Reseña de ‘Kuroko no Basket #5’

Tal como propugné en reseñas de números previos, un elemento crucial para el desarrollo de personajes en una obra son los obstáculos o dificultades que el protagonista u otro ser relevante en el argumento debe superar.  De este modo, tanto por atascarse temporalmente en una determinada situación como por no saber afrontarla, el personaje en cuestión aprende de sus errores y experiencias y se replantea algunas cosas. A través de esa duda y esa rectificación es como logra evolucionar.

Sin embargo, una manera más subyacente de lograr lo mismo descrito en el anterior párrafo y dar un revulsivo a la trama sin frenarla es dejar al protagonista o persona en particular superar dichas dificultades mediante un sistema no demasiado recomendable. Así, el personaje en cuestión tendrá un dilema: si se enfrenta a un obstáculo de tamaño similar, deberá escoger entre la opción que le ha funcionado en el pasado o el método correcto nunca usado con anterioridad en una tesitura de esta índole.

Pero antes de ahondar más en detalle en todo lo anterior, recordemos que ‘Kuroko no Basket’ narra cómo Kuroko y Kagami, jugadores de primer año del equipo de baloncesto del instituto Seirin, se plantean derrotar a los jugadores de ‘la Generación de los Milagros‘, el antiguo cinco inicial del instituto Teiko, en el cual Kuroko era el sexto jugador fantasma, que arrasó en los torneos de la escuela secundaria. Al acabar la secundaria, cada uno de esos cinco fue a un instituto diferente. En consecuencia, todos compiten entre ellos para saber quién es realmente el mejor.

Después derrotar ‘in extremis’ en el primer partido de entrenamiento a Kaijo, actual equipo de Kise Ryota, miembro de ‘la Generación de los Milagros’, Seirin hace frente a las rondas preliminares del torneo nacional de baloncesto y, tras superar a varios equipos muy importantes, únicamente le queda un último escollo: otro de los ‘Tres Reyes de Tokyo’, los equipos históricos que siempre se clasifican para la ronda final, Shutoku, que ha fichado a otro miembro de ‘la Generación de los Milagros’, Midorima Shintaro. Experto en lanzamientos de tres y con un carácter también muy marcado, será todo un rival a batir.

A lo largo del encuentro que se desarrolló en la totalidad del volumen cuatro y parte de este, Seirin se topó con varios problemas. El primero de ellos no fue Midorima, sino el base de primer año Takao, que ostenta un campo de visión muy amplio y es capaz de detectar a Kuroko, neutralizando de esta forma sus habilidades y a uno de los pilares de Seirin.

El segundo y más importante es Midorima, la estrella de Shutoku, y no es para menos, pues es capaz de lanzar con acierto absoluto tiros de tres desde cualquier lugar del campo. Ante tal amenaza, es obvio que no le pueden dejar solo ni un segundo, y aun así en cualquier momento de despiste podría anotar. Es por ello que Seirin o, mejor dicho, Kagami lidia con esto de la única forma que sabe: saltando. Y saltando rápido y más alto que Midorima. Después de varios intentos, parece funcionar, pero el desgaste físico es obvio y muy sustancial. Claramente el as de Seirin está forzando demasiado su cuerpo. Sin embargo, Kuroko hace uso de la cualidad más importante que posee: su inteligencia, y logra de algún modo revertir todo lo que estaba en contra de su equipo.

Este tomo incluye el ansiado desenlace del enfrentamiento entre Shutoku y Seirin, sus consecuencias y, por último pero no menos importante, se toma un respiro del baloncesto y se profundiza en el día a día de los personajes. Es decir, que estamos sin duda ante el volumen más intensivo y decisivo en lo que a desarrollo de la trama y personajes se refiere.

Desglosando cada uno de los elementos, respecto al final del partido basta decir que ostenta, a mi juicio, un resultado inesperado; y que Tadatoshi Fujimaki, autor de ‘Kuroko no Basket’ sabe cómo mantener la épica y la intriga hasta el final. Además, todo se resuelve por inteligencia y estrategia en lugar de por ser más habilidoso que el contrario.

Por su parte, las consecuencias del mismo son si cabe mucho más relevantes debido a varios motivos. Primero, hace reflexionar de modo profundo tanto a Kagami como a Kuroko acerca de lo que implica el baloncesto y su actitud en el terreno de juego. De hecho, se nos desvela bastante más acerca del pasado de este último en el Teiko, lo que nos introduce a otro miembro de la ‘Generación de Milagros’: Aomine Daiki, la estrella del equipo.

Finalmente, en línea también con sacar a la luz el pasado de Kuroko y su estancia en el instituto Teiko, Fujimaki lleva a cabo varios episodios de índole más costumbrista en los que, por un lado, podremos apreciar la relación de todos los integrantes de Seirin en contextos menos habituales y, por otro, se introducirá a un nuevo personaje relevante.

En el apartado gráfico, poco más hay que añadir a lo ta comentado en anteriores reseñas: tanto la narrativa como el estilo se mantienen, teniendo el autor más experiencia a la hora de transmitir las sensaciones de los partidos tales como nerviosismo, alegría…Respecto a la edición, Ivréa recopila el quinto volumen de la obra en un tomo rústica de 200 páginas por 8€. En suma, tomo muy atractivo y trascendental en el prisma argumental pese a dejar el baloncesto en un lugar algo más secundario.

Kuroko no Basket #5

El instituto Teiko era conocido por contar con el mejor equipo de baloncesto, con cinco miembros apodados «Generación de los Milagros». Pero muchos desconocían la existencia de un sexto jugador de gran importancia para el resto de los de su equipo: Tetsuya Kuroko. Él, recien mudado, decide apuntarse al equipo de baloncesto de su nueva escuela, Seirin. Junto a él, estará Taiga Kagami, un «rookie» que ha vivido en USA y cuenta con un físico impresionante. Juntos se marcan como objetivo llevar a lo más alto al equipo de baloncesto de la escuela Seirin, así como derrotar a todos y cada uno de los miembros de la vieja «Generación de los Milagros» en sus nuevos equipos.

Kuroko No Basket 5

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Amante de los cómics, pese a ser nuevo en ellos. Prefiero a DC gracias al reinicio y a Batman; pero las independientes le dan varias vueltas a las majors. También disfruto de las series de TV y, cuando puedo, de mi 360. Ah, y casi siempre prefiero a los villanos. @AdderEG

¡No te vayas sin comentar!