La película de Spiderman que nunca se hizo

Cada vez está más cerca el estreno de ‘Spider-Man: Homecoming‘, la primera película de superhéroes protagonizada por Tom Holland, el nuevo hombre araña, aunque ya tuvimos ocasión de disfrutar de su debut en el filme ‘Capitán América: Civil War (estrenada el año pasado). Sin embargo, ver cómo el trepamuros más icónico de Marvel lanza sus redes en la gran pantalla ya no es ninguna novedad para los fans.

Versiones apócrifas aparte, Andrew Garfield lo hizo en dos ocasiones: ‘The amazing Spider-Man‘ (2012) y ‘The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro‘ (2014). Y, antes que eso, Tobey Maguire se encargó de dejar el listón alto con su trilogía: ‘Spider-Man‘ (2002), ‘Spider-Man 2‘ (2004) y ‘Spider-Man 3‘ (2007), las tres primeras ocasiones en que vimos a un superhéroe de carne y hueso balancearse por Nueva York, desde la malograda serie protagonizada por Nicholas Hammond: ‘The amazing Spider-Man‘ (1976 – 1977).

Sin embargo, existen otros proyectos cinematográficos que se han quedado en el tintero. Uno de ellos, del que ya hablamos en su momento, pretendía cruzar los caminos del Hulk de Lou Ferrigno con el Spider-Man de Nicholas Hammond. La segunda fue la versión del personaje que estuvo a punto de llevar a cabo James Cameron, antes de que Sam Raimi le sustituyera en la silla del director.

El hecho de que alguien que había sabido llevar a buen puerto grandes taquillazos, como ‘Terminator 2: El día del juicio final’ (1991) o ‘Titanic’ (1997), se encargara de la primera versión cinematográfica seria sobre un personaje que llevaba años mereciéndolo, se presentaba como una buena noticia para las legiones de fans del arácnido. Nombres como Keanu Reeves, Charlie Sheen o Leonardo DiCaprio (del cual se llegó a filtrar un falso cartel promocional, como demuestra la imagen que corona este artículo) sonaban como los favoritos para encarnar al buenazo de Peter Parker.

Sin embargo, la quiebra, en 1993, de la compañía Carolco, dueña de los derechos del personaje, desencadenó una larga batalla entre las más importantes productoras por apoderarse de ellos, hasta que la situación se estabilizó en 1999, siendo Sony-Columbia la que logró alzarse con la victoria. Sin embargo, para entonces, James Cameron se había cansado de esperar y prefería ocupar su tiempo en proyectos de mayor fiabilidad, al menos aparentemente. Cincuenta páginas, que debían servir de punto de partida para la redacción del guion definitivo (al representar la longitud habitual de un tercio del mismo), es lo único que queda de aquel proyecto. Y es que James Cameron tenía muy clara su versión del personaje:

Es un chico valiente, duro de verdad. Nunca ha tenido la oportunidad de demostrárselo a sí mismo, ni a nadie. Pero pronto lo hará…

Según la trama ideada por Cameron, los espectadores llegaríamos a ver cómo la picadura de una araña transmite a un joven llamado Peter Parker la fuerza y la agilidad proporcionales del bicho, así como la habilidad de segregar su propia telaraña a partir de unos pequeños músculos situados en sus muñecas. Todo ello, a la vez que aprende lo que es ser un auténtico hombre dispuesto a rendir la ciudad entera a los pies de su amada Mary Jane, algo que llegaría a hacer en una escena determinada.

Por el momento, nada de lo leído está fuera de lo común, además de que cabe destacar el hecho de que las telarañas orgánicas ya estaban presentes en el guion de Cameron (ya que parece ser que el de Sam Raimi tomó de ahí la idea). Sin embargo, el director de ‘Titanic’ tenía guardados algunos ases en la manga que convertían su versión en algo muy diferente de lo que hemos podido ver con posterioridad, como es el caso de los villanos a los que Spiderman debería hacer frente en este primer filme.

No estaba prevista la aparición de grandes pesos pesados como el Duende Verde, el Doctor Octopus o Veneno. En su lugar, el héroe debía plantar cara a un tal Carlton Strand (una mezcla de Electro y un tiburón de Wall Street) y al Hombre de Arena. La idea era que no hacía falta que Spiderman salvase al mundo entero en su primera película, ya que era más importante mostrar su interés por rescatar a Mary Jane de las garras de sus encarnizados vilanos y su lucha por no llegar a convertirse en alguien similar a sus enemigos.

El mayor aspecto negativo que se puede encontrar en el guion de Cameron es un uso excesivo de la técnica de la voz en off, al menos en las cincuenta páginas ya escritas. Aunque no hay que olvidar que el aspecto visual es primordial en este tipo de filmes, de tal modo que una deslumbrante puesta en escena puede hacernos perdonar un hilo narrativo de longitud excesiva.

Personalmente, aunque prefiero que los personajes mostrados en pantalla no hayan sido excesivamente alterados, siempre he defendido lo interesante que hubiera sido llegar a ver esas versiones de películas que jamás llegaron a rodarse. ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Sentís curiosidad por lo que podría haber llegado a hacer James Cameron o preferís, sin lugar a dudas, alguna de las encarnaciones del héroe ya existentes?

Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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