Reseña de ‘Arma X’, de Barry Windsor-Smith

El tomo de Panini

Arma X vuelve a las librerías, queridos lectores. Sin duda, una de las historias definitivas con el mutante más carismático de Marvel, la bestia parda conocida como Logan. Dentro de poco disfrutaremos en la pantalla grande de la tercera entrega de las aventuras cinematográficas de Lobezno, tras dos tibias (por ser amable) películas en solitario. Esperamos ansiosos a esta despedida de Hugh Jackman del personaje que le ha dado fama mundial. Desde luego, el material previo que ha llegado a través de diferentes medios es motivo de esperanza.

Pero antes de todo eso, esta obra mítica nos invita al pasado del personaje. Arma X es la reconstrucción de ese momento por el cual Logan se transformó en algo más que un mutante. A consecuencia de los turbios experimentos de la División X, su esqueleto se funde con el célebre adamantium, y pierde la mayoría de sus recuerdos en el proceso. El origen del malhumorado canadiense queda descrito en las páginas de este cómic, que marcaba un antes y un después en la leyenda de Lobezno.

La génesis del proyecto hay que buscarla a principios de la década de los años 90 del siglo XX. A esas alturas, Lobezno es ya un baluarte de la franquicia mutante, e incluso goza de una colección en solitario con bastante buena salud. Larry Hama y Mark Silvestri han alcanzado cotas de espectacularidad inéditas y el aplauso de los fans es generalizado. Sin duda, es de las etapas más recordadas de la historia del aguerrido mutante.

Sin embargo, a pesar de esa condición de favorito de los fans, el pasado del personaje permanecía envuelto en la bruma y la confusión. Chris Claremont, el gran director de la orquesta mutante, y John Byrne, auténtico constructor del carisma de Lobezno, se habían guardado muy bien las cartas al respecto. Byrne, de hecho, es el que estableció las grandes líneas sobre el pasado del antiguo agente del gobierno canadiense. Claremont aprovechó esos destellos en su feliz encuentro con Frank Miller. El resultado de aquel choque de titanes se tradujo en Honor, la primera gran aventura en solitario de Logan.

Así que, efectivamente, algo conocíamos de los años previos a los X-Men. Su estancia en Japón o la relación con los Alpha Flight, por ejemplo, claves para entender la complejidad del personaje. Pero la oscuridad era protagonista en cuanto al pasado lejano, sumido en el más absoluto de los secretos. Incluso el propio Lobezno ignoraba gran parte de su historia, víctima de la amnesia.

El misterio reinante alrededor del mutante fue parte de su encanto. Así que bien se cuidaron los responsables de escribir sus aventuras de lanzar con cuentagotas los datos que revelasen algo de esos tiempos oscuros.

Las cosas cambiaron de manera rotunda con la marcha de Claremont como responsable del mundo mutante, tras los sonoros rifirrafes que protagonizó con la recién llegada directiva de Marvel a principios de los 90. Con el celoso guardián fuera de juego (Byrne hacía ya tiempo que había roto sus relaciones con Marvel), llegaba el momento de atravesar la frontera. Las dudas acerca de la naturaleza de Lobezno quedarían por fin despejadas, gracias a una obra pensada para impactar a todos los niveles. Arma X comenzaba su proceso de creación, una apuesta no exenta de riesgo, pero sintomática de lo que serían los cómics en esa década sinónimo de polémica.

La siniestra Divisón X

El elegido para la ejecución de este salto mortal sin red, todo un veterano de indiscutible estilo. Barry Windsor-Smith es de esos dibujantes que lleva asociado a su nombre el apelativo de leyenda. Sin duda, todos los aficionados tenemos en la cabeza el enorme trabajo que realizó en Conan, serie en la que evolucionó su estilo hasta la perfección. La belleza de sus composiciones o la magnífica perfección en la plasmación de la anatomía humana entran en contraste con la violencia física protagonista en sus narraciones.

En este caso, el reconocido artista se hace con todos los aspectos de la obra, guiones incluidos. Puede parecer una simple anécdota, pero Windsor-Smith apenas tenía conocimiento sobre el cosmos mutante a la hora de afrontar la evolución de Logan. Por un lado, la distancia era buena herramienta para dotar de fuerza a la historia, pensada por un autor carente de la emocionalidad del fan. Sin prejuicios y con las ideas muy claras, el autor se lanza al abismo, consciente de la cantidad de ira furibunda que un mal paso podía provocar en los seguidores de la franquicia de los hijos del átomo.

El resultado, una de esas historias que rompen moldes, despejan misterios y además contentan a los lectores por la fuerza de esa magia entre fondo y forma que envuelve a las grandes obras. Lo cierto es que el paso del tiempo ha tratado muy bien a Arma X. Me atrevo a decir que mucho mejor que las series dedicadas a los orígenes de Lobezno más recientes, bastante más flojas en todos los sentidos. Barry Windsor-Smith construye una historia sobre monstruos de distinta caras.

Mientras que el protagonista es empujado a un estado primitivo y salvaje, los científicos, modernos Frankenstein, son completamente conscientes de la atrocidad que cometen. Las dudas morales sobre el salvajismo de sus intenciones flotan en el insano ambiente que envuelve la acción, pero nunca paran. Cada paso es más terrible que el anterior, y la salvaje justicia poética en forma de Lobezno desatado se cierne sobre ellos. Smith da una lección sobre el tablero de dibujo que mantiene el poder visual de la primera vez. Alguna de la imágenes de este cómic son auténticos iconos, postales para la historia del medio.

Rumbo a ninguna parte

El manejo de la anatomía de los personajes dota a Arma X de un dinamismo brutal. El movimiento parece saltar fuera de la viñeta. La complejidad de planos, de juegos con la página, de ruptura con el espacio, avivan las emociones contenidas en la trama del origen del Lobezno que todos conocemos. Arma X es un cómic físico, donde los músculos en tensión se empapan de sangre derramada. Es genial el contraste entre la belleza del trazo de Windsor-Smith y la violencia explícita de la que hace gala.

En algunos momentos, Smith transforma su propuesta en algo cercano al horror. Los metálicos pasillos del agobiante bunker donde sucede la historia son una trampa mortal donde Lobezno, convertido en asesino sin ningún tipo de filtro, masacra al equipo de seguridad. Atrapados en una jaula que Lobezno entiende como su coto privado de caza, Windsor-Smith es tan convincente en la construcción de ambientes que escuchamos las balas silbar a nuestro alrededor.

Cada detalle es un lujo, cada decisión artística es una lección, desde las portadas, a la aplicación del color, o los ejemplos de tecnología extraña, de una estética tan horripilante que roza el masoquismo cibernético. Windsor-Smith se reivindicaba en una época en la que la legión de autores jóvenes se quedaba con los titulares y los aplausos.

Arma X, a pesar de los recelos, quedó marcada como parte indispensable del canon en la historia de Lobezno. Perdíamos misterio, sí, pero Logan ganaba contundencia, ahora que por fin éramos testigos del horror al que fue sometido. La melancolía, el cinismo rabioso del que hace gala, tiene mucho más contenido si la despiadada experiencia en la división X entra en la ecuación. Es genial la relectura que demuestra el poder hipnótico de la explosión artística de Barry Windsor-Smith, y comprobar que el sugerente poder de Arma X sigue intacto. A pesar de cierto efectismo, de la esencia totalmente comercial tras la idea primigenia. Pero esto es Marvel, amigos. Así que alegrémonos de que el producto final sea tan potente como esta obra que recupera Panini.

Arma X regresa a las librerías gracias a Panini. La nueva edición de este clásico entra en la nueva colección 100% Marvel HD. Esto se traduce en un libro de tapa dura, de 168 páginas a todo color. Se incluyen todas las portadas, así como un artículo acerca de la génesis del proyecto y varias imágenes del propio Windsor-Smith incluídas en las ediciones originales en USA. El precio por el que encontrarás este clásico en tu librería favorita es de 15 euros.

Barry Windsor-Smith

Nacido en Londres en 1949, este personal autor es de esos que aparece sin duda en las listas de mejores dibujantes de la historia. El reconocimiento internacional llegó a principios de los 70, cuando se hizo cargo de los lápices de Conan el bárbaro. Su entrada en Marvel fue a cuenta de Roy Thomas, impresionado por el estilo del autor. Cuenta la leyenda que su primera colaboración con la casa de las ideas se dibujó en un banco en el parque, puesto que Windsor-Smith se había quedado sin dinero.

A pesar del éxito, abandonó el mundo de los cómics y dedicó sus esfuerzos al mundo de la ilustración desde su propio estudio. Volvería al mundo de los cómics colaborando con Marvel en la recreación del pasado de Lobezno con Arma X, y se implicó en la primera encarnación de Valiant comics como asesor creativo.

La mítica saga que se atrevió a contar por primera vez el más dramático momento en la vida de Lobezno. El inigualable Barry Windsor-Smith escribe y dibuja una imprescindible saga en la que un misterioso cónclave convierte al mutante Logan en el arma asesina que todos conocemos.

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Reseña
Dibujo
Guión
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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