Reseña de ‘Balas perdidas’, un guion original de Walter Hill

El tomo de Norma editorial

Nuestro protagonista de hoy es una auténtica leyenda de Hollywood, autor de películas hoy consideradas de culto. Walter Hill es sinónimo de acción testoterónica, de personajes en situaciones límite, de encuentro de géneros. Hoy va a ser uno de esos días en los que tiro mi objetividad por el sumidero, porque me declaro desde ya fan incondicional de este director. Es que con un vistazo rápido a su filmografía encontramos clásicos imperdibles como ‘The Warriors’ o ’48 horas’, odas al rock and roll como ‘Calles de fuego’, la cacería humana y lucha contra los elementos en ‘Southern Comfort’ (cajuns contra la guardia nacional, ¿cómo puede salir algo malo de esa idea tan loca?) o el legendario duelo de guitarras entre Ralph Macchio y Steve Bay en ‘Cruce de caminos’. Cualquiera que alucine con el buen cine de una época mágica de Hollywood tiene a este autor como referente.

Lo que hasta ahora no habíamos visto es la colaboración de este reconocido cineasta en algo relacionado con el mundo del cómic. ‘Balas perdidas’, si no me falla mi información, es la primera acometida del veterano director en la viñeta, apoyado en dos autores de renombre en el mercado europeo. La iniciativa nace del encuentro entre Matz y Hill durante la promoción de una de las películas de este último. Entonces, el guionista francés se interesó por las historias del director de ‘The Warriors’, aquellas que estaban en el cajón del olvido de un escritor tan prolífico. Hill recordó entonces ‘Balas perdidas’, escrita hace más de 30 años, pero que nunca llegó al estudio de rodaje.

‘Balas perdidas’ ofrece una lección de serie negra, con toques de western en alguno de sus pasajes. Por supuesto, en sus páginas encontraremos los lugares comunes del cine de Walter Hill. A saber, personajes cínicos machacados por la vida, ambientes sórdidos y polvorientos, caminos tortuosos a ninguna parte y violencia explosiva.

Toda la propuesta de Matz y Jef, guionista y dibujante del cómic, respira cine. No tan solo por el origen del proyecto como guion destinado a la pantalla; las decisiones acerca de la narración y la estética visual que ofrece ‘Balas perdidas’ recuerda al ritmo y la esencia de una película. Se puede visualizar lo orgánico entre secuencias, entre planos pensados con toda la intención. Un ejercicio de narrativa de primer orden, en el que todos los implicados han pensado a lo grande sobre la mejor forma de contar una historia.

Jef, enorme narrador gráfico

Eso sí, que nadie se espere grandes sorpresas en el contenido de ‘Balas perdidas’. Es un homenaje a una forma muy determinada de entender la serie negra, aferrada a sus principios como si les fuese la vida en ello a los autores. Nadie quiere reinventar el género en este cómic, pero la experiencia vivida a cambio con su lectura dibujará una sonrisa a los seguidores habituales de estas historias al borde del abismo.

Por supuesto, y como comentaba al principio, Walter Hill es un especialista en la mezcla de géneros. Su auténtico referente es el western, y siempre ha mostrado su admiración por el maestro John Ford. En ‘Balas perdidas’ tenemos mucho de ese género, en su versión crespuscular y realista. Incluso en los primeros pasos de la historia encontramos trazos de drama carcelario, resuelto de manera bastante explícita. No podía ser de otra forma, los grandes decorados de la acción son los callejones oscuros, el entorno urbano degradado de la cara menos colorida de los alegres años 20.

La era de la ley seca es parte de la leyenda estadounidense, y escenario favorito para esta clase de narraciones. Época violenta, de hombres sin escrúpulos y sangre en las calles. Roy, el protagonista de ‘Balas perdidas’, se encuentra como pez en el agua entre la violencia de las calles. No duda ni por un segundo si hay que apretar el gatillo, y su forma de ver la vida es una mezcla de cansancio vital y cinismo de supervivencia. Pero incluso él tiene puntos débiles. El recuerdo de un amor perdido obliga a este pistolero a aceptar un encargo con mucho de venganza entre mafiosos. Tres hombres han de morir, y quizá Roy Nash recupere su vida.

Comienza entonces un viaje por la América mítica de la forma más áspera y realista. La tensión magistral se respira en cada paso del protagonista, y en pocas páginas ya somos testigos del primer intercambio salvaje de disparos. El camino de Nash se dirige de manera inexorable al consabido duelo final, clave en ese trasfondo de western moderno elegido por Walter Hill. Traiciones y desencuentros tras el espejismo del amor pasado nos dejan para el recuerdo un personaje de esos que respiran clásico. El eterno masculino tipo duro con un corazón tras la fachada que tantos caracteres de novela negra ha inspirado encuentra acomodo en el protagonista de esta historia.

Sospechosos habituales

En el plantel de secundarios tenemos policías corruptos, jefes mafiosos que representan la peor calaña humana, matones de medio pelo y mujeres fatales, todos ellos pasados por el elegante trabajo de Jef a los lápices. El trabajo de este artista se basa en una línea afilada y tremendamente expresiva. Gana en los planos cortos, pero cuando se atreve con la apertura de la viñeta deja un excelente sabor de boca. El uso del color y los claroscuros dan potencia a la narración de Walter Hill y Matz, completando un excelente aspecto visual que otorga si cabe mayor atractivo al resultado final. Las luces crepusculares en habitaciones de hotel de escasa reputación brillan como parte esencial de una trama dura, agria como el licor clandestino que se ofrecía en aquella época de contrastes.

Un refugio para los amantes del género, que encontrarán todas las piezas esenciales de las mejores historias de serie negra. Acompañado por un dibujo sensacional, ‘Balas perdidas’ será un pequeño clásico. Sin cambiar ninguna de las claves de estas duras propuestas, pero con el suficiente poder de convicción en manos de un auténtico maestro, pasado por el tamiz de estos dos autores franceses.

Balas perdidas está editado por Norma Editorial, con el gusto que caracteriza a esta editorial para el material europeo. Al estilo del álbum francés, ofrece un volumen encuadernado en cartoné y gran calidad de materiales, completado con una entrevista al veterano director Walter Hill sobre el origen del proyecto. El precio final de este estupendo tomo único de 128 páginas es de 24 euros.

Walter Hill

Célebre director con un buen número de películas de culto en su haber, fue parte de esa magnífica generación de cineastas que cambiaron el cine en los años 70 y 80. Contemporáneo de Spielberg, Lucas, De Palma o Scorsese, deja para el recuerdo clásicos del cine de acción como ‘The Warriors’ o ’48 horas’, entre otros tantos títulos de cabecera para el cinéfilo.

Matz

Bajo este seudónimo escribe el guionista francés Alexis Nolent. Su obra ha trascendido las fronteras de su país, y se ha traducido a varios idiomas. Ha llamado la atención de Hollywood, y alguno de sus cómics se han transformado en películas, como su obra más celebrada, ‘Una bala en la cabeza’, transformada en película por el mismo Walter Hill.

Jef

Tras sus estudios de diseño, se decidió por el mundo del cómic como camino profesional. Entre otros trabajos destacables, ha dibujado una biografía sobre el mítico cantante de The Doors, Jim Morrison. Sus últimas obras son adaptaciones de dos textos de Walter Hill, el primero de ellos ‘Balas perdidas’.

¿QUÉ ES MÁS FUERTE: EL DINERO, LA VENGANZA O EL AMOR?

Roy Nash sale de prisión en plena Ley Seca, gracias al capo de la mafia de Chicago. A cambio, deberá hacerle un «encargo»: cazar a tres matones que se quedaron con un botín y asesinaron a uno de sus hombres. Para tentarlo, Lena, una exnovia. Roy se adentra en los bajos fondos de Los Ángeles, molestando a la mafia local, a un detective corrupto y a sus propios jefes. ¿Qué moverá realmente a Roy: la venganza, el dinero o Lena…?

Matz y Jef adaptan al cómic un guion original del cineasta Walter Hill (48 horas, El fugitivo, The warriors), que contiene todos los ingredientes de las historias de gánsteres: dinero, mujeres, polis corruptos y tiros, muchos tiros. Un cóctel explosivo agitado por un misterioso protagonista y teñido de nostalgia por un amor perdido.

Ver en Whakoom

¡No te vayas sin comentar!