Reseña de ‘El ala rota’ de Altarriba y Kim

 

El volumen editado por Norma

Hace unos años, se editaba ‘El arte de volar’. En aquel volumen, Antonio Altarriba ofrecía al lector un magnífico ejemplo de memoria, justicia y sinceridad, en una obra que trascendía las fronteras del cómic. El ejercicio de valor que se camuflaba tras las páginas de ‘El arte de volar’ dejaba para el recuerdo el alma desnuda de un autor, convertida la memoria de su padre en una historia de vencidos, de perdedores, de retrato de un país descarnado por heridas sin cerrar. Había algo de historia de aventuras al más puro estilo clásico, con toques de cuento de iniciación, pero tras esa literatura, leímos sobre la melancolía del hombre que vio sus sueños truncados por la realidad. Tras aquel triunfo del cómic patrio, Antonio Altarriba tenia una deuda pendiente, que con ‘El ala rota’ queda más que pagada.

En ‘El arte de volar’ la figura del padre es el centro de la historia, convertidos todos lo demás personajes en secundarios por necesidad. El viaje de Antonio Altarriba padre era un reflejo tan esclarecedor de esa parte oscura de la historia de España que el autor/hijo de vio arrastrado por la importancia de la justicia a todos aquellos que naufragaron en una época de esperanzas engullidas por la realidad más gris.

Entre esos personajes que quedaron bajo la sombra del padre, Petra, su mujer durante 35 años y padre del autor. Entonces comienza otro viaje de memoria, de encuentro con la historia, para poner en perspectiva a esa mujer para que brille con luz propia como protagonista de su verdad. La vida, al fin y al cabo, de una mujer que aprendió por las malas a ser fuerte, como tantas otras en un mundo dirigido con mano de hierro por hombres empeñados en grabar a fuego su nombre en los libros.

Mujeres que aprendieron a ser discretas por pura supervivencia, a los silencios, a aguantar contra viento y marea las bofetadas que la vida preparaba. Petra, la madre del autor, sufrió de la penosa mano de la tragedia desde el mismo día de su llegada al mundo. Antonio Altarriba bucea en un pasado brumoso y lleno de sorpresas. Esta mujer con el ala rota es testigo en silencio de una franja de nuestra historia más oscura, que el escritor recrea con dureza, pero armado de enorme sensibilidad. Desde los años anteriores a la proclamación de la República a la democracia, pasando por los terribles episodios de la Guerra Civil y el franquismo, Petra nos convierte en espectadores privilegiados de lo que significaba ser mujer en una sociedad cainita e hipócrita.

El comienzo de un viaje por la historia

Altarriba continúa su reflexión acerca de los perdedores, incluyendo en este caso a los del propio bando franquista. Las purgas internas del régimen, las conspiraciones y las luchas de poder en la cúspide de la dictadura se tratan de manera abierta y sin miramientos por parte del autor, que hace uso de momentos erosionados por la propaganda oficial, y que siempre han estado nublados por la leyenda.

Altarriba, con este díptico, no sólo hace justicia a la memoria de sus padres. Convierte el cómic en algo importante, perecedero y único. Lleva las posibilidades narrativas del medio al terreno de las obras maestras, que lo son sin importar los códigos en los que se envuelven. Deja para el recuerdo un viaje al pasado de auténtico privilegio, basado en testigos de excepción, con la valentía que supone convertir a personas que han sido parte de tu propia vida en protagonistas. Hay vocación de documental, pero hechuras de ficción, un fabuloso encuentro entre lenguajes que dan como resultado un todo sobrecogedor. El ala rota es una lectura que engancha, que revuelve conciencias, que pone en perspectiva el recuerdo de hombres y mujeres que vieron sus esperanzas y sueños transformados en cenizas.

Por encima de la política, de la historia, del drama familiar, ‘El ala rota’ es una obra sobre personas, atrapadas en su tiempo, empujadas a través de los acontecimientos a rastras de sus miserias. Petra enfrenta ese mundo como mejor sabe, a medio camino entre la mortificación, la desesperanza, la fe y la lealtad. Mezcla la grandeza clásica con la insignificancia del día a día de una persona corriente. Llevar eso a buen puerto, el juego con los equilibrios es lo realmente enorme de ‘El ala rota’, que podía caer con un capitán de barco menos hábil en el exceso de drama o en la falta de credibilidad de los  hechos. Altarriba se encumbra en el panorama del cómic español como muestra de sobriedad, de perfecta cohesión de piezas para construir algo grande, hermoso y, con la misma fuerza, perturbador

Kim es de nuevo el compañero de armas de Altarriba. Con las mismas herramientas que en ‘El arte de volar’, el veterano dibujante se aleja de cualquier efectismo en ‘El ala rota’, de los excesos de inspiración cinematográfica, y recrea un mundo gráfico propio. Desde la sencillez, desde un concepto casi teatral de la viñeta, Kim afronta el desafío con elegancia. El realismo se hace protagonista, y por la propia esencia de la apuesta de Kim, los personajes son protagonistas en las páginas planificadas con inteligencia e intención. El reconocible trazo de Kim siempre está a disposición de la historia, y no es una tarea fácil. Hay gran cantidad de texto en la propuesta de Altarriba. Las palabras se amoldan a la perfección al arte gráfico, y viceversa. Ambos autores consiguen que, efectivamente, hablemos con todas las consecuencias de novela gráfica, término usado con demasiada ligereza en ocasiones.

Petra, testigo de excepción

La sinceridad suele ser un arma de primera categoría. Altarriba y Kim la esgrimen con tono melancólico, en una búsqueda de la verdad sin revanchismo, sin odio, con la fuerza de algo tan pequeño como la vida de una mujer que, en apariencia, pasó por el mundo sin hacer mucho ruido. Altarriba nos da una lección de precisamente eso, de vida. A veces insípida, pero siempre sorprendente.

El ala rota‘ está publicada por Norma Editorial. Encuadernada en cartoné, se compone de 256 páginas en un fabuloso blanco y negro. La edición de Norma está cuidada con mimo, y es digna de la obra que está destinada a marcar un episodio importante en la historia del cómic español. El precio por el que encontrarás ‘El ala rota’ en tu librería favorita es de 23,90 euros.

Antonio Altarriba

Catedrático de lengua francesa en la Universidad del País Vasco, Antonio Altarriba es también uno de los más reconocidos guionistas de cómics en España. En 2010 ganó el Premio Nacional de cómic por la magnífica El arte de volar, que completa con la publicación de El ala rota. Su obra goza de reconocimiento internacional, como indica el Gran Premio de la crítica francesa por la no menos genial Yo, Asesino.

KIM

Hablar de Kim es los mismo que hacerlo de la historia reciente del cómic en España. Ha pasado por las más legendarias revistas del medio, y es fundador de la revista satírica El Jueves. En las páginas de esta publicación es donde ha dado rienda suelta a su creación más conocida, Matínez el facha. Entre otros galardones recibidos a lo largo de su extensa carrera, se encuentran el Premio del Salón internacional del cómic de Barcelona o el Premio Nacional de cómic.

LA ESPERADA NUEVA OBRA DE ANTONIO ALTARRIBA, AUTOR DE EL ARTE DE VOLAR Y YO ASESINO.

La madre de Petra murió al dar a luz a su hija, y con la desgracia, su propio padre intentó matarla. Desde entonces Petra tiene el brazo inmóvil ahora, en sus últimos días de vida, su hijo, Antonio Altarriba, descubre que ella lo ha mantenido en secreto. La percepción de Antonio cambia radicalmente y entonces, reconstruye la historia de su madre, mujer devota y sufridora, que ha sido maltratada por un país dominado por hombres.

El ala rota es la otra cara de El arte de volar (Premio Nacional de cómic 2010), dos obras que forman un díptico donde los autores, Antonio Altarriba y Kim, repasan la historia política española del siglo XX —la caída de la monarquía, la segunda república, la guerra civil, la dictadura de Franco, el exilio, la II guerra mundial y el retorno del exilio— a través de las vivencias de sus dos protagonistas.

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