Reseña de ‘Las hadas ya no existen’, de José Fonollosa

Hacerse mayor significa, entre otras muchas cosas, la renuncia a la fe ciega en la magia. Los mitos infantiles, los personajes de los cuentos, o la creencia en la fantasía sin filtros quedan reducidos al recuerdo entrañable mientras las responsabilidades de la edad adulta ocupan su lugar. A pesar de esa ruptura con la inocencia de lo fantástico, todos tenemos la necesidad del abrazo de la magia, de la vuelta al espíritu del niño que un día fuimos. Es una especie de regreso al hogar, ejercicio necesario para no perder la cabeza en este mundo de locos. José Fonollosa nos ofrece en Las hadas no existen una vía de escape a ese hermoso lugar en la memoria, sin perder de vista el mundo real de nuestro día a día.

Las Hadas de Fonollosa
Las Hadas de Fonollosa

Las hadas ya no existen tiene ecos de cuento infantil, pero repensado para el lector adulto, sin perder por ello la inocencia de esos relatos que inspiran esta hermosa fábula moderna. El sabor agridulce de la narración, cierto tono crepuscular, sólo se entiende si el destinatario de la historia es, precisamente, ese adulto cuyo niño interno pide a gritos salir a jugar un rato. Al fin y al cabo, la esencia de Las hadas no existen es una búsqueda, el principio básico de toda ficción fantástica que se precie. En este caso, la simpática (pero bastante guerrera, que conste) protagonista parte al encuentro de su pueblo perdido, vestigio de una época pasada que ha quedado para el folclore y la leyenda.

Fonollosa nos presenta a Bella Noche, la última de las hadas. Hace mucho que este pueblo mítico entró en un sueño profundo, a la espera de que el depredador ser humano desapareciese de la faz de la Tierra, consumido por su espíritu destructivo y ambicioso. Por alguna extraña razón, Bella Noche despierta de su letargo, y encuentra un mundo muy distinto al esperado. Sus hermanas permanecen desaparecidas, su recuerdo es un susurro en la cultura humana, y los bosques han desaparecido, sustituídos por gigantes de acero y cristal.

Parece que el ser humano, al contrario de las predicciones del Pueblo Noble (así son conocidas las hadas), se han asentado como especie dominante en el planeta, con nefastas consecuencias para aquel mundo en sintonía que recuerda la recién llegada. Como última de su raza, se impone como cruzada la búsqueda de sus hermanas perdidas, en una realidad desconocida y llena de peligros.

El autor plantea su relato como un espejo de nuestra propia existencia a través de lo fantástico, de la experiencia con lo extraño y deslumbrante en un mundo gris e insípido. Las miserias humanas se contraponen a la luz de esperanza que supone la llegada de Bella Noche, aturdida por los desconocido, pero entregada a su misión para devolver el esplendor a su pueblo. Esa esencia de pez fuera del agua sirve a Fonollosa para la reflexión, para un ejercicio interior de medida respecto a la gran cantidad de cosas a las que hemos renunciado a favor de este estilo de vida tan contradictorio y lleno de encontronazos que tenemos como rutina en las grandes ciudades.

Aunque esa línea de pensamiento es el lado adulto del relato, los elementos del cuento clásico están presentes de manera protagonista. Animales parlanchines, magia, y lugares imposibles, muy lejos de la mirada de los simples mortales, donde ocurren cosas increíbles. Esa es la apuesta de Fonollosa, un cuento de hadas de sabor agridulce, pero lleno de esperanza, como no puede ser de otra forma con estos entrañables seres de por medio.

Bella Noche
Bella Noche

Para el apartado artístico, Fonollosa elige el blanco y negro, con resultados realmente hermosos y lleno de contrastes. Los juegos entre sombra y luz acentúan con sensibilidad los aspectos emocionales de la historia, llena de pérdida, de nostalgia, de desconcierto ante el futuro sombrío, pero también de fe en la propia fuerza interior de los personajes ante la adversidad. Una cara desconocida e intensa de un artista que se ha dado a conocer al gran público por su vertiente cómica, aunque con Las hadas ya no existen muestra que la gran expresividad de su arte da para la experimentación con las formas y la temática de sus propuestas.

Sin perder su característico trazo, cercano a los trazos del cartoon, Fonollosa ofrece una amplia gama de emociones, humanas y reconocibles en el contexto fantástico de la historia. El fabuloso diseño de personajes se conjuga con los efectos de la composición de página. Luce un trabajo personal, atrevido y cargado de sello propio, que nos presenta a un autor más complejo en la construcción psicológica de los detalles de su obra. En Las hadas ya no existen, los silencios son tan importantes como los ruidos de la ciudad.

La mezcla funciona a la perfección. Incluso me atrevería a citar a los Pitufos del maestro Peyó como influencia. ¿No os recuerda el villano de la historia a una especie de Gargamel con un extra de locura? Lo mismo son cosas mías, pero ahí queda.

He disfrutado mucho de este cambio de registro de un autor de estilo tan peculiar. Otra muestra más de la naturaleza del irritante mercado español, casi inexistente como tal pero lleno de talento que se las ve canutas para sacar adelante este tipo de trabajos tan personales. Ahora nos toca a los lectores disfrutar con este mundo creado por Fonollosa, tenebroso y reconocible pero iluminado por la presencia de Bella Noche, la última de las hadas.

Las hadas ya no existen está publicada por evolution comics, sello dependiente de Panini. Se trata de un bonito libro en tapa dura de 160 páginas, en un vistoso blanco y negro. Una edición bastante discreta pero perfectamente adecuada al espíritu de la obra, pequeña (dicho esto en la mejor versión de lo que significa esa palabra) y entrañable. Lo encontrarás en tu librería favorita al precio de 14 euros.

José Fonollosa

Autor polifacético, ha realizado desde obras de corte intimista y personal como Te quise como solo te quieren los cabrones, como cómics de pura aventura como Sebastián Lefou. El gran público ha conocido su obra gracias a sus divertidas parodias como Los Muertos Revivientes, o la aplaudida parodia de Juego de tronos. Ahora retorna a un tono más personal con la magnífica Las hadas ya no existen.

Todos sabemos que las hadas no existen. Que son fruto de cuentos y leyendas de cuando la ciencia no podía dar respuesta a lo que nos rodeaba. Entonces ¿por qué la pequeña hada Bella Noche recorre ahora nuestras calles? Una triste y bella historia donde se entrecruza la fábula y la realidad, con un estilo de dibujo y narrativa de José Fonollosa como nunca se ha visto.

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