Reseña de ‘Kuroko no Basket #3’

Una de las piedras angulares de toda historia son las relaciones entre los personajes, elemento intrínseco a la evolución de los mismos. En otras palabras, la interacción entre ellos los hace crecer y/o cambiar su modo de pensar, así como alterar sus sentimientos. Se crean, por tanto, nuevas inquietudes o preocupaciones, cambiando de este modo las prioridades de cada uno. Aunque en un ‘spokon’ o manga deportivo las relaciones son un elemento omnipresente al ser la mayoría de los deportes tratados en equipo, normalmente no son demasiado trascendentes. Es decir, no impacta más allá de la forma de jugar o qué hacer para vencer contra un determinado equipo.

En ‘Kuroko no Basket’, sin embargo, ya vimos muy superficialmente en el anterior volumen que estas relaciones no únicamente afectaban a si jugar de un modo específico u otro, sino que también afectaba a la manera de entender el deporte. Y es que ciertamente en esta obra hay bastante más trasfondo de lo que podría verse a primera vista. Aunque esta subtrama se desarrolla de modo bastante lento y pausado, la sombra de la duda ya está sembrada y Kuroko ya no volverá a sentirse igual.

Pero recapitulemos. ‘Kuroko no Basket’ relata cómo Kuroko y Kagami, jugadores junior del equipo de baloncesto del instituto Seirin, se plantean derrotar a los jugadores de ‘la Generación de los Milagros’, el antiguo cinco inicial del instituto Teiko, en el cual Kuroko era el sexto jugador fantasma, que arrasó en los torneos de la escuela secundaria. Al acabar la secundaria, cada uno de esos cinco fue a un instituto diferente. Por tanto, todos compiten entre ellos para saber quién es realmente el mejor.

El primer enfrentamiento con ellos fue muy rápido, ya que ya en el primer volumen empieza el primer partido de entrenamiento contra el actual equipo de Kise RyotaKaijo, aparentemente el miembro más débil de “la Generación de Milagros”. Capaz de copiar a la perfección y mejorar técnicamente cualquier movimiento que vea una sola vez, es un jugador excelente y casi sobrenatural. No obstante, Seirin, tras muchos esfuerzos y la genial combinación de Kuroko y Kagami, logra derrotarlos por la mínima.

Asimismo, al término del encuentro, Ryota queda asombrado por la gran habilidad de salto de Kagami y le dice a Kuroko que, si bien su estilo es brusco, es todo un diamante en bruto y pronto estará cerca del nivel de ‘la Generación de los Milagros’. Cuando eso pase, será incierto si todavía creerá en el juego en equipo y será todo como antes o como en Teiko, donde se centraban en las individualidades. No era un equipo ‘per se’. Ante esta revelación, Kuroko se queda inquieto ya que odiaba el baloncesto en su último año en Teiko debido a la filosofía del equipo.

Pero ya centrándonos en este volumen, las rondas preliminares del campeonato escolar ya comenzó y Seirin ha pasado las dos primeras ronda gracias a Kuroko, Kagami y al juego en equipo. En la tercera, no obstante, se enfrentan a un duro rival: Seiho, uno de los ‘Tres Reyes de Tokyo’, los equipos que suelen clasificarse para la ronda final,  que vapuleó a Seirin el año anterior. Sin desvelar demasiado, basta decir que ostentan un estilo defensivo muy singular que pondrá las cosas muy difíciles a los protagonistas.

Por si esto fuera poco, otro de los ‘Tres Reyes de Tokyo’, Shutoku, ha fichado a otro miembro de ‘la Generación de los Milagros’, Midorima Shintaro, quien ya fue brevemente presentado en el segundo tomo. Experto en lanzamientos de tres y con una personalidad también muy peculiar, será todo un rival a batir en caso de que Shutoku y Seirin se enfrenten.

Uno de los elementos a destacar de este volumen es la originalidad en la creación de obstáculos. De este modo, los equipos suponen una amenaza para Seirin debido a varios motivos no relacionados con su habilidad, sino con su altura o forma de defender. Esto evita una suerte de escalada de poder muy popular en los manga de combates y, dado el nivel de habilidad que exhiben algunos jugadores, supondría a la larga tener a poco menos que un Michael Jordan como jugador más flojo del equipo.

No obstante, pese a esta capacidad de inventiva, da la sensación de que Seirin va pasando los contratiempos sin demasiada dificultad. Es cierto que los equipos están a otro nivel de los que cuentan con un miembro de ‘la Generación de Milagros’, pero creo que Fujimaki debería haber realizado un esfuerzo adicional para tratar de paliar esto. Dicha percepción, pese a todo, no afecta en demasía al interés con el que se desarrolla la obra.

En el apartado gráfico, el estilo y la narrativa siguen siendo fluidos, rápidos y sencillos de seguir, algo crucial en una obra de esta índole. Respecto a la edición, Ivréa recopila el tercer volumen de la obra en un tomo rústica de 200 páginas por 8€. En suma, nos hallamos ante un tomo continuista que no aporta demasiado a la trama en comparación a sus predecesores. Queda por ver si es la calma que precede a la tormenta o si realmente dichas tramas interesantes, como la relación entre Kuroko y Kagami, tardarán en desarrollarse.

Kuroko no Basket #3

El instituto Teiko era conocido por contar con el mejor equipo de baloncesto, con cinco miembros apodados «Generación de los Milagros». Pero muchos desconocían la existencia de un sexto jugador de gran importancia para el resto de los de su equipo: Tetsuya Kuroko.Él, recien mudado, decide apuntarse al equipo de baloncesto de su nueva escuela, Seirin. Junto a él, estará Taiga Kagami, un «rookie» que ha vivido en USA y cuenta con un físico impresionante. Juntos se marcan como objetivo llevar a lo más alto al equipo de baloncesto de la escuela Seirin, así como derrotar a todos y cada uno de los miembros de la vieja «Generación de los Milagros» en sus nuevos equipos.

Kuroko no Basket #3

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Amante de los cómics, pese a ser nuevo en ellos. Prefiero a DC gracias al reinicio y a Batman; pero las independientes le dan varias vueltas a las majors. También disfruto de las series de TV y, cuando puedo, de mi 360. Ah, y casi siempre prefiero a los villanos. @AdderEG

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