Reseña de ‘Howard el pato: Atrapado en un mundo que no es el suyo’

El tomo de SD y Panini

Hoy toca uno de esos viajes en el tiempo que tanto nos gustan. La nostalgia se ha convertido en un valor seguro en esto del marcado de los cómics. En los últimos años hemos visto las librerías llenas de material descatalogado o perdido en el olvido, pero que ha encontrado excelente respuesta en su vuelta a las estanterías. Ediciones que recuperan la dignidad de esos títulos convierten estos regresos al pasado en un producto más que apetecible para los lectores. Howard el pato, nuestro protagonista de hoy, es de esos eternos secundarios que todavía se asoman de cuando en cuando a la actualidad. Incluso ahora mismo se publica en España su última acometida al mercado con una cabecera titulada con su nombre (y que comentamos hace unos meses).

Los lectores veteranos no olvidan que hace muchos años Howard era una estrella. A mediados de la década de los 70 del siglo pasado, Howard se coronaba en los altares de Marvel, en una etapa única, desquiciada y experimental de la Casa de las Ideas que dejó un reguero de ideas para la posteridad. Se suele decir que las épocas de crisis son germen de grandes cambios, y como ejemplo, lo que ocurría en el cómic de superhéroes. Lo que en su momento fue el inicio de una nueva era con la aparición de los 4F, en apenas una década se había transformado en desidia por parte de los lectores. El fandom había crecido, y buscaba una sofisticación en el medio que los cómics de la época eran incapaces de proporcionar.

Esta situación hizo saltar todas las alarmas, y en las oficinas de Marvel comenzó la búsqueda de esa tecla en el corazón de los lectores que conectase de nuevo con los títulos de la editorial. Nuevos formatos, experimentación con los formatos, aparición de personajes que hoy son leyenda y el cambio en el tono de ciertos títulos fueron algunas de las consecuencias de aquel choque con la cruda realidad por parte de un sello que se las prometía felices.

La experimentación reinante fue caldo de cultivo para que muchos autores aprovecharan el ambiente en las oficinas de Marvel y proponer ideas que, de otra manera, hubiesen supuesto las risotadas incrédulas de los editores. Valía casi todo, hasta la idea más peregrina y ridícula. Entre aquellos autores dispuestos a dar la campanada, Steve Gerber, padre de la criatura que hoy protagoniza nuestra historia.

Presidente Howard

Geber creó a este incorregible gruñón plumífero en las páginas de Hombre-Cosa, otra de esas maravillas entrañables del cómic de la época. Hace poco también vimos la recuperación de las aventuras de esta criatura del pantano en edición limitada, y, por supuesto, en La Casa de El reseñamos el primer tomo. El Hombre-Cosa se transformó en un relato libre, que proponía diferentes tonos y ambientes, a partir del horror clásico de monstruos. Gerber aprovechó el espíritu reinante en Marvel para la construcción de una historia en constante mutación, que navegaba en terrenos como la fantasía, la espada y brujería o la crítica social, punto clave para entender el estilo del escritor.

En una de esas imposibles aventuras, el Hombre-Cosa y sus aliados se veían envueltos en un drama interdimensional, repleto de seres llegados de todos los puntos del multiverso. El delirante plantel incluía a cierto pato parlante, héroe por accidente, que parecía morir durante la narración, arrojado al abismo. Gerber, convencido del potencial de su creación (ayudado en la parte visual por Val Mayerick, dibujante regular de Hombre-Cosa), se las apañó para que los editores de Marvel apostasen por las correrías de un pato parlante.

Al principio, Howard encontró acomodo como complemento en Giant Size Man-Thing, pero el aplauso del público y el carisma del emplumado prisionero dimensional, propiciaron la creación de una colección bajo el nombre de Howard el pato. Nacía una leyenda.

En esos primeros pasos, Gerber nos contaba la historia de Howard tras la aventura inicial. Evidentemente, no muere, pero tras la caída al vacío dimensional, aterriza en nuestra realidad, exiliado de su universo de animales humanizados, y rodeado de lo que él llama monos sin pelo. Extraño en tierra extraña, comienza su viaje al encuentro de un lugar en un mundo que no es el suyo.

Howard contra los Kiss

El tono de comedia desmadrada se hace patente desde la primera viñeta, y al carisma natural de un héroe tan imposible como Howard, se une la habilidad satírica de Gerber, que aprovecha sus historias para disparar sus dardos contra todos y contra todo. A l lago de las aventuras de Howard en nuestra realidad, veremos la sucesión de escenas hilarantes con otras tan atrevidas y directas que da para pensar si se publicarían en un cómic de Marvel en el siglo XXI. El guionista aprovecha los aires renovados del Bullpen para el análisis concienzudo de la sociedad de entonces, cuyos males no están tan lejanos de los nuestros a día de hoy. Incluso se atreve con un erotismo, discreto pero visible, gracias a la inclusión de Beberly, la explosiva compañera humana de nuestro pato favorito.

Lo bueno que tiene el personaje de Gerber es que no se trata de una mujer florero. Es más, es libre, independiente, conocedora de su potencial físico, y algo desastre. Complemento ideal para Howard, que en el fondo es un reaccionario de mucho cuidado, en contrapunto al carácter liberal de la joven protagonista. Y es que, gracias a esa personalidad tan marcada de Howard, al que podríamos definir a la perfección como un cuñao de libro, Gerber saca el látigo para la sátira inteligente. La violencia callejera, las figuras de autoridad, los contenidos visuales, el propio mundo del cómic, la sociedad de consumo e incluso la política tienen su ración de Howard. Tanto es así que veremos al exiliado dimensional favorito de chicos y chicas presentándose a presidente de los Estados Unidos.

Gerber se atreve con un buen revolcón al sistema bipartidista americano y a las debilidades de la política en USA, antes incluso de la llegada al poder de Reagan, y todos los debates que aquello supuso. En una época de derrumbe del sueño americano como fueron los 70, el escritor realiza un interesante ejercicio de introspección hacia el alma de América, sin perder por un segundo el tono de humor.

Además, Gerber realiza una excelente parodia de géneros y ambientes. Howard destruye a su paso las por entonces célebres películas de kung fu, los espectáculos góticos de mansiones encantadas, los excesos superheroicos, y lo que haga falta. Howard tiene enfado acumulado para todos, mientras tenga un puro que llevarse a la boca. Además, Gerber integra a su criatura en el universo Marvel tradicional sin nigún problema. Se pasean por estas páginas gente de altura como Spiderman, Doctor Extraño o los Defensores. Y si no tenían ustedes bastante, pues se mete a los Kiss y todos contentos.

Howard el bárbaro

Más alicientes para adorar esta etapa inicial de Howard, la presencia de Gene Colan. Uno de los mejores dibujantes de su generación (y no me equivoco si digo de la historia del cómic USA), se une a la fiesta con su depurado estilo. En esta ocasión, experimentó a conciencia entre su trazo duro y realista con las posibilidades que ofrece la esencia de dibujo animado de Howard. Colan abraza el sentido homenaje a Carl Barks (mítico dibujante de las aventuras del Pato Donald para las publicaciones Disney) que Steve Gerber tiene en la cabeza. El resultado es una genialidad casi alucinógena, que nos deja un trabajo a reivindicar de Colan.

Steve Gerber consiguió muchas cosas con Howard el pato. Mezcló el género superheroico con la comedia, rompiendo infinidad de clichés. Introdujo el sentido de la sátira, incluso política, en una época en la que no se conjugaba muy bien el cómic en esos términos, por lo menos no de forma tan evidente. Además, con el tiempo, comenzaría una batalla legal que inspiraría a muchos autores posteriores a luchar por los derechos de los personajes. Auténtico pionero, tras la fachada gamberra de Howard se esconde un cómic inteligente, atrevido, y, sobre todo, extremadamente divertido.

Howard el pato: Atrapado en un mundo que no es el suyo, es el primero de dos tomos que recopilan la primera colección dedicada a este plumífero. Nos llega a través de Panini y SD en su línea conjunta Marvel Limited Edition. Esto se traduce en una tirada de 1.500 copias numeradas. Encuadernado en cartoné, el libro contiene 416 páginas, incluyendo una interesante colección de extras. Entrevistas, recortes y artículos de la época ayudan a la inmersión en aquella alucinógena etapa en la que vieron la luz propuestas como Howard el pato. El precio de venta al público es de 42,95 euros.

Steve Gerber

Comenzó su andadura como escritor en una agencia de publicidad, pero no tardó en dirigir sus pasos hacia el mundo del cómic. Se convirtió en editor y guionista de Marvel, haciéndose cargo de colecciones como Daredevil o Namor. Se consagró con los guiones de Hombre-Cosa, donde creó al personaje que le haría realmente célebre, Howard el Pato. Las discrepancias con Marvel por los derechos de Howard provocaron el despido de Gerber y el inicio de una batalla legal que se extendió durante años. Trabajó para el estudio de animación Hanna-Barbera e incluso para DC, donde creó Destroyer Duck. En esta serie, satirizaba su propia creación, Howard, para recaudar fondos en su batalla legal contra Marvel. En esta serie contó con los lápices de, ni más ni menos, Jack Kirby.

Con los años, una vez solucionados sus problemas legales, colaboraría de nuevo con Marvel, e incluso fue fundador, junto con otros muchos autores, del Ultraverse de Malibu Comics. Steve Gerber murió en 2008, e incluso en sus últimos días, en la cama del hospital, siguió dedicado a su gran pasión, escribir guiones de comics.

Con Adventure Into Fear 19, Man-Thing 1, Giant-Size Man-Thing 4 y 5 y Howard The Duck 1-14, Annual 1, Marvel Treasury Edition 12 y FOOM 15 Primero de dos volúmenes. Descubre las aventuras de Howard El Pato desde su primera aparición, en la etapa desarrollada por el genio del cómic Steve Gerber. Una mirada lúcida, alienígena y animal de la América de los setenta. Edición limitada y numerada de 1.500 ejemplares.

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