La controversia del Comics Code Authority

Hoy en día puede que nos parezca algo desfasado, pero hubo una época en la que el mundo del noveno arte debía tener mucho cuidado con el contenido que aparecía en sus páginas si quería que dicho material se publicase.

El exceso de escenas violentas, la alusión a temas tan controvertidos como el de la droga o, por supuesto, la aparición de elementos eróticos son tres claros ejemplos de la temática que, en 1954, la Asociación de Revistas de Cómics de América (Comics Magazine Association of America, en el idioma original) se encargó de suprimir mediante un sello de censura que, durante cuarenta y siete años, ocupó un lugar destacado en la esquina superior derecha de todos los tebeos americanos. Por supuesto, me estoy refiriendo al Comics Code Authority.

Para empezar a comprender esta situación, hay que tener claro que todo empezó en un marco histórico y social en el que los cómics eran considerados como publicaciones de material inapropiado, cuyo contenido pervertía las mentes de los más jóvenes. El psiquiatra Fredric Wertham encendió más la polémica con su libro ‘La seducción de los inocentes‘, donde daba a entender ciertos argumentos como que Batman fomentaba la pederastia o Wonder Woman el lesbianismo.

Esta disparatada sarta de razonamientos, ideados por un hombre que probablemente no se leyó un tebeo entero en su vida, sirvió para convencer a muchos padres que, ante las desconsoladas miradas de sus hijos, decidieron quemar sus atesoradas colecciones de cómics. La cosa paso a mayores cuando el Subcomité del Senado para la Delincuencia Juvenil decidió tomar cartas en el asunto, lo que conllevó la creación del sello de censura anteriormente mencionado. He aquí el resumen de sus puntos más destacables:

-Los crímenes nunca serán presentados de modo que creen simpatía por el criminal, promuevan desconfianza de las fuerzas de seguridad o inspiren a desear imitar a los criminales.

-Si el crimen es representado, lo será como una actividad sórdida y desagradable.

-Los criminales no serán presentados como glamurosos o que ocupen una posición que cree el deseo de emularlos.

-En cada momento el bien triunfará sobre el mal y los criminales serán castigados por sus acciones.

-Las escenas de excesiva violencia serán prohibidas. Las escenas de tortura brutal, el excesivo e innecesario uso de pistolas y cuchillos, la agonía física y los crímenes sangrientos y truculentos serán eliminados.

-Ninguna revista de cómics usará la palabra horror o terror en su título.

-Todas las escenas de horror, demasiado sangrientas o repelentes, la depravación, la lujuria, el sadismo y el masoquismo no serán permitidos.

-Todas las ilustraciones repelentes y soeces serán eliminadas.

-La inclusión de historias sobre tratos con el mal serán usadas o publicadas solo cuando su intención sea ilustrar moralmente y no en caso que el mal se presente atractivo ni cuando se dañe la sensibilidad del lector.

-Las escenas que traten con instrumentos asociados con muertos vivientes, tortura, vampiros y vampirismo, ghouls, canibalismo y licantropía están prohibidas.

-La profanación, obscenidad, el lenguaje soez, la vulgaridad o palabras o símbolos que puedan adquirir significados indeseables están prohibidos.

-La desnudez en cualquier forma está prohibida, así como poses indecentes o inapropiadas.

-Las ilustraciones sugerentes o libidinosas o en poses sugerentes son inaceptables.

-Las mujeres serán dibujadas realistamente sin exageración de ninguna cualidad física.

-Las relaciones sexuales ilícitas no serán retratadas ni insinuadas. Las escenas de amor violento, así como anormalidades sexuales son inaceptables.

-La seducción y la violación nunca serán mostrados o sugeridos.

-La perversión sexual o cualquier inferencia a lo mismo esta estrictamente prohibida. La desnudez con intenciones de prostitución y posturas salaces no serán permitidas en la publicidad de ningún producto; Las figuras vestidas nunca serán presentadas de modo alguno que sean ofensivas o contrarias al buen gusto y a la moral.

Como era de esperar, la instauración de dicho sello de censura, que a Fredric Wertham nunca la pareció una solución lo bastante definitiva, no estuvo exenta de polémica, sobre todo en algunos casos concretos en los que las editoriales decidieron incumplir las restrictivas normas del Comics Code Authority hasta el punto de llegar a sacar algún tebeo al mercado sin el símbolo del sello censor.

El primer caso polémico documentado data de 1955, año en el que William Gaines reimprimió una historia de EC Cómics titulada ‘El día del juicio‘ (originalmente aparecido en la revista ‘Weird Fantasy‘ nº 18) en la publicación ‘Incredible Science Fiction‘. Que la historia estuviese protagonizada por un hombre negro y el relato fuera un alegato contra la discriminación por el color de la piel sirvieron para que William Gaines amenazase con acusar a los responsables del Comics Code Authority de racismo si no permitían la publicación de dicho relato.

Aproximadamente cinco años más tarde, los comics underground (cuyas temáticas no respetaban los límites censores de la época) comenzaron a ganar una posición de fuerza, sobre todo debido a que su distribución se realizaba por canales no convencionales, lo que les permitía saltarse las restricciones del Comics Code Authority.

El caso polémico más famoso data de 1971, cuando el Departamento de Salud de los Estados Unidos pidió a Stan Lee que publicase un cómic en el que se denunciase el consumo de las drogas, cosa que el guionista consideró más que oportuno, tal y como se refleja en los números del 96 al 98 de ‘The amazing Spider-Man‘ (1971). No obstante, desde el Comics Code Authority, lo vetaron, ya que se consideró que el tema de las drogas era tabú y el contexto de la historia resultaba irrelevante. Lejos de amedrentarse por ello, Stan Lee decidió sacar los tres números al mercado sin el sello en la esquina superior derecha. Posteriormente, el guionista hizo esta declaración al respecto:

Yo intente comprenderlos; Eran como los abogados, gente que interpretaba el asunto literal y técnicamente. Como el Código mencionaba que no podíamos mencionar las drogas, ellos, de acuerdo con sus normas, tenían razón. Así que no me enfurecí con ellos. Dije “Que lo jodan (al Código)” y el sello de la CCA solo estuvo fuera esos tres números. Luego volvimos al Código otra vez. Yo nunca pensaba sobre el Código cuando estaba escribiendo una historia, básicamente porque yo nunca quise hacer cosas que mi juicio fueran demasiado violentas o sexys. Yo era consciente que los jóvenes leían esos libros, y para ellos no existe el Código, no pienso que fuera a escribir las historias de un modo diferente.

Afortunadamente, con el paso de los años, las estrictas normas censoras fueron suavizándose para deleite de los autores, que podían idear sus guiones con mayor libertad, y de los lectores, que encontraban más atrayentes unas aventuras con líneas argumentales no limitadas. Y, entonces, llego el 11 de mayo del 2001.

En aquella época, Bill Jemas se encontraba, junto a Joe Quesada, en el mando directivo de Marvel. Poco diplomático y algo egocéntrico, a este peculiar editor le parecía algo absurdo seguir dependiendo del Comics Code Authority, motivo por el cual decidió plantear la cuestión en la última reunión que tuvieron los mandamases de las editoriales con la Asociación de Revistas de Cómics de América. Por parte de Marvel, acudieron seis personas; en el caso de DC fueron tan solo dos; Archie envió tres representantes; Dark Horse, sin embargo, participó por vía telefónica, ya que a ningún directivo le apeteció desplazarse desde Oregón (donde la editorial tenía su sede) hasta Nueva York.

Aunque hubo ciertas discrepancias entre las distintas partes, Bill Jemas comprobó que el hecho de llevar un mayor número de representantes jugó tanto a su favor como él esperaba. Y así, cuarenta y siete años después de su creación, el sello censor desapareció de la esquina superior derecha de las portadas de los cómics americanos. Afortunadamente para ellos, el senador Joseph McCarthy y el doctor Fredric Wertham no llegaron a ver esto, ya que ambos habían fallecido muchos años atrás.

Antes de dar carpetazo al artículo, quiero dejar patente que su contenido ha sido aprobado por la Asociación de Revistas de Cómics de América, como queda demostrado por el sello de Comics Code Authority que se encuentra en la esquina superior izquierda del mismo.

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