Reseña de ‘Batman: Una muerte en la familia’

La nueva edición de ECC

Posiblemente, Una muerte en la familia está muy alto en la lista de los momentos dramáticos en la historia de Batman. Un acontecimiento editorial que significó el antes y después en la vida del Caballero Oscuro. Todo lo que rodeó el evento se ha convertido en leyenda con el paso del tiempo, y su eco influye en las aventura del guardián de Gotham hasta hoy día. A pesar de que ciertos aspectos han sido arrasados por el implacable paso del tiempo, la lectura de estos números de Batman sigue siendo escalofriantes. Las implicaciones de la muerte del segundo Robin se convirtieron en una losa personal para el Cruzado de la capa, abrumado por el peso de la culpa. Empezaría una larga etapa que eclosionó en la caída del murciélago, pero eso es una historia para otra ocasión.

En todo caso, Una muerte en la familia reventaba los supuestos de la colección, por muchos motivos. Además, se sitúa como eje central de la etapa de Jim Starlin al frente de Batman. Hablamos de una productiva estancia, en la que Starlin aprovechó la oscuridad impresa por Miller en su visión del Caballero Oscuro para dar la vuelta al personaje hacia su propia versión del hombre tras la máscara. Si Miller se esforzó por eliminar a Bruce Wayne de la ecuación, transformado en mera herramienta para la cruzada de Batman, Starlin investigó al hombre tras la tragedia. humaniza al justiciero, a base de un profundo buceo por la psique de Bruce Wayne. Batman es la fuerza de un hombre roto por el dolor, camuflaje de miedos y traumas.

Starlin llevó esta idea a su máxima expresión en la miniserie La Secta, de la que os hablamos hace un tiempo (lo puedes leer aquí). En las páginas de Una muerte en la familia hay también bastante de ese espíritu. Aunque el motivo real de este giro radical en la vida de Batman se debía a otro de los supuestos que manejó Starlin como guionista. En su concepción del Caballero Oscuro, no había sitio para Robin. La cruzada de Bruce Wayne es la del justiciero solitario, y era una opinión extendida que el Chico Maravilla para lo único que servía era para la infantilización de un concepto que pedía a gritos un giro adulto. De hecho, durante el tiempo de Starlin como guionista de Batman, Robin era una presencia anecdótica y secundaria. Las intenciones del escritor estaban claras.

Jason Todd, además, no era un personaje que gozase de grandes simpatías. Era la antítesis del anterior Robin, el original, Dick Grayson. El antiguo pupilo de Bruce Wayne ya volaba por libre bajo el nombre de Nightwing, pero los autores que continuaban la historia de Gotham no renunciaron a la presencia de un nuevo Chico Maravilla. Jason Todd entraba en escena, casi como un clon de la anterior encarnación de Robin.

Tensiones, culpa y frustración

Tras Crisis en tierras infinitas, se produjo un giro radical en el personaje. Todd fue introducido en un contexto criminal, transformado en un ratero de los bajos fondos de Gotham. Batman pilla al joven delincuente intentando, nada más y nada menos, robar las ruedas del batmóvil. El héroe ve potencial en el muchacho, y lo toma bajo su protección, para entrenarlo como el nuevo Robin. Aparte de su pasado criminal, quedó claro que entre Grayson y Todd existen barreras insalvables. Jason se mostró desde el principio como un espíritu libre, testarudo y contestatario, que no siempre aceptaba de buen grado las enseñanzas de su mentor. Esta actitud no granjeó, precisamente, el cariño del público, acostumbrado al cándido Dick Grayson.

El caracter de Jason Todd llega poner en jaque a Batman, al filo de su paciencia, y reconsiderando las aptitudes del joven para la cruzada contra el crimen. Este es el punto de partida de Una muerte en la familia, la historia que cambió para siempre el mundo del Hombre Murciélago. Al mismo tiempo que la relación con su maestro se diluye, el segundo Robin encuentra pistas sobre su propio pasado. Todo lo que creía sobre su familia es un laberinto de secretos, y el joven parte en busca de ese tiempo perdido y brumoso.

Para más problemas, Joker ha escapado de la cárcel, y todo el mundo tiene muchas ganas de encontrar al célebre asesino. Recordemos que no hacía mucho, el payaso había postrado en una silla de ruedas a Barbara Gordon, hasta entonces la justiciera conocida como Batgirl. Conocedor del precio de su propio cuello, Joker decide abandonar Gotham, y pone rumbo a oriente medio, donde pretende la venta de un misil.

No podía ser de otra forma, y el viaje de Jason Todd coincide con el del maníaco criminal. La tragedia está preparada.

El Joker, en esos momentos, estaba en plena transformación como némesis totalmente fuera de quicio del hombre murciélago. Sus crímenes ya no eran payasadas más o menos pintorescas. Los primeros peldaños de esta metamorfosis los pusieron Marshall Rogers y Steve Englehart en su mítica etapa. Miller puso su granito de arena hacia la locura asesina, y Alan Moore certificó el estado mental fuera de toda medida del enemigo acérrimo del Caballero Oscuro.

Starlin, por su parte, puso en funcionamiento de la manera más brutal este nuevo estado del clásico villano. En Una muerte de la familia experimentamos una de las escenas más bestiales de la historia del cómic de superhéroes, impactante incluso a pesar del tiempo. La imagen en la que el Joker golpea a Jason Todd con una palanca es de las que se clavan en la retina. Climax bestial que define la obra, junto con esa estampa icónica de Batman con el cuerpo de Robin en los brazos.

Una imagen de leyenda

Hay cosas en la propuesta de Starlin que, a estas alturas, resultan inverosímiles. Por ejemplo, el contenido político que rodea la obra bordea lo delirante, y sólo se entiende en el contexto de aquellos finales de los 80. Salvo estos detalles, Una muerte en la familia sigue siendo un cómic importante, esencial para entender a su protagonista en los años que siguieron a la publicación de este puñado de números. Quizá por primera vez, Batman se mostraba confuso, lleno de culpa, dudando de sí mismo. De nuevo, Starlin sacaba jugo a esa idea por la cual, tras la máscara, hay un ser humano que, en ocasiones, se ve desbordado por sus sentimientos.

En el apartado gráfico encontramos a Jim Aparo, sin duda en el Olimpo de grandes dibujantes que han pasado por las páginas de Batman. Me cuesta ser objetivo con su trabajo, pero es que es bastante culpable de la imagen personal sobre el personaje que idealicé en mi infancia. Un disfrute total.

Con los años, Jason Todd volvió de la tumba, en esa banalización de la muerte en el mundo de los superhéroes que es mal endémico. Pero en su momento resultó impactante, épica, trágica y muy humana. Incluso como experimento editorial entró en los anales, puesto que fue el propio público el que escogió, mediante llamadas telefónicas, el destino de Robin. Un antecedente de algunas de las técnicas televisivas que vemos en la actualidad, donde el público tiene mucho que decir. Toda una novedad, Una muerte en la familia incluye esta anécdota en los ingredientes para su leyenda.

Una muerte en la familia se recupera en la línea Grandes autores de Batman por parte de ECC. Es la última edición de esta obra que llega a las librerías, y en este caso se trata de un libro encuadernado en tapa dura. En su interior os esperan 144 páginas a todo color que recopilan los números#426 a #429 de la colección Batman en USA. Sin demasiados extras que acompañen la edición, el precio final que os recomendamos es de 15,95 euros.

Jim Starlin se hizo popular gracias a su labor al frente de varios personajes relacionados con el universo cósmico de Marvel. El emocionante final que planteó para el Capitán Marvel marcó al mundo del cómic. Fuera de Marvel ha trabajado para DC y editoriales independientes. Su etapa al frente de Batman ha pasado a la historia por la afamada saga Una Muerte en la Familia, y su épica espacial Dreadstar ha conseguido el aplauso de crítica y público a lo largo de los años.

En los años ochenta, un cambio crucial sacudió la mitología de Batman: el primer Robin, Dick Grayson, abandonó al héroe para convertirse en Nightwing, pero otro Chico Maravilla le relevó. ¿Quién era Jason Todd? El destino de ese segundo Robin, más impulsivo y violento, sería decisión de los propios lectores: si llamaban a un número de teléfono, Jason viviría, pero si llamaban a otro…

Lo que ocurrió fue lo narrado en estas páginas por dos grandes autores, Jim Starlin y Jim Aparo, bajo los auspicios del editor Dennis O’Neil. La historia, que abarcó los núms. 426 a 429 de Batman, se convertiría en un clásico imprescindible cuya influencia puede hallarse en muchos otros cómics de superhéroes. Este volumen también incluye Batman Annual núm. 25, donde se narra el destino final de Jason Todd. 

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Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

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