Reseña de ‘Muerdeuñas 3 – Sangre en el agua’

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Hace ya muchos años que se estrenaba la serie de televisión ‘Twin Peaks’. Más allá de aquello en lo que acabó derivando esta historia, la serie consiguió enganchar a millones de televidentes de todo el mundo gracias a su planteamiento inicial. En un pueblo relativamente aislado con una comunidad bastante cerrada un agente del FBI llega para realizar una investigación que se desarrollará durante mucho tiempo, una investigación en la que conocerá a los más diversos personajes y se sorprenderá con las peculiaridades del pueblo mientras trata de responder a una pregunta que volvería locos a los seguidores de la serie durante su emisión… ¿quién mató a Laura Palmer? Esta premisa ha sido reutilizada de diversas formas y con muchas variaciones desde entonces (aunque hay que puntualizar que ni siquiera la historia de David Lynch era todo lo original que se suponía en su momento), y lo que nos ha presentado el señor Joshua Williamson en el cómic ‘Muerdeuñas’ parte también de una premisa similar: un pueblo muy particular, un misterio de lo más curioso y un agente de la ley que llega para resolverlo.

Portada del número #11
Portada del número #11

En el pequeño pueblo de Buckaroo, en Oregón, se da un hecho de lo más extraordinario: dieciséis de los asesinos en serie más famosos del país han nacido allí, algo que resulta estadísticamente imposible. Prácticamente todos los vecinos del pueblo tienen alguna relación, ya sea familiar o de otro tipo, con alguno de ellos. Un investigador del FBI, Charles Carroll, asegura haber dado con la clave de este misterio, pero es atacado y torturado antes de poder transmitir su conclusión y ahora permanece en estado de coma. El experto en interrogatorios y amigo de este, Nicholas Finch, acude a Buckaroo y, ayudado por la sheriff Sharon Crane y por uno de estos asesinos en serie, Edward Charles Warren (más conocido como “Muerdeuñas”), intentará llegar al fondo de lo que ocurre en el pueblo.

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A Edward Charles Warren no se le da bien controlar sus emociones

Tras un inicio de lo más prometedor en el primer tomo, ‘Muerdeuñas’ pudo empezar a decepcionar a los lectores en su continuación. La trama parecía no avanzar demasiado y quedarse atrancada con situaciones que no resultaban todo lo interesantes que deberían ser, personajes que no acababan de desarrollarse del todo y con preguntas que se habían formulado y seguían sin respuesta mientras se abrían nuevos misterios. Pero no es recomendable que nadie se baje del tren de ‘Muerdeuñas’ por este leve bajón en la serie, ya que en este tercer tomo la acción comienza a narrarse de forma vertiginosa y los acontecimientos se suceden uno tras otro dejando al lector con una satisfactoria sensación de que todo se va encaminando hacia algo muy grande.

El tomo anterior nos dejó con el señor Edward Charles Warren capturado por Finch, harto este de no encontrar respuestas a preguntas que sabe que el Muerdeuñas podría contestar. Sabemos que Finch es un interrogador muy dotado y que tiene problemas de control de la ira, así que una situación como esta en la que tiene que sacar información de un individuo de lo más juguetón que se ha comparado en varias ocasiones con el doctor Hannibal Lecter resulta de lo más interesante.

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El numerito de los payasos y el coche

Pero el Muerdeuñas y Carroll no son los únicos que parecen saber qué es lo que ocurre realmente en Buckaroo. Tenemos por un lado al viejo chiflado desfigurado que juega con las abejas y se oculta en una granja, y por otro a ese misterioso y aterrador gigante que porta una especie de armadura medieval, como sacado de las novelas de la saga ‘Hyperion’ del escritor Dan Simmons, un tipo que da la impresión de estar detrás de las misteriosas y brutales muertes que han asolado el pueblo en los últimos tiempos. También cobrarán bastante protagonismo en este tomo personajes como el de la agente del FBI Abigail Barker y el reverendo Louis Fairgold, padre de una de las recientes víctimas, que darán lugar a alguno de los momentos más sorprendentes de la obra. Y por último, no hay que olvidar a los auténticos protagonistas de la historia, los dieciséis asesinos en serie nacidos en Buckaroo, de los que se nos ha ido hablando tangencialmente aquí y allá. Si bien todos ellos tienen su encanto debido a sus peculiares y muy curiosas filias que funcionan como motor de los asesinatos que cometen, algunos resultan mucho más llamativos que los demás, como es el caso del tipo que quería comprobar realmente cuantos payasos era capaz de meter a la fuerza en un pequeño utilitario sin tener en cuenta la integridad y la salud de estos…

Buckaroo no es un pueblo demasiado bucólico
Buckaroo no es un pueblo demasiado bucólico

Con la historia contenida en el presente volumen, el señor Williamson lleva el suspense a lo más alto y consigue crear una ansiedad constante en el lector, que no es más que un observador abrumado por la cantidad de información que se revela página tras página y que puede llevarle en direcciones opuestas en el mismo momento. El futuro de la trama en este momento es impredecible, a pesar de que en este tomo ya se empieza a vislumbrar por dónde pueden ir los tiros en lo que al misterio de Buckaroo se refiere. En cuanto al futuro de la serie en sí, en Estados Unidos ya se ha publicado el cuarto volumen, que comprende los números desde el #16 hasta el #20 y que esperamos que llegue a nuestro país lo antes posible. Además, sabemos que tendremos también una quinta entrega, tras la cual parece que la serie llegaría a su fin en el número #30 que se incluiría en un sexto volumen.

En cuanto al dibujo, los señores Mike Henderson y Adam Markiewicz hacen un trabajo bastante correcto, apoyado estupendamente bien por el color de Adam Guzowski. Destacan en este apartado especialmente los momentos más tétricos de la obra así como la caracterización de los personajes, aunque bien es cierto que la narrativa visual se podría mejorar, ya que en ciertos momentos la secuencia de viñetas puede desconcertar al lector y obligar a este a volver hacia atrás para entender a la perfección lo que está ocurriendo.

En lo referente a la edición, hay que decir que este tercer volumen de ‘Muerdeuñas’ presentado por Norma Editorial mantiene las mismas características que los anteriores tomos de esta colección, siendo así de formato de tapa blanda con un tamaño de página de 17 x 26 cm. El tomo contiene 124 páginas a color e incluye los números del #11 al #15 de la edición americana de ‘Nailbiter’, además de las portadas de cada uno de los números contenidos. El precio de venta recomendado es de 16,50 € y se puso a la venta en septiembre de 2016.

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Joshua Williamson

Nacido el 23 de diciembre de 1981 y residente en Portland, Oregón, su carrera empezó en 2007 y desde entonces ha trabajado para diversas editoriales, entre las que se incluyen Image, Dark Horse o DC. De Image, destacan sus trabajos más actuales y que escribe todavía en la actualidad: ‘Muerdeuñas’, ‘Ghosted’ y ‘Birthright’. Para Dark Horse ha escrito ‘Captain Midnight’, y para Marvel la serie ‘Illuminati’.

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‘Muerdeuñas 3 – Sangre en el agua’

Descubrir los secretos de Buckaroo puede que sea lo último que hagas.

El pueblo de Buckaroo, Oregón, es la cuna de ni más ni menos que dieciséis asesinos en serie hasta la fecha y el investigador que puede tener la clave de esta maldición se encuentra en coma tras sufrir una cruel tortura. Su amigo Finch y la sheriff Crane continúan su investigación de los hechos y la clave de todo la puede tener el asesino conocido como el Muerdeuñas.

Joshua Williamson y Mike Henderson aceleran el ritmo y derraman más sangre en una trama que mantiene la tensión desde la primera hasta la última página.

Guion: Joshua Williamson

Dibujo: Mike Henderson, Adam Markiewicz, Adam Guzowski y John J. Hill

‘Muerdeuñas 3 – Sangre en el agua’

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Nacido en Coruscant, criado en Westeros y viviendo en Gotham City. @evendrones

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