Reseña de ‘El inmortal Puño de Hierro’ de Brubaker, Fraction y Aja

Iron Fist versión Aja

Iron Fist, o en su versión española, Puño de hierro está de moda, queridos lectores. La serie de Netflix ha puesto en el candelero a este clásico de Marvel. Lo cierto es que la versión televisiva de las aventuras de Daniel Rand no ha sido recibida con aplausos, precisamente, por la crítica. No es este el lugar para los comentarios acerca de la ficción protagonizada por Finn Jones. De hecho, en La Casa de El ya se realizó un estupendo análisis de la misma, que puedes leer aquí. Yo os propongo un viaje en el tiempo, a no hace muchos años, cuando el defensor de K’ un-Lun retornaba a las páginas de un cómic propio. Corría el año 2006. El año del regreso de Puño de Hierro.

A pesar de ser un icono de la Casa de las Ideas, lo cierto es que la trayectoria editorial de Puño de Hierro no ha sido un camino de rosas. Su nacimiento se produce en aquellos locos 70, cuando Marvel está en pleno proceso de experimentación creativa, dando luz verde a proyectos impensables. Entre otros palos, la editorial buscaba inspiración en los géneros que estaban daban la campanada en la cultura popular. Por entonces, las carteleras de los cines estaban repletas de películas de artes marciales de calidad más que discutible. Decenas de productores, animados por el éxito de Bruce Lee en la pantalla grande, buscaban emular los éxitos de taquilla del legendario actor, con resultados de lo más dispar.

En esa tesitura, Marvel apuesta por un buen puñado de personajes dentro del contexto de las artes marciales. Shang-Chi y, por supuesto, Puño de Hierro, son los grandes supervivientes de aquella hornada, y tienen presencia notable en el universo de la editorial. Danny Rand, el hombre conocido como el arma viviente, fue creación de Roy Thomas y Gil Kane. De aquellos inicios, los lectores veteranos de las aventuras de Puño de Hierro recuerdan con cariño aquellos fabulosos números guionizados por Chris Claremont con John Byrne a los lápices. Los primeros pasos de un equipo de fábula que grabó su nombre en letras de oro en X-Men (y que acabó como el rosario de la aurora, pero ese es otro tema). Por supuesto, en la web se habló largo y tendido de este periodo, y lo puedes leer aquí.

Con los años, Puño de Hierro acabaría formando equipo con Luke Cage, gracias a la fundación de los Héroes de alquiler. Aquella serie gozó de gran éxito, en especial los números ideados por el dúo Mary Jo Duffy y Kerry Gammill. A pesar de la popularidad cosechada por este par de héroes urbanos, Marvel replanteó muchos de sus principios tras la famosas Secret Wars originales. Uno de los grande damnificados por los cambios fue nuestro artista marcial de referencia. Tanto fue así, que Puño de Hierro se eliminó de la ecuación con una de esas muertes tan injustas como estúpidas, vistas en perspectiva.

Como todos sabemos, eso de la muerte en el cómic es algo un tanto circunstancial. A principios de los 90, el propio Byrne reparó la chapuza con un regreso por todo lo alto de Danny Rand, mientras era el director de orquesta de la colección de Namor. Empieza entonces un proceso de recuperación del personaje, protagonista de miniseries y apariciones estelares, pero todavía lejos de la ansiada cabecera con su nombre. No es hasta comienzos del siglo XXI cuando llegamos a ese feliz momento. Y qué manera de volver, chicos y chicas. Por la puerta grande.

Kung fu HYDRA

Los encargados de tan celebrado retorno son dos pesos pesados del mercado USA, ayudados por el entonces prometedor dibujante español David Aja. Digo por entonces, porque a estas alturas es de esos autores consagrados de los que crean escuela. El combo Brubaker-Fraction se adentró como nadie antes en el universo de Puño de Hierro, para algunos la mejor de la que ha gozado el arma inmortal de K`un-Lun.

Brubaker y Fraction sorprendieron a propios y extraños con un despliegue mezcla de géneros que, además, extendía de manera exponencial el universo alrededor de Puño de Hierro. Todo lo que creíamos saber acerca de la historia de la Ciudad Celestial se transformaba en anécdota antes acontecimientos que cambiarán para siempre la fisionomía del cosmos del veterano personaje. Los autores de esta colección se acercaron sin tapujos a la recreación histórica, al pulp, al Trhiller tecnológico o las aventuras al más puro estilo Indiana Jones para dar una identidad desconocida a las peripecias de Puño de Hierro.

Entre otras cosas, Danny Rand descubre el pasado remoto de los distintos Puño de Hierro que han defendido la Ciudad Celestial. Incluso se topa con la realidad de que ni siquiera es el único occidental que ha ostentado el título, y que su predecesor en el cargo sigue vivito y coleando. Por supuesto, esto acarrea nueva información sobre las razones reales que condujeron a su padre, Wendell Randall, a la búsqueda de una quimera como K’un-Lun.

Si todo esto ya es un giro radical en la vida de Rand, más secretos surgen de la niebla del tiempo. Resulta que K’ un-Lun no es la única ciudad celestial, y que existe una liza milenaria entre estos lugares mágicos. Los campeones de cada ciudad se enfrentan en un torneo a muerte, en el que el destino de la primacía de K’ un-Lun entre todas las ciudades está en juego. Por si esto fuera poco, las conspiraciones en el gobierno de la mítica ciudad se cuecen en la sombra, y los viejos enemigos de Puño de Hierro no desaprovechan la oportunidad de pedir cuentas al héroe tras su forzoso regreso a K’ un-Lun. La intriga está servida, y el equipo Brubaker-Fraction supo mezclar a la perfección los elementos de esta extravagante pócima para darnos uno de los mejores cómics de su época.

El dibujo de David Aja, a estas alturas, no necesita de muchas presentaciones. En Puño de Hierro luce espectacular, y los movimientos marciales del protagonista nos deja para la retina alguna de las viñetas más fluidas y dinámicas del género. Todo esto sin perder ni un gramo de pureza y esencia, respeto absoluto por los momentos clásicos del personaje.

Puño de Hierro, puro dinamismo

Aja no es el único dibujante que se pasea por estas páginas, puesto que las historias de las distintas armas inmortales se diferencian de la historia principal, entre otras cosas, por la colaboración de artistas que dotan de complejidad narrativa a la propuesta de Brubaker y Fraction en el aspecto gráfico, dejando sobre las espaldas de Aja la definición visual de la serie y el desarrollo de la línea argumental principal. A pesar de las diferencias de estilos y los cambios que esto conlleva, ‘El inmortal Puño de Hierro’ luce espectacular en todo momento.

Es bueno rescatar este periodo de la historia del aguerrido artista marcial. La serie de Netflix se nutre en gran medida de los aportes de Brubaker, Fraction y Aja, llevados a un nivel más callejero y simple. Aparte de esa conexión, si os ha gustado la serie (o no, la verdad es que da igual), es una excusa perfecta para haceros con este material que os dejará una agradable sensación como lectores. Bordea y rompe las fronteras del género de superhéroes con gran cantidad de elementos exóticos. Una gozada que no debe caer en el olvido.

‘El inmortal Puño de Hierro’ se publicó hace ya unos años por Panini Cómics, en formato libro de tapa dura. La etapa que hoy comentamos comprendía los tres primeros volúmenes de una colección que constó de seis entregas. El precio de los tomos variaba, pero el precio medio era alrededor de los 15 euros. Lo cierto es que a día de hoy está descatalogado por la propia editorial, pero no es material extraño en el mercado de segunda mano. Suerte. Ni que decir tiene que los míos no están en venta, y se encuentran bajo la protección de siete dragones místicos.

Ed Brubaker

Brubaker empezó su carrera escribiendo para editoriales independientes obras como ‘Lowlife’ o ‘Purgatory U.S.A.’. Su primer contacto con la temática relativa al crimen se produjo en Dark Horse con ‘Una muerte accidental’, que le valió una nominación a los Eisner en 1993. Después de pasar dos años trabajando para la firma independiente Alternative Comics, comenzó a escribir para DC Comics. Entre otras obras, de esta etapa destacan ‘Gotham Central’, ‘La escena del crimen’, ‘Sleeper’ o varios números de múltiples cabeceras de Batman. Después llegó Marvel Comics, para la que realizó los guiones de series como ‘Daredevil’, ‘Capitán América’ o ‘Criminal’. Algunos de sus últimos trabajos más conocidos los ha publicado para Image Comics, como ‘Fatale’, ‘Velvet’ o ‘The Fade Out’.

Matt Fraction

Fraction es uno de los guionistas más prolíficos de la industria del cómic. Empezó como tantos otros en el mercado del cómic independiente, con creaciones como ‘Casanova’. Estos primeros trabajos llamaron la atención de Marvel, donde se ha hecho cargo de colecciones tan importantes como ‘Iron Fist’ o ‘Uncanny X-Men’. Incluso se hizo cargo de eventos editoriales como ‘Miedo Encarnado’. Sin duda, su gran aportación ha sido la rompedora etapa al frente de ‘Ojo de Halcón’, colaborando con el artista español David Aja.

David Aja

Este vallisoletano se ha convertido en una de las estrellas más brillantes del panorama viñeta. Antes de su exitosa aventura americana, se dedicó a la ilustración, porque en esos momentos no se podía permitir vivir del cómic. Un encuentro con Mike Marts, editor de Marvel, en el salón del cómic de Barcelona, colocó a este personal artista en la mira de la editorial, y finalmente comenzaría la fructífera colaboración con Marvel que le ha convertido en un artista reconocido a nivel mundial. El trabajo que confirmó a Aja para el gran público fue la aplaudida etapa como encargado del arte de ‘Ojo de Halcón’, colección fundamental para entender la evolución de Marvel en los últimos años.

Ver en Whakoom

 

¡No te vayas sin comentar!