de tu agrado.

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