Reseña de ‘El Cuarto Mundo de Jack Kirby: volumen 1’

El fabuloso primer tomo de El Cuarto Mundo

Jack Kirby es sinónimo de leyenda. No es que sobren las presentaciones, es que hablamos de un autor, sin duda, fundamental para el entendimiento del cómic tal y cómo lo entendemos hoy en día. La historia de Kirby está plagada de ejemplos de valentía, de riesgo, de compromiso, honestidad y alguna que otra polémica, pero, por encima de esos datos biográficos, hablamos de una obra rompedora que habla por sí misma. Fue a principios de los 70, con una carrera de más de 30 años a las espaldas, cuando El Rey dio la campanada tras el conocido portazo a Marvel. En DC se frotaban las manos con la llegada de Kirby a sus oficinas. Para el recuerdo, el maestro de maestros construyó una mitología que se ha transformado en fundamental en la editorial de Superman y compañía. El Cuarto Mundo nacía para cambiar la cara de DC para la eternidad.

La espantada de Kirby en Marvel ha sido motivo de discusión a lo largo de las décadas. Se pueden escribir tesis doctorales acerca de los motivos y razones del mítico dibujante para poner tierra de por medio, o de las condiciones draconianas de los artistas en aquellos tiempos. A DC llegó con la autoridad del veterano, que había reescrito las reglas de la narración secuencial. Desde el minuto uno, Kirby dejó claras sus intenciones de introducir en el universo de DC conceptos nuevos y excitantes, la gran baza de Kirby desde los principios de su andadura como artista.

El riesgo y la innovación fueron las señas de identidad de esta leyenda del noveno arte. De su imaginación sin límites surgieron los cómics románticos, que tan importantes serían durante décadas, o héroes como el Capitán América con la ayuda de Joe Sinnot. Cómo no, si por algo es recordado, es por el pistoletazo de salida a la edad de plata de los cómics que supuso el lanzamiento de 4 Fántásticos, junto con Stan Lee. El resto es historia.

Con estas credenciales, los editores de DC confiaron en la habilidad de Kirby para la creación de mundos desde la nada. A esas alturas, la legión de dibujantes que dejaban su impronta en el mundo de la viñeta era interminable, y el giro hacia cierto realismo, impulsado por artistas como Neal Adams, parecía la tendencia obligada. Pero Kirby apostó duro por su propio trazo, depurado y perfeccionado tras años de trabajo, inconfundible, dinámico y excitante. La identidad gráfica de la obra de Kirby combina con la experiencia en El Cuarto Mundo. Deja para el recuerdo alguna de las más memorables páginas de la carrera del artista.

Kirby demuestra el ilimitado poder de su talento. Los personajes parecen salir de las páginas, dueño del espacio y de el diseño de la viñeta. La tecnología imposible marca de la casa envuelve el resultado final en el ambiente de ciencia ficción psicodélica, adornado con alguno de los temas favoritos del autor, como las razas extraterrestres, la manipulación genética, y la mitología vista desde la perspectiva cósmica (como ya vimos con Los Celestiales o Galactus, por poner ejemplos). El diseño de los personajes es de tal envergadura que los personajes que presenta en las páginas de El Cuarto Mundo apenas han sufrido cambios a lo largo de las décadas. Monstruos implacables como Darkseid o héroes al estilo de Mr. Miracle no muestran diferencias entre sus últimas apariciones en cómics de DC respecto a la idea inicial de Kirby, planteada en las páginas de El Cuarto Mundo.

La teconología imposible marca de la casa

Kirby comienza su epopeya épica en las páginas de Jimmy Olsen, una de esas colecciones que sólo se explican en el contexto de la época. En estas publicaciones, el cómic quedaba reducido a su versión más infantilizada e irritante. El contenido de la colección sufrió un vuelco total con la llegada de El Rey. De la nulidad argumental pasó a la acción desmedida, al mismo tiempo que soltaba a bocajarro un buen montón de piezas de ese gran puzzle que Kirby tenía en la cabeza. A partir de este arranque inesperado, el dibujante cumplió los compromisos contractuales que había adquirido con DC, con la creación de varias colecciones totalmente nuevas. Aparecen así los Jóvenes Eternos, Orion (cuya serie se llamaría Los Nuevos Dioses) o Mr. Miracle, auténticos protagonistas de la enormidad que recibiría el nombre de El Cuarto Mundo.

En esencia, estas colecciones descubrían la existencia de dos planetas lejanos, Nueva Génesis y Apokolips. Resultado de la guerra entre los antiguos dioses, ambos planetas están regentados por sus herederos, los nuevos dioses, repartidos entre estos dos mundos contrauestos. Nueva Génesis aspira a la paz y el orden social, mientras que Apokolips es un infierno gobernado con mano de hierro por el dictador Darkseid, que ansía el control de la ecuación de la antivida. Este conflicto lejano llega a la Tierra, donde Darkseid maneja los hilos de una conspiración oculta.

Apoyado por estas diferentes colecciones, Kirby creaba una mitología moderna, llena de personajes casi omnipotentes, representantes del mal y del bien absoluto. A todos los niveles, se enfrascaba en una enormidad llena de novedades y conceptos magníficos que han alimentado las grandes sagas de DC desde su aparición. La identidad como villano de Darkseid está más que contrastada, hasta el punto que será la gran némesis de la Liga de Justicia cinematográfica, según nos han dado a entender desde Warner.

El complejo entramado de colecciones en las que Kirby plasma su épica parece, hasta cierto punto, una versión primitiva de esa narración descomprimida tan en boga en el cómic del siglo XXI, con autores como Scott Snyder o Jonathan Hickman a la cabeza. Incluso en ese sentido El Cuarto Mundo resulta adelantado a su tiempo.

A pesar de todos esos puntos fuertes, hay que admitir algo evidente: El Cuarto Mundo es una obra maestra, sí, pero una obra maestra imperfecta. Hay cierta sensación de descontrol, de exceso de información lanzada sin filtro por un artista desbordante de imaginación. A veces, Kirby parece más interesado en los conceptos que servían de base a la historia que en la trama misma. Además, muestra que, si bien es un maestro en la creación de personajes y de contextos, no es el mejor guionista del planeta, y algunos de sus diálogos estaban más que superados en ese inicio de los años 70.

Los jóvenes eternos

Pero eso son detalles. Es increíble como el trabajo de Kirby aguanta el paso del tiempo y sigue sentando cátedra. Su atrevimiento va más allá del trazo, y experimenta con el collage, con el trucaje fotográfico, con la audacia artística de un genio. Hay cierta tendencia en foros, con esa autoridad discutible que da Internet, que pone en duda el trabajo de ciertas leyendas del cómic.

Quizá se deba a cierta pose, o a la naturaleza destructiva de parte del fandom, pero la realidad es que aquí está la obra, fascinante, con el añadido que otorga el paso del tiempo. A pesar de que en su época tuvo un recibimiento más tibio del que se esperaba, precipitando el cierre de la aventura. Esto es así porque El Cuarto Mundo es un cómic adelantado a su tiempo, con tal cantidad de épica y novedad que es imposible no notar su influencia en multitud de grandes títulos posteriores.

Por fin llega a nuestro país una edición a la altura del contenido, auténtico lujo que engrandece y dignifica la obra de Kirby y su legado. El primer volumen establece los principios de una idea, de un modo de entender los cómics, desde el punto de vista del atrevimiento, pero con la fe en que el lector se merece algo grande, para el recuerdo. Incluso los críticos con Kirby tendrán que admitir que estos tomos se merecen un lugar privilegiado en tu estantería. Un clásico, que redescubrimos con emoción y respeto. Viajemos, entonces, al Cuarto Mundo.

El Cuarto Mundo de Jack Kirby comienza su edición en España gracias a ECC, que ha apostado por el formato de lujo para redescubrir este clásico. Encuadernadas en cartoné, contiene 400 páginas a todo color con multitud de extras, así como textos de Grant Morrison y Mark Evanier recordando al maestro Kirby. Por 35 euros, el nacimiento de una leyenda te espera en tu librería favorita.

Jack Kirby es responsable de algunas de las páginas más memorables de la historia del cómic. Su influencia en inabarcable, y es básico para entender la evolución del medio. Su fama alcanzó su apogeo con la creación de 4Fantásticos junto a Stan Lee, que siginificó el inicio de la Edad de Plata. A esas alturas ya tenía una reputación más que cimentada, pero es con su etapa en Marvel con lo que certifica su entreda en la leyenda del noveno arte. Murió en California, en 1994, tras décadas innovando y creando grandes personajes para las editoriales más punteras del mercado.

Kirby está aquí!

Iniciamos la celebración del centenario del nacimiento de Jack Kirby presentando por primera vez en la historia la saga del Cuarto Mundo al completo, recogida en orden cronológico y a todo color. Este primer volumen de lujo en tapa dura recopila los inicios de Kirby en Jimmy Olsen, el amigo de Superman y los primeros tres números de las series Nuevos Dioses, Jóvenes eternos y Mr. Milagro. Incluye también una introducción del guionista Grant Morrison (Superman, 52, Batman) y un epílogo a cargo del guionista y aprendiz de Jack Kirby, Mark Evanier.

Cuando el legendario creador de cómics, Jack Kirby (X-Men, Los Cuatro Fantásticos, Hulk) dejó Marvel Comics en los setenta para pasarse a la competencia, la noticia cayó como una bomba en la industria del cómic. Kirby aportó a DC Comics un mundo nuevo y excitante, con nuevos personajes y una nueva mitología, y un nivel de emoción nunca visto para los fans. ¡Y por primera vez, tenía el control absoluto!

 

¡No te vayas sin comentar!